jueves, 5 de mayo de 2016

Felicidad

mujer tranquila

Felicidad es hacer reír a carcajadas a un amigo. Es ver en la naturaleza tu hogar y en el mundo, un lugar al que contribuir a mejorar. Es escuchar a tu familia decir que está orgullosa de ti. Es ser la sensación de la discoteca por la pureza y naturalidad con la que bailas durante toda la noche. Es sentarse en la terraza de un bar y sentir como propio el júbilo de la gente. Es envejecer sin arrastrar remordimientos. Es la sensación de que la vida no se te está escapando sin haberla exprimido a fondo. Es ver a tus hermanos tener éxito en sus vidas. Es luchar por hacer de tu hobby, tu trabajo. Es ser plenamente consciente de tu progreso como persona y de los próximos pasos a dar.

Es el bache que te reafirma en lo que eres y el fracaso que te hace evolucionar. Son las vibraciones que penetran en tu cuerpo al escuchar música a todo volumen. Es conocer nuevas personas cada día de tu vida. Es sentirse dueño de tu vida transformándola en todo momento proactivamente. Es actuar permanentemente con la mejor intención posible sin obsesionarse con los resultados obtenidos. Es erradicar de nuestra vida las adicciones a sentimientos negativos y huir de las personas tóxicas. Es tomarse el primer café de la mañana con tu familia y entrarte ganas de comerte el mundo. Es el sexo con amor y el amor sin contención. Es no detenerse nunca de perseguir tus sueños y vivir con intensidad las buenas y malas experiencias que te concede la vida.

Es perdonar a quienes te hirieron y abrir el corazón a quienes te odian. Es huir de los prejuicios y pensamientos dogmáticos de la época. Es no hacer de la mentira un estilo de vida y decir la verdad aunque duela. Es estar abierto siempre al amor aunque parezca que te está cerrando las puertas continuamente. Es mirar al espejo y ver a la persona que siempre has deseado ser. Es echar una pachanga con los amigos y reponer fuerzas con un par de cañas. Es aprender a disfrutar de las personas diferentes a ti. Es sacrificarte por las personas que quieres sin pensarlo dos veces. Es ser conscientes en todo momento de que somos polvo de estrellas.

Es ser una persona con razonamiento autónomo y pensamiento crítico. Es no perder las ganas de vivir a tope cada segundo de tu vida. Es el viento que desenmascara tu superficialidad y la lluvia que limpia tus pecados. Es darse cuenta de que el amor verdadero no existe, se construye día a día. Es meter un gol con el corazón. Es el conocimiento que te hace comprender la realidad y la realidad que da sentido al conocimiento. Es hacer muecas a un bebe y ver como se parte de risa. Es viajar con el alma y no con la cámara de fotos. Es el amor de un padre o de una madre. Es deshacerse de las cargas del pasado para sentirse más ligero en el presente.

Es saberse buena persona aunque no siempre se acierte en las decisiones. Es que te salga una sonrisa mientras caminas por la calle al sentir la vida fluir por tus venas. Es comprender que las arrugas de tu piel, nada tienen que ver con la juventud de tu alma. Es darse cuenta de que el mejor psicólogo debe ser uno mismo. Es no parar de soñar aunque no todos los sueños se acaben cumpliendo. Es tener la suficiente fuerza para reaccionar cuando tu camino se tuerce. Es ser fiel a tu persona y a los demás respetando la dignidad de todo ser humano. Es convertirse en una persona independiente que no necesite de los demás para vivir y ser feliz. Es asistir a una boda y comprender que la vida es algo más que levantarse todos los días para ir a trabajar.

Es aceptar que en la vida hay que acatar ciertas obligaciones y que en ocasiones, tenemos que mirar al futuro más que al presente. Es vivir con naturalidad los encuentros y despedidas de tu vida comprendiendo que nadie es imprescindible. Es interiorizar que para hacer feliz a los demás, primero uno tiene que ser feliz; y que para ser uno feliz, no se puede servir de los demás. Es alegrarse por el éxito ajeno como si fuera tuyo y compartir el tuyo como si fuera de los demás. Es no perder la capacidad de sorprenderse. Es estar dispuesto a dar la vida por un ser querido. Es saber escucharse a uno mismo, porque dentro de nosotros están todas las respuestas.

Es regocijarse con una buena conversación. Es comer de manera saludable para sentirse liviano en el mundo. Es estar en paz con uno mismo y en armonía con el entorno. Es no basar tu bienestar personal únicamente en los bienes materiales. Es entender que no todas las maneras de actuar o de pensar valen en la vida, algunas te llevarán a la dicha y otras al sufrimiento. Es pasear con tu pareja por la calle y ser incapaz de soltarle el brazo ni un solo segundo. Es no temer a la muerte ni a los cambios en tu vida. Es desconectar de las tecnologías y de las redes sociales un par de horas al día. Son los detalles y regalos inesperados. Es aportar tu granito de arena en la felicidad de los demás.