miércoles, 30 de marzo de 2016

Ética. Parte 1: Introducción

Diccionario palabra etica

Con esta entrega doy fin a un ciclo de entradas de carácter personal y subjetivo. Quiero dar por terminado dicho capitulo y enfocarme nuevamente en textos que nos puedan enseñar conocimientos que se puedan aplicar en nuestras vidas diarias. Este primer post servirá como introducción a la temática elegida para las próximas entregas.

Las personas son diferentes entre ellas pero no por ello dejan de ser personas. En mi afán de intentar conocerlas me presento, quedo con ellas para hablar, me hago sentir cercano, les formulo mil preguntas discretas e indiscretas, me intereso por su trabajo o estudios, las miro fijamente a los ojos y al poco tiempo, pruebo a intuir como verdaderamente son y como han sido sus vidas para poder profundizar nuestra relación y crear un agradable sentimiento bilateral de química entre nosotros.

Conocer a una persona es alcanzable si durante tu vida te has interesado por el mundo que te rodea y por quienes lo habitan. Su personalidad, manera de pensar, modo cotidiano de actuar, motivaciones, miedos, ideales, código moral, etc. Con frecuencia, con pocos datos que alguien me cuente sobre una persona ajena, soy capaz de construir en mi cabeza una excelente representación de esa persona.

Sin embargo, es tarea mucho más complicada entender porque los seres humanos hacen determinadas acciones puntuales que en un momento determinado te sorprenden positivamente o decepcionan. ¿Acaso te sorprenden porque no las conocías tan bien como pensabas? Posiblemente sea cierto pero indudablemente, sé que la respuesta es mucho más intrincada. Te sorprenden y decepcionan porque todos funcionamos con una determinada concepción moral. Con ella juzgamos lo que hacen los demás y lo que hacemos nosotros mismos, por ella nos sentimos a veces orgullosos de nuestro comportamiento y otras veces pesarosos y culpables.

Como si de una revelación mística se tratase, nada más finiquitar mi última entrada la siguiente palabra resonó en mi mente con contundencia. Ética. ¿Podría una disciplina como la ética ayudarme a entender mejor al ser humano? ¿Podría la ética limar heridas que yo a mí mismo y otros me han causado? No resultará tarea fácil porque sabemos que en filosofía con frecuencia hay más preguntas que respuestas pero creo que merece la pena darle una oportunidad. Al fin y al cabo dicen que la ética es el arte de vivir, de saber vivir bien. Por tanto, si las personas se mueven por felicidad, y la felicidad te la da vivir bien, la ética nos debería ayudar a comprender mejor porque se mueven las personas. ¿No? Las siguientes entradas tratarán de dilucidar qué hay de cierto en la anterior afirmación.

La gente ansia la felicidad pero fracasan en su busca y sufren. Y lo hacen mayoritariamente por decisiones que han podido tomar en su vida. Indudablemente este tipo de decisiones erróneas si son causa de sufrimiento interno tienen que estar ligadas de una u otra manera a la ética y a las consecuencias que tienen sobre sus consciencias dichas decisiones. Necesito comprender un poco mejor porque las personas toman decisiones que las hacen infelices. Solamente escribirlo suena absurdo.

Con esta serie de entregas procuro aprender una infinitud de puntos de vista y pensamientos diferentes. No obstante, mentiría si no dijese que sí tengo dos cuestiones en la cabeza sobre las que deseo reflexionar con más detenimiento. Por una parte, examino consejos o pistas que personalmente me puedan ayudar para obtener una vida buena. Por otra, busco comprender en que se basan las demás personas para tomar decisiones.

Responder a la primera cuestión es simplemente un deseo personal con la básica intención de evolucionar. Responder a la segunda es una obligada necesidad para tranquilizar mi atormentada mente. Necesito comprender porque las personas toman decisiones que las hacen sufrir, y sobre todo, porque toman conscientemente decisiones que a priori saben que harán sufrir a un segundo o tercero. Y nótese que me estoy refiriendo también de hacer sufrir a personas a las que no se conoce personalmente. Mi cabeza enloquece cuando las personas sabiendo perfectamente del daño que van a causar a otras personas por una inmoral acción suya, no solo no se echan atrás, sino que la realizan con total determinación.

Entre los sentimientos negativos que nos causan las decisiones inmorales de los demás, los peores no son la tristeza, odio, enojo, rabia, etc. El peor sentimiento es la decepción de quien quiere tener fe en la humanidad y en unos meditados ideales y ve como un conocido o desconocido obra conscientemente a sabiendas del mal que está haciendo a cualquier otra persona. La tristeza se puede combatir con felicidad. El enfado con alegría. El odio con amor. ¿Y la decepción? ¿Cómo se combate la decepción? ¿Con ilusión? Nah, la desilusión y la decepción no son lo mismo. Mi ilusión en la vida sigue intacta. Mi decepción tiene difícil cura o remedio.

Por tanto, la elección de este temática no es casual. Tiene el mismo sentido que todas las demás entradas de tipo filosófico que he realizado. No se leen o estudian filósofos para ser más culto o guay entre tus amigos, sino para expandir las ideas y pensamientos más allá de la irremediable cárcel del cuerpo, que te limita solamente a estar en un lugar físico y en un solo momento a la vez, y así no hay persona que disponga de tiempo y tranquilidad suficiente como para alcanzar un mínimo de sabiduría en esta vida.

viernes, 18 de marzo de 2016

Desaprender

Ojo sufrimiento

Curiosamente el pasado viernes por la mañana me operaron ambos ojos. Lo hicieron con láser en una operación que tardó 5 minutos de reloj. Esa misma noche ya estaba con mis nuevos ojos echando unos dardos con un amigo mientras bebíamos un par de gin-tonics ¿y sabéis? Le gané, siendo él un muy buen jugador de dardos. Mis nuevos ojos ya estaban al 100%.

Estoy en pleno cambio de etapa en mi vida. Sé con certeza que mi mejor baza para sobrevivir es evolucionar constantemente para poder afrontar los siguientes desafíos con entereza, cierta seguridad e ilusión. He comenzado la entrada diciendo curiosamente porque últimamente dedico bastante tiempo a pensar en la idea de querer ver la vida con nuevos ojos. Creo haber exprimido casi todo el jugo al mundo con mi anterior manera de verla. Necesito nuevos puntos de vista.

No busco ver con nuevos ojos solamente el presente y el futuro, sino también el pasado. Intuyo que para conseguirlo es un requisito imprescindible desaprender. Las experiencias vividas hasta ahora las tenemos demasiado presentes en nuestras vidas por las cicatrices sentimentales que nos han dejado en el corazón. No olvidemos que de forma natural, cada recuerdo que guardamos está ligado a ciertas emociones y que por tanto, si no hacemos un esfuerzo activo por deshacernos de esta característica humana, solo seremos capaces de ver “el video” de nuestros recuerdos con los ojos de entonces.

Mi intención es percibir todos los actos de mi vida, no pintados con los sentimientos positivos o negativos que dejaron imprenta en mí, sino con mis ojos nuevos. Para esto deben ser unos ojos dispuestos a ver más allá de lo inmediato y físico, y poder atravesar las dimensiones del tiempo o espacio para poder escanear con los ojos de ahora, el alma machacada de las personas de entonces. El pasado no debe ser un baúl de recuerdos encerrados en pesadísimos cofres que debemos llevar a rastras, sino una biblioteca digital de la cual poder aprender a ser mejor persona y comprender mejor al ser humano.

Veo también necesario desaprender mi concepción de futuro. Al igual que nuestras personalidades no tienen que ser simples consecuencias sentimentales de nuestro pasado, nuestro potencial futuro no tiene que ser la razón única de nuestros actos. Mis nuevos ojos deberían ver la realidad como un flujo de almas navegando en el flujo del tiempo. Ver cada día de mi vida como un día único. Únicamente te cruzaras con una persona en un momento dado una vez en la vida. Si tú quedas con Paco hoy y quedas con Paco la semana próxima. Habrán sido dos momentos únicos en tu vida, suena raro, ¿verdad? La vida siempre va adelante y nuestro yo físico así lo acusa. Pero no nos olvidemos que nosotros, como almas conscientes, vivimos en un eterno presente. Un presente siempre irrepetible.

Pero sin duda alguna, lo más importante debería ser desaprender mi presente cada vez que me acuesto. Mis ojos nuevos deberían ser capaces de comprender el sin sentido de una estricta linealidad en la vida. Cada cosa que sucede en la vida no es consecuencia de lo que hice ayer. Ayer pude conocer a una persona de Berlín y mañana me puedo ir a vivir a Berlín con ella pero a pesar de que el sentido común diga lo contrario, no existe correlación entre ambas. Yo un día elegí conocer a una persona y otro día elegí ir a Berlín. Cada día comienza una nueva vida y tomamos miles de decisiones que normalmente obviamos en son de una vida cómoda. Preferimos elegir que cada día sea igual que el anterior infinitamente. Así todo es más fácil. Pero de quererlo, en un solo día podemos cambiar nuestra vida y la de quienes queremos. Cada día, cada hora que vivimos, tiene un enorme potencial constructor.

Quiero desaprender conceptos modernos que la sociedad ha puesto en boga como empatía, tolerancia, respeto, ciudadanía, etc. Implícitamente implican que existen diferencias entre seres humanos. Diferencias que se tienen que ocultar o minimizar para poder convivir y sobrevivir juntos en la jungla. No quiero volver a ver de manera tan física el universo. Reconozco que mi última frase suena infantil pero sabéis, últimamente solo soy capaz de ver sufrimiento en las personas y me estoy refiriendo mayoritariamente a personas jóvenes. Os aseguro que esto se hace muy difícil de sobrellevar. Obviamente el sufrimiento psicológico ha nacido de las miles de conexiones de células de nuestro cuerpo como resultado de una estrategia sublime de la evolución para sobrevivir pero pese a quien le pese, a día de hoy lo ha trascendido. El ser humano ha dejado de ser un ser puramente físico para convertirse en un ser que experimenta la vida de forma psicológica.

El objetivo de desaprender es poder hablar de tú a tú con las almas de todas las personas del planeta. Mis nuevos ojos deben ser capaces de traspasar la piel de las personas, de leer cada estudiado gesto que realizan y de percibir sus problemas coyunturales y estructurales. Deben ser capaces de desnudar a las personas en un segundo, hacer desaparecer de nuestra interacción toda mentira consciente o inconsciente sobre las que hemos madurado nuestra personalidad y desenmascarar los disfraces que nos ponemos para sentirnos seguros en el mundo. Todos somos la misma mierda, metida en la misma mierda de mundo, que hemos crecido comiendo mierda todos los días y que finalmente, nos hemos convertido en pura mierda. Y aun así, tras cada desafío o etapa que hayamos encarado, sin importar si hemos fracasado o tenido éxito, debemos intentar salir adelante con el corazón más grande y con más amor que nunca.

Quiero disfrutar con cada persona que hablo sin importar quién es o que ha hecho hasta entonces. Quiero pasear por mi ciudad cada día y ver siempre nuevos detalles. Quiero convertirme en la mejor persona posible para sentirme bien conmigo mismo y tener la suficiente fuerza como para perdonarme cada uno de mis errores. Quiero ser la prueba viviente de que se puede ser bueno respetándose a uno mismo y a sus creencias sin vivir una vida triste y aburrida. Quiero ser la prueba de que se pueden superar los obstáculos de la vida sin amargarse. Quiero poder hacer sentir a los demás felices en mi compañía y hacerles recapacitar con mis hechos y no con mis palabras; sobre lo maravillosa, inocente y moral que puede ser la vida. Quiero querer al prójimo como a mí mismo, no por conveniencia social o religión, sino por solicitud de mi corazón.

Quiero seguir siendo un buen amigo, un buen novio, un buen hijo y un buen hermano. Quiero ser una buena persona. Y para conseguirlo, necesito unos nuevos ojos con los que ver la vida.

martes, 15 de marzo de 2016

Realidad interior y exterior

Navegar en barco

Esta entrada surge de un discursillo que le hice a un amigo que no era feliz tiempo atrás. Tenía una personalidad trabajada y actuaba conforme a sus creencias y pensamientos pero no tenía la fuerza suficiente como para posicionarse en un mundo que va completamente a su bola y al que hay que subirse forzosamente en marcha.

La vida que cada uno de nosotros experimentamos está compuesta de al menos dos realidades distintas. Por un lado, existimos nosotros como realidad individual; nos asaltan pensamientos, sentimientos e instintos, nos desarrollamos física y psicológicamente y acabamos muriendo. Por otro lado, existe la realidad exterior; el contexto social-cultural-económico de nuestra época, las demás personas con las que coincidimos en tiempo y espacio, hechos ajenos que nos afectan directamente, etc. Nosotros acabamos desapareciendo del mapa pero el universo persiste eternamente.

Dependiendo de factores como la educación recibida, la sociedad, cultura imperante y los genes de cada uno, existen personas que están más predispuestas a forjarse interiormente y desatender el mundo exterior. Y personas que han dedicado más parte de su tiempo a aprender a sobrevivir en este mundo salvaje y que infravalora su mundo personal.

Ambas situaciones son incomodas puesto que la vida es como un combate de boxeo. En el que las los realidades representan las dos mejillas. Dependiendo de por cual realidad provenga el golpe, estarás totalmente indefenso si no estabas preparado para encajarlo. Y cuanto más extremo seas en tu decisión de elegir una u otra realidad, los porrazos que te llevarás serán más dolorosos y la herida en tu vida más profunda.

En mi opinión, como no podía ser de otra manera, primero uno se debe forjar a sí mismo. Cada uno nacemos tendiendo naturalmente a ser fuertes y débiles en ciertos aspectos e independientemente de todo lo demás, si no conseguimos esculpirnos seremos carne fácil para todos esos pensamientos y sentimientos inesperados que nos asaltan diariamente y difícilmente podremos aceptar y superar los fracasos. Tampoco tendremos la suficiente fortaleza para entender los golpes del mundo exterior y tolerar lo puñetera que a veces es la vida.

No obstante, mucha gente confunde tener una personalidad, gustos e ideales fuertemente razonados y trabajados con pretender no necesitar o despreciar todo lo que viene de fuera. Costumbres, tradiciones, personalidades y pensamientos comunes de las personas de la época. Lo que ocurre al querer vivir la vida completamente ajena a la realidad exterior es que jamás te vas a sentir comprendido y vivirás en la soledad más absoluta. Nosotros, como realidades individuales pensantes, existimos en todo momento pero para vivir, tendremos que colocarnos y posicionarnos en el mundo. Sino existirás solamente en el limbo presente entre ambas realidades.

De la misma manera, la gente enfocada a adaptarse a toda costa a la realidad exterior, confunde ser una persona social y realista con pretender ser el amo del mundo sin ser antes amos de sí mismos. Estas personas confunden ambas realidades continuamente y como causa directa, cuando cumplen años se deprimen al no aceptar que el mundo exterior no es su mundo natural. El alma se mantiene intacta pero la piel envejece. Se obsesionan con ser reconocidos en el mundo para sentirse vivos y responsabilizan al mundo exterior de todos sus fracasos y penas cuando realmente lo que les lleva a su actual situación son siempre sus continúas decisiones.

Normalmente cuando termino de escribir este tipo de entradas echo un ojo en internet para saber que ha escrito la gente sobre el tema. Y joder, vaya basura. Entre lo que escribe la gente solamente para vender sus servicios empresariales y los que se hacen 3000 paranoyas en la cabeza, creo que no voy a añadir o cambiar una sola palabra de lo que había escrito.

El mundo exterior no lo construimos nosotros, ni elegimos lo que nos sucede, ni tenemos completamente las riendas de nuestra vida como se escribe por ahí. Pero tenemos la ilusionante posibilidad de afrontarlo. Podemos aprender a controlar nuestros sentimientos para defendemos mejor y obtener fuerzas de nuestro ser interior. Y aunque el barco que pilotamos es pesado, disponemos de un timón para que a medida que se presentan obstáculos o estamos en peligro de encallarnos, lo podamos usar con contundencia.

Seguramente la clave está en convertirse en una persona internamente fuerte sin esperarse que el mundo exterior te reconozca como tal. Uno no debe querer ser lo suficientemente poderoso para dominar a los demás y ser jefe absoluto del mundo. Sino para no desistir en tu empeño de encontrar tu lugar en él. La realidad de la época siempre es mejorable pero debemos comprender que está en constante evolución y que todos contribuimos en ella.

Os dejo dos frases que me gustan mucho.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. - Albert Einstein
El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en ver nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos. - Marcel Proust

martes, 8 de marzo de 2016

Una de perdón, fuerza y sacrificio

Energia roja

La vida es misteriosa. Las sorpresas se suceden y mediante un científico estudio de ensayo y error concluimos que nada tiene sentido. Hay demasiados elementos a tener en cuenta y aunque separadamente se puedan verificar algunas hipótesis, cuando tratamos de ir un poco más allá todo deja de tener sentido. Existen demasiadas desgracias y malentendidos que se escapan a nuestro intelecto y si le añadimos el hecho de que con el tiempo vamos cargando con más desilusiones y fracasos, se vuelve prácticamente imposible sacar las fuerzas necesarias para caminar erguidos.

Esta relato esta basado en mis últimos dos años. Creía tener todo bajo control y luchar por un futuro. Pero el control en la vida es sabido que no existe y el futuro que tenemos en mente nunca ha existido ni existirá. A pesar de nuestra firme voluntad de ser optimistas y felices, el futuro no se puede proyectar desde el presente. No funciona así.

Si bien es cierto que nunca me ha ido especialmente mal en la vida, también lo es que jamás he tenido la fuerza suficiente como para moldearla a mi voluntad. No alcanzaba mis metas con claridad y no conseguía hacer tan felices a los que quería como yo deseaba. Es en ese momento cuando hace año y medio se presentó en mi habitación un peligroso invitado. Se trataba de una fuerza incontestable que penetró con tanta intensidad en mi interior que hizo hervir mi sangre. Solamente me puso una condición. Debía pedir perdón a los que he hecho sentir mal durante mi vida, reconocer mis continuos errores y como si del dios del antiguo testamento se tratara, ofrecerle como moneda de cambio continuos sacrificios.

Acepté la chiflada propuesta y dejé que aquella enigmática y sobrenatural fuerza me poseyera. Y de esta manera pasó año y medio. Aquella fuerza me llevo al siguiente nivel. Estaba alcanzando la excelencia. Me ayudaba a hacer lo que debía hacer. Cuando y como debía. Continuamente sacrificando todo cuanto me pedía. Empecé por lo fácil. Le ofrecí mis amistades tóxicas, cargas innecesarias, sentimientos superficiales y pensamientos que en nada ayudaban a conseguir mis objetivos.

Y llegó diciembre de 2015. No tenía absolutamente nada más que ofrecer a la fuerza como tributo. Había desnudado mi alma con la intención de ser tan liviano como una hormiga y ágil como una liebre. Estaba a un solo paso del summum y no podía imaginar lo que aquel ente tenía preparado para mí. A mí alrededor estaban empezando a sonar los tambores y los fuegos artificiales ya eran visibles de todas partes. Mi cuerpo comenzaba a desprender el aura del triunfo, de quien por primera vez se siente bien consigo mismo. Quienes me rodeaban me felicitaban intuitivamente. La fiesta estaba a punto de comenzar. Había tardado 26 años en poder sentirme orgulloso de mi mismo.

Sin embargo, aquella fuerza que a consta de mi sacrificios se mantenía inalterable, me tenía aun una jugada guardada. Para purificar completamente mi ánima debía de someterme a un vía crucis de tres meses. Como si se tratara de una pesadilla, la persona que daba sentido a mi vida agarró un cuchillo de cocina y de forma endiabladamente lenta, lo hizo entrar en mi cuerpo hasta 3000 veces retorciéndolo y destrozando mis tripas sin la más mínima consideración. Aprovechando el asombro que me causó tal traición y sin dejar de fijarse en mi mirada incrédula, me quito los ojos con una cuchara, me cortó la lengua con unas tijeras y me ató con cuerdas a la cama. Yo sin poder dar crédito, asistí atónito a mi propia lapidación. No pude mover un dedo para defenderme. La misteriosa fuerza dio por concluido nuestro contrato de trabajo y se largó.

No entendía nada, cerré los ojos y supe que había muerto.

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Encefalograma plano.

Todo había acabado. ¿Qué cojones ha sucedido durante este año y medio? ¿Ha sido todo un sueño? ¿Qué clase de brujería me había desmembrado como si de un juguete en manos de un bebe me tratara? En estas circunstancias me encontraba mientras el mundo no paraba de halagarme por mis impresionantes logros obtenidos. No solo había cumplido mis metas, había doblado mis altas expectativas y mi “futuro” tenia más fuerza que nunca. Había pasado de ser una persona cualquiera más a ser el único en alcanzar la cima de la montaña. No obstante, ¿Imagináis un futuro sin un presente? Yo tampoco.

Sin ni siquiera haber podido saborear mi éxito y arrepentido de haber aceptado las duras condiciones de la desaparecida fuerza. Sin apenas haber tenido tiempo de asimilar y comparar todo lo sacrificado con todo lo ganado a pulso, se empezaron a suceder otra ráfaga de hechos inexplicables. Los resultados de dichos sacrificios llegaron uno tras otro. Día tras día me llegaban buenísimas noticias de todas partes. Yo seguía sin poder asimilar nada de lo que me estaba sucediendo. Mi vida se había convertido en una locura. ¿Realmente me merecía tanto reconocimiento de mí alrededor?

Cuando pasaron unos días, entendí que la vida y yo teníamos cuentas pendientes desde hace mucho tiempo pero que debía ser yo quien primeramente le suplicara el perdón por mis acciones pasadas. Una vez me perdonó, fue ella quien hizo lo propio conmigo. Por mi parte, disculpas aceptadas. Como recompensa a nuestra reconciliación, la primera noche de vuelta en Donostia tras año y medio, conocí a una chica maravillosa. Tiene 35 años pero a mis ojos no alcanza los 20. A pesar de haber conseguido casi todo en la vida no ha perdido su inocencia. Ha conseguido desarrollar una excelente personalidad a pesar de las putadas de la vida y vive haciendo caso a sus sentimientos y corazón. 

No miréis al dedo que señala a la luna. Lo que ocurrió esa noche o a posteriori no importa en absoluto. Lo importante es el significado de todo lo ocurrido. Me encantaría acabar con una conclusión, resumen, una frase impactante... pero es imposible. Ha sido todo tan surrealista que no he sido capaz de apreciar en ningún momento una mínima relación acción-consecuencia. No sé por qué, cómo, cuándo, qué… No sé nada. 

Un tsunami llegaba para amenazar mi existencia y destruir mi mundo pero inexplicablemente saqué fuerzas para situarme en la cresta de la gigantesca ola y me está transportando a mundos que jamás imaginé. Ahora quiero fluir con el mundo. No dejar pasar ni una sola oportunidad que se me presente, no buscar explicaciones a lo inexplicable, aceptar la surrealidad de la vida y vivir sin pasado, presente, ni futuro.

La vida es misteriosa.

viernes, 4 de marzo de 2016

Vida interior

Mujer con jubilo

Nuestras vidas dependen mayoritariamente de nosotros pero también es afectada por multitud de diferentes factores externos positivos y negativos. Algunos impactos negativos pueden ser realmente anecdóticos pero otros pueden resultar ser grandes meteoritos que golpean, y en ocasiones, arrasan por completo la concepción del mundo con la que vivíamos hasta entonces.

La forma en la que reaccionan los seres humanos ante la destrucción de sus planetas internos es variante al depender de millones de factores. Pero a la vez todos se pueden resumir en uno, resultado de lo que ha sido su vida: Su personalidad.

Después de saber encajar la dura arremetida, para sobrevivir a la inminente extinción de todo signo de vida interior, se debe repoblar el mundo comenzando con lo más básico. Un nuevo mar y animales que le den sentido. Es decisión propia de cada persona elegir si rellenar el mar de vacíos y simples pececitos, de energéticas pero violentas pirañas o de inteligentes y bellos delfines.

Rellenar el mar de pececitos es muy fácil porque apenas pesan y en poco tiempo puedes tener un simple pero perfecto ecosistema funcionando. Las pirañas exigen algo más de tiempo pero la recompensa que se obtiene es un océano con muchísima vida y ciertamente con ganas de vivir. Si bien no podrás vivir en tranquilidad, puesto que a pesar de que las pirañas te quieren, combatirán por arrancarte el cuello cada vez que tengan ocasión. Por último, los delfines llenaran tu mar de sentimientos interior de una espectacular belleza y grandeza, pero por desgracia, son realmente pesados y se necesita de gran voluntad y una espectacular fuerza para arrastrarlos al mar.

Por último, se requiere de un abono o alimento para que los animales crezcan fuertes y den estabilidad al mar. El mejor nutriente que se les puede ofrecer es la paz. Y como dicho mar existe solo en tu interior, dicha sensación debe proceder del sentimiento de paz te da saber que siempre te has esforzado para que el anterior mundo fuera el mejor de los posibles y de asimilar que no se podía haber hecho nada por prever la llegada del meteorito y detener su colisión.

Con la correcta elección de animales, rápidamente tu mar interior colmará a cada vena de tu corazón y a la red de neuronas de tu cuerpo de una cantidad de felicidad jamás sentida. Con total seguridad, gracias a tu anterior experiencia con el devastado planeta, concebirás un mundo mucho más completo, resistente y bello que el anterior.

A fin de cuentas, el caudal de la felicidad nace en el interior de cada persona y aunque los impactos externos puedan revolver sus aguas, si uno se mantiene versando agua cristalina y pura sobre la montaña, no existe ninguna amenaza posible que pueda impedir que seas feliz en cada día de tu vida. Ni siquiera en el peor de ellos.

:)

La maldición del conocimiento

Rosa sucia

Me encontré por primera vez con este concepto en una asignatura de diseño de videojuegos. ¿Cómo es posible dar a un videojuego un nivel de dificultad adecuado a los jugadores si nosotros ya somos expertos de nuestro propio juego? ¿Cómo es posible saber que dificultad experimentará el jugador si su nivel de conocimiento y destreza es en todos los casos muchísimo menor a la nuestra? Lo que nosotros consideramos que debería ser fácil para él, puede parecerle difícil y viceversa.

Instantáneamente mi mente conecto el concepto con otros ámbitos de la vida y enseguida supe que tenía que desarrollar este pensamiento en mi mente. Traduciendo directamente de la Wikipedia inglesa: la maldición del conocimiento es un sesgo cognitivo que lleva a las partes mejor informadas a encontrar extremadamente difícil pensar sobre problemas desde la perspectiva de partes menos informadas.

Leído así no parece una afirmación compleja pero vayamos más allá de lo inmediato e aparente. Esta entrada pretende dar un marco a la humanidad para la compresión y el respeto, la amistad y la felicidad en nuestra sociedad. Debemos dejar de actuar con soberbia y de ansiar las sensaciones que nos provee creernos mejores que los demás. Más inteligentes, más simpáticos, más guapos, más altos. Nuestras vidas son el resultado de millones y millones de circunstancias que se han ido sucediendo desde antes de nacer y ser fecundados, hasta morir y desaparecer de este planeta.

No todo el mundo ha tenido la suerte de nacer con cualidades innatas como tú para realizar una serie de tareas excelentemente de forma natural. No todo el mundo tiene el don de la sociabilidad como tú y eso no quiere decir que la otra persona no se trate de una persona que valga la pena conocer. No todo el mundo ha nacido con un bonito rostro como tú y tiene el dinero suficiente como para cuidárselo según pasan los años.

No puedes menospreciar a una persona porque sus opiniones objetivamente sean menos inteligentes o sus acciones más absurdas. Debéis entender que se trata de un acto sin ningún tipo de sentido y recompensa duradera y que en su lugar, se debe tratar de entender su punto de vista, su personalidad y su historia de vida. Es natural y lógico que haya personas más capacitadas que otras en cada una de las áreas de la vida pero no debemos desear que esta jungla en la que vivimos, nos convierta en animales. Debemos de estar por encima de esta patética necesidad de juzgarnos mejores para sentirnos mejor. De tener siempre razón y enfadarte si la otra persona no te la da. Aunque sepas al 110% que la tienes.

No puedes despreciar a una persona porque tenga menos cultura que tú. Seguramente no ha podido viajar y tenido la oportunidad de vivir las mismas experiencias que tú. La total absurdez de esta acción solo refleja tu total postureo a la hora de viajar e asistir a actos culturales. Muestras a los demás que no asimilas absolutamente nada de dichos actos. Que a pesar de tu “cultura” no entiendes que el mundo es plural y complejo. Que no todo el mundo debe pensar como tú y que esto es precisamente lo que hace de la sociedad algo maravilloso. No hay pensamiento más sabio que querer escuchar y aprender de cada persona de cada ciudad o continente, aun sabiendo que esa persona puede tener una personalidad menos desarrollada de ti.

Amiga o amigo mío, siempre hay que querer saber más, ser más guapos, sociales y todo lo que te venga en gana, pero jamás con la pretensión de ser mejor que el de al lado, sino precisamente para poder desarrollarte como persona y poder entender mejor a las demás personas del mundo. La amistad, el respeto al otro, el amar a otra persona; no deben depender de si es más listo o más tonto, alto o bajo, guapo o feo. Sino de una necesidad de convertirte en mejor persona y poder actuar de mejor forma en la vida. De querer siempre unir lazos y no romperlos o evitarlos por no ser como tú de guay.

Si tu objetivo de evolucionar en la vida es querer ganar más dinero, tener más amigos, más novias o novios, más poder y en general, simple reconocimiento a todo lo que has conseguido en tu vida; te estás comportando como el animal de jungla perfecto. Ese animal que innatamente ansia convertirse en líder de la manada para regir sobre los demás y procrear con todas las hembras.

Darnos cuenta que tenemos más conocimiento y que hemos conseguido alcanzar más hitos en la vida tiene un gran potencial corruptor en nuestra alma y hemos de detenerlo mediante una desarrollada personalidad. Sé que aunque vosotros no lo pensáis diariamente, tampoco queréis vivir en una jungla especialmente diseñada para fomentar este tipo de sentimientos denigrantes y que deseáis un mejor mundo en el que vivir y que vivan vuestros hijos. 

Es tarea de todos luchar por hacer ver a los que nos rodean que vale la pena vivir de manera abierta, despreocupada, agradable y con amor a amigos, novios y familia. Se requiere dejar atrás nuestro ser más primitivo y literalmente evolucionar hacia un ser interior superior. No caigamos en la maldición del conocimiento.

martes, 1 de marzo de 2016

Enamoramientos indeseados


Duele ver como las personas usan el amor para conseguir felicidad e ilusión y lo repudian cuando en malos periodos de una relación las cosas no son tan perfectas como debieran. Duele ver como el amor se convierte en un instrumento más al servicio de las personas para usarlo a su conveniencia según unas circunstancias concretas. Duele ver que la cualidad más profunda y natural del amor sea profanada en el 99% de las ocasiones. El amar y sacrificarte incondicionalmente por hacer feliz a tu supuestamente pareja de vida.

Ciertamente el enamoramiento tiene un significante componente aleatorio y no siempre es fácil tomar una buena decisión sobre a quién amar o a quien no. Los enamoramientos existen y es difícil de controlarlos y gestionarlos cuando te toca. Pero lo indudable y objetivamente cierto es que cuando no eres capaz de elegir conscientemente a tu pareja, tampoco lo eres para sostener una relación en malos periodos donde no sea tu corazón quien te incite desde dentro a hacerlo, y tenga que ser la cabeza quien en un gesto de sacrificio y gratitud al otro, deba ejercitarse.

Todo lo anterior nos conduce inexorablemente a la situación de matrimonios y divorcios en la cual el ser humano está sumido. Además, en un gran y perverso gesto de talla mundial, es aceptado por todas las sociedades avanzadas como algo perteneciente al alma del ser humano. Y la gente se queda tan tranquila pensando que sus malas vidas amorosas y personales se deban “al alma humana” y no a sus continuas malas decisiones.

Pues lo siento pero no. La vida en las sociedades avanzadas y sin mucho peligro de pobreza, suele ser bastante placentera y segura. Y es cuando tenemos que esforzarnos en ser un poquito más que simples animales, cuando realmente se ve lo que internamente somos y de que pasta estamos hechos cada uno de nosotros.

No se trata de aguantar una relación que ya no te aporte nada. No se trata de mantener una relación solo por la gran dependencia sentimental. Se trata de que en caso de haber valido la pena conocer y amar a esa persona, se luche en la medida de lo posible por hacer de un amor cualquiera, un verdadero amor. Porque el amor no nace o aparece como en los enamoramientos, el amor se construye con sacrificio y pretensión de hacer sentir al otro, que vale la pena vivir. Y no al contrario.

Appino - La gran conexión animal

Appino caratula disco

Muchos no entenderéis qué sentido tiene publicar un blog personal en internet. Para mí es un instrumento de evolución personal. Como consecuencia, a veces escribo entradas más destinadas al público en general, y otras veces, tienen sentido únicamente para mí dependiendo de mis circunstancias del momento. En esta entrada además se une que voy a utilizar la música como elemento troncal de la entrada, medio que no acostumbro a utilizar y que por tanto, conllevará que el resultado sea bastante distinto al habitual.

Se trata de una entrada en la que indago sobre la naturaleza del ser humano inspirándome en tres canciones del cantautor italiano Appino. Invito al que lea la entrada a escuchar las canciones que adjunto, a ojear su letra y a sumergirse en los sentimientos que transmiten.

Grande Raccordo Animale – La gran conexión animal




Piove a dirotto sul grande raccordo,
sulle tue ali e gli uffici postali,
dentro la casa di chi non si è accorto
di non avere mai avuto un tetto.

Sopra di te, che sei elementare,
un sistema binario perfetto:
odio e amore, folle e normale,
sul grande raccordo animale.

Arriva l'inverno, lo sento abbaiare
in ogni goccia di questa pioggia
che cade pesante sopra ogni cosa,
e fortunata è la sposa.

L'estate ritorna, vedrai che ritorna,
a ricordarci che solo la fame
è l'avventura che ti fa paura
in questo grande raccordo animale.

E vieni qui, vieni qui a vedere
il nostro sistema solare,
è tutto lì quel che c'è da sapere,
tutte quante le preghiere.

Il tempo passa o passa la voglia,
ma soprattutto le circostanze
e tutti quanti a camminare
nel grande raccordo animale.

Io non so la forma
né la densità,
non ho le giuste proporzioni,
non so la quantità
ma sono certo di volere,
si chiama volontà
e se volere è sapere
io so la verità.

Io non so la forma
né la densità,
non ho le giuste proporzioni,
non so la quantità
ma sono certo di volere,
si chiama volontà
e se volere è sapere
io so la verità.

Nel grande raccordo animale...


Appino se pregunta con las siguientes tres canciones como afrontar el mundo que nos rodea y tiene sentido comenzar la trilogía con este tema porque es el que da nombre al álbum. El autor comprende que el animal que llevamos dentro es la auténtica base de nuestra existencia y ensalza nuestra realidad como entes vivos aleatorios. Como si de una película se tratase, el cantautor coloca sutilmente de fondo de escenario la lluvia, la transición entre las distintas estaciones del año y el sistema solar con la idea de ayudarnos a penetrar en el misterio de la vida.

Un misterio que estamos muy lejos de descifrar porque aun siendo altamente complejos orgánicamente, intelectualmente somos todavía seres elementares que odian o aman indistintamente, que se vuelven locos o permanecen normales a lo largo de una vida, que pasan hambre y tienen miedo como resultado de nuestra gran conexión animal.

Nos invita a echar un vistazo a la Tierra desde el espacio para ayudarnos a asimilar, que eso que alcanzamos a vislumbrar, es lo que hay. Que somos parte de un todo tan gigantesco y que lleva desarrollándose tanto tiempo que nos hace sentirnos muy poco dignos para nuestro estúpido orgullo humano.

El tiempo pasa y con ello desaparecen también las ganas de vivir. Y aun así, continuamos caminando cargando con nuestras circunstancias a través de nuestra gran conexión animal. Y concluye con una afirmación absorbente. No sabemos cómo vivir ni ser felices, pero si tenemos la voluntad de seguir adelante, el mismo camino que atravesamos nos va exponiendo resquicios de la verdad. Que sencillamente somos eso, un animal en busca de sentido.

L'isola di Utopia - La isla de Utopía




Non credo agli angeli
Non credo ai diavoli
Non credo al fato, al destino autorevole
Non credo agli ordini
nè alle carceri
Non credo alle favole di eroi e martiri
Non credo al lavoro
non come salario
Non credo al fan del generare rivoluzionario
Non credo alla pace, la trovo feroce
Non credo a tregue, armistizi ne ai portavoce

Non credo agli ultimi
perché non credo agli angeli
Non credo ai primi
perché non credo ai diavoli
Neanche alla croce perché non credo ai martiri
Non credo a buoni, cattivi o responsabili
Non alle stelle
perché non credo al fato
Non credo a niente che sia già stato deciso
Non credo ai miti
non possono spiegare
Poi guardo il mare e penso di sapere

Non credo, io so
so che il destino è tutto nelle mani mie
e nelle mani di chi viaggia accanto a me
quindi credo potrei credere in te
Perché io non credo, io so
e se lo faccio credo in tutto quel che c'è
Le rocce, il legno, il fuoco che scalda il caffè
il prato dove siamo stesi io e te

Credo nel porto, nel faro della nave
nella rotta e nel sistema decimale
Credo nell'uomo, credo nell'animale
Credo nell'acqua e nel sale minerale
Credo nell'aria, l'ossigeno che brucia
nella scrittura, credo nella fiducia
Credo in Utopia, credo nel capire
e nella parola in rima con dovere

Esta canción la encuentro especialmente motivadora porque a diferencia de la primera, que nos mostraba como progresar en paz con nosotros mismos, esta nos ayuda a discernir en que elementos ajenos a nosotros debemos de fijar nuestra mirada para sostener nuestra estabilidad emocional.

Appino dice no a los mitos y al destino, no a los cuentos de héroes y mártires y no a diferenciar entre buenos, malos y responsables. Puesto que no nos ayudan a explicar la realidad en la que vivimos ni nos ayudan a maniobrar con mayor calidad en la vida. El destino está en nuestras manos y de quien elegimos que viaje con nosotros.

El cantautor cree en todo lo que existe de verdad. En las rocas, en la madera, en el fuego que calienta el café, en los prados, en el puerto, en el faro del barco, en la rueda y en el sistema decimal. En el hombre, en el animal, en la confianza y en el entender. Los seres humanos hemos de convivir con entidades complejas como la economía, los trabajos super especializados y la tecnología; pero lo que nos hace comprendernos mejor a nosotros mismos, es precisamente lo más básico.

Ulisse - Ulises




Settembre porta il vento
Si può navigare
C'è chi torna a casa al suo focolare
E chi invece vuole soltanto partire
Ma non lo può fare
Senza il dio del mare

Sulla terra ferma si festeggia ancora
I padri con i figli per la luna nuova
E le madri lasciano le figlie sole
Sole ad imparare come stare sole

Parlami di te
Ulisse perché
Tu avevi Itaca a cui tornare
Ma qui non scherzare
Itaca non c'è
Itaca non c'è

Lascio la terra al sole
Lascio che le cose vadano da sole
Lascio la casa dove sono nato
Dove ho imparato
E ve ne sono grato

Lascio questi occhi neri
Li lascio ai tuoi che sono più sinceri
Lascio gli amici e la mia famiglia
Lascio la perla dentro la conchiglia

Poseidone lascia che io prenda il mare
Non sono l'eroe che ti fece adirare
Non possiedo niente
Non sono nessuno
E se non mi credi chiedi a Polifemo

Sulla terraferma si combatte ancora
I padri contro i figli per una guerra nuova
E le madri piangono
Le figlie invecchiano
E i bambini crescono

Parlami di te
Ulisse perché
Avevi Penelope da cui tornare
Ma qui non scherzare
Itaca non c'è
Itaca non c'è

Lascio queste parole
Le lascio a chi le vuole ricordare
Lascio l'amore che non ho saputo
Dare come quanto io avrei dovuto

Lascio questi occhi severi
Li lascio ai tuoi che sono più leggeri
Lascio Calipso e non avrei voluto
Lascio certo qualche cosa di incompiuto


Se acaba la trilogía con un tema que trata la bella cuestión de la huida para sobrevivir. Se trata de mi canción preferida porque se salta toda conveniencia social sobre las despedidas y combina magistralmente el miedo y la ilusión de lo nuevo. 

Contrasta espléndidamente a quienes vuelven a casa ilusionados, contentos por el reencuentro con los suyos y con una vida que anhelaban; con aquellos que han perdido la ilusión y que quieren cancelar su anterior vida con ansias de renacer y tener otra oportunidad. Personas que no se sienten nadie ni creen poseer nada y que buscan algo más. Buscan dejar atrás la vida como ciclo animal eterno, donde los padres combaten con los hijos generación tras generación, las madres lloran, los hijos envejecen y los niños crecen. Y se despiden con temor a su futuro, pues saben que no tienen lugar al que regresar si fracasan en su viaje.

Lo que más impresión causa es la manera en la que tras hacernos sentir el miedo de quien necesita escapar, este muta completamente a una regenerada ilusión por la gran oportunidad que se le presenta. Porque cada despedida, cada vez que llegamos al final de un camino, es en realidad el comienzo de otro, donde todo está por ocurrir y donde somos de nuevo los únicos protagonistas y responsables de todo lo que nos sucede.