Ir al contenido principal

Impotencia

chico enojado


Yo soy la Alfa y la Omega. Mi pensamiento abarca toda posibilidad. Mi capacidad de maniobra es infinita y hablo en clave de sol. Sol que desaparece al observar incrédulo a Adam y Eva, antaño unidos; degollados por la desesperación de quien es todo amor pero es incapaz de amar.

En mi ilimititud sé qué hacer para propagar la dicha. Tengo el poder de ahuyentar los sentimientos venenosos que acuden a la rutinaria cita nocturna con mi pareja de baile. Poseo la cualidad de sentir la armonía y armonizar los muy distintos y distantes elementos que hay en esta más que ensayada obra de teatro. Puesto que armonía simplemente es convivir yo, los demás, y la naturaleza que rodea un mundo, que es mucho menos material y verdadero de lo que son actualmente en la Tierra los espíritus humanos.

Una vez subí al cielo y aprendí del paraíso, la receta para que la humanidad sonría en comunión, en vez de buscar su júbilo en la derrota del de enfrente. Y sin embargo, el vacío me atrapa en su desprecio por la vida y me mata sin matar. Me corrompe el alma sin tocarla y drena la savia de mis venas. Entonces es cuando mi corazón se desata y con el fuego que escupo lo arraso todo a mí alrededor, un todo que dista mucho de estar en armonía y sin embargo, posee el potencial de estarlo.

Así es que destruyo por impotencia. Impotencia que es asesina de inocentes y leales servidores de la conciencia. Conciencia que en su siguiente nivel, me regala consciencia existencial y como la pescadilla que se muerde la cola, me hace capaz de ver de manera escandalosamente nítida la espiral de destrucción que causa dicha impotencia, verdadera culpable del caos cósmico.

Vivo a medias entre la gracia y la desgracia. Cada día subo al cielo y desciendo al infierno. Soy Dios y Satanás en un bucle que se repite sin fin.

Comentarios

  1. Buenísima Alejo.
    Esa sensación... la he intentado describir muchas veces, y no conseguiría haberlo hecho la mitad de bien de como lo has hecho tú.
    Es horroroso y maravilloso ser consciente de nuestra capacidad destructiva y constructiva,de las pasiones que nos llevan a ellas, de los sentimientos extremos que se tocan y de cómo muchas veces podemos pasar de un estado de plena sintonía con el mundo a un desprecio inmenso hacia todo lo que nos rodea.
    Por lo menos, y me consuela, somos conscientes de ello. No se hasta qué punto esto es bueno, porque nos permite encauzarnos; o malo, porque nos martillea en la conciencia.
    Un placer volver a leer tu blog :)
    Disfruta de la experiencia.

    Irene

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Valores capitalistas y otras mentiras

Durante - lo que podríamos definir – el primer siglo de vida del modelo económico-social actual, la cantidad de clase media aumentó sin duda pero en estos tiempos locos actuales, se podría decir que, entre los integrantes de dicha clase, ¿sigue incrementándose el nivel de felicidad tal y como sí ha pasado durante el siglo pasado? La respuesta seguramente es negativa, diferenciando en todo caso felicidad de bienestar.
La economía capitalista necesita del incremento constante del PIB anual para que funcione y esto a largo a plazo, solo es posible mediante el surgimiento de revoluciones, como por ejemplo, la revolución industrial o la reciente revolución en las IT (Information technology) en el siglo XXI. ¿Pero qué pasará cuando el ritmo de revoluciones decrezca? Parece lógico pensar que algún día ocurrirá. Pienso que poco a poco, las épocas de crecimiento cercano al crecimiento 0 serán más frecuentes, con lo que ello conlleva implícitamente para la creación y eliminación de empleo. Sien…

Occidente en confusión

Que humanista me defina mejor que pacifista no significa que no condene la beligerancia. En la guerra no gana nadie y fomenta un odio que se hereda y trasmite a las siguientes generaciones. En estos momentos me pesa el alma y para combatir esta sensación, me dispongo a escribir sobre dos puntos que me parecen relevantes para recobrar la armonía con nosotros mismos y el resto de seres humanos.
Es absolutamente primordial tener más empatía que nunca no solo con los árabes que vivan entre nosotros, sino con todos los inmigrantes con los que nos cruzamos y conocemos, puesto que posiblemente no serán días fáciles para ellos. La tragedia de París es el escaparate ideal para que los políticos con ideales ultra nacionalistas saquen con orgullo su bandera anti inmigración y hagan incrementar odios xenófobos entre la población.
Cuando nos toca a nosotros sufrir el terror y la barbarie de la guerra, que durante el 99,99% de nuestra vida ni la olemos; el miedo y el odio se abalanzan sobre nuestr…

Bienvenido al desierto de lo real

El hecho de que los humanos reflexionemos sobre la realidad no es cuestión de azar. Muchas, y me atrevería a afirmar que en alguna parte de sus vidas todas las personas, han experimentado la sensación de que se nos escapa algo. De que debe haber algo que dé sentido a todo esto o que directamente estemos siendo engañados, ya sea por un ente exterior o por nuestra propia mente, y sea por ello que no consigamos quitarnos de encima esta melancolía existencial o nostalgia que nos abarca en ocasiones. "Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí ¿Sabes de lo que estoy hablando?" - Morfeo.
La frase que da título a la entrada, es producto de Jean Baudrillard, filósofo postmoderno francés que alcanzó popularidad debi…

Introspección fortuita

No puedo parar. No ha habido manera posible de escapar de ello durante toda la tarde, algo a lo que no puedo dar nombre. Es una sensación puñetera, pues no viene de algún hecho vivido recientemente, sino que me temo que se trata de algo mucho más complejo.
Se trata de un sentimiento que trae consigo unas ganas terribles por vivir, aunque no de cualquier forma. Quiero vivir de forma que ayude a los demás a ser mejores. Quiero haber sido capaz de haber hecho a una persona feliz. Me siento casi obligado a hacer algo por el mundo, en respuesta a la posibilidad de vivir que se me ha proporcionado. Quiero hacer sentir orgulloso a esa misteriosa fuerza que a todos y a absolutamente todo lo mueve hacia adelante.
Cuando me hundo en mí mismo en busca de tal sensación, ella huye. Me viene a la cabeza que quizás esa extraña sensación sea la respuesta a una eterna pregunta, una respuesta que nunca se dejara encontrar y que juega conmigo a sabiendas de que nunca lo haré.
Mientras os narro esta e…

Confianza y tranquilidad

Hasta el imprevisto más grande se puede solucionar en poco tiempo con un buen estado anímico y el más pequeño alargarse y atragantársete con uno inadecuado.
Entre los elementos que conforman un buen estado de ánimo, he optado por hablar de la confianza y de la tranquilidad porque son los que en este momento concreto de mi vida más aprecio. Que habitualmente no se den como estado natural de las cosas, no quita para que en la medida de lo posible y sin ofuscarse, se busquen. De la afirmación escrita al principio se pueden obtener una serie de conclusiones sencillas pero fundamentales sobre algunas elecciones que hacemos en la vida.
Conviene rodearse de amigos que generen un buen ambiente y por tanto, tranquilidad; para no malgastar ni siquiera una gota de tu energía mental en protegerte del veneno que emiten las malas relaciones. Por supuesto, tener numerosos amigos no es necesariamente bueno. Existen bastantes personas que poseen escasos amigos pero mucho más valiosos que los treinta …