jueves, 11 de septiembre de 2014

Ucrania y el Euromaidán

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Víktor Yanukóvich había sido elegido legítimamente presidente de Ucrania en las elecciones presidenciales de 2009 con un 52% de los votos. Con el poder que el pueblo le había otorgado decide acercar Ucrania a Rusia antes que a Europa. Quienes le votaron sabían perfectamente sus preferencias políticas.

Posteriormente en Kiev se produce un golpe de estado. Obviamente ilegal, antidemocrático y sangriento. El "vil" Yanukóvich fue destituido por el Congreso Nacional el 22 de febrero de 2014 en el transcurso del golpe de Estado desencadenado por el Euromaidán y tras nuevas elecciones, Petró Poroshenko llega al poder.

Con toda la lógica del mundo un gran sector de la población, que había escogido democráticamente al anterior presidente no lo aceptan y declaran unilateralmente la independencia. Empieza la guerra y tras las noticias en directo, en las que más o menos narraban la realidad; desde entonces hasta hoy, el resto de noticias provenientes de Ucrania nos trasladan las noticias como si quien representara el lado ético y mayoritario del conflicto fueran los pro occidentales.
A partir de noviembre de 2013 la población ucraniana se encontraba virtualmente dividida: un 38,0 % de los ucranianos apoyaba una asociación con Rusia, mientras que el 37,8 % prefería una asociación con Europa. 
Fuente: El País.
Una vez más, nos hacen sentir lo que quieren que sintamos. Los pro rusos son terroristas y Putin es un duro dictador por escuchar y responder a las peticiones de las regiones donde le veneran y anexionar Crimea, donde con un resultado del 96% de los votos a favor, dijeron claramente querer pertenecer a Rusia.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Una historia sobre el mundo: Filosofía vs Ciencia

Planeta rojo universo

Mientras valedores de uno y otro bando luchan tercamente por imponer sus ideas; los que nos topamos en la mitad, agradecidos por los beneficios que ambas tienen en nuestras vidas, buscamos de razonar el papel que deseamos que cada una de ellas tenga en nuestras vidas. En mi opinión, a lo largo de la historia y de forma totalmente natural ambas se equilibran y relacionan en las sociedades humanas.

Cuando no había ciencia, ni técnicas ni siquiera para encender una fogata, las claves para sobrevivir eran las tradiciones, los saberes acumulados y mitos que se pasaban de familia a familia. Y aunque se sabía vivir con ese irrisorio saber, aquella total escasez tecnológica era la responsable de la crucial importancia que esta tenía y cualquier pequeñísimo avance científico marcaba la diferencia.

Los tiempos han ido cambiando. Ahora, lo que abunda en nuestra vida es la ciencia y la tecnología, tanto que ya no se puede sobrevivir sin ella. Pero de la misma manera que una vez sucediera con los avances científicos, es en este momento histórico cuando más escasea (proporcionalmente a la tecnología) y por tanto, más importancia tiene el libre pensar, el conocernos a nosotros mismos y el saber vivir. Cualquier pequeña pero importante idea que le surja a una persona, puede cambiar el curso del ser humano en minutos.

Son las dos caras de una misma moneda: la del saber o vivir. Pues para qué sirve el saber sino para vivir mejor. Cuando en una civilización falta de una cara, se persigue obtener ya que de otra manera, la otra no tendría sentido.