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Mostrando entradas de abril, 2013

Agentes del Caos

Confieso ser humanista. No solo creo en un utópico mundo altruista, sino que sé que lo es pues he viajado lo suficiente como para sumergirme en las profundidades del alma humana.
No es la primera vez que escucho o leo a personas en los siguientes términos: es sano ser egoísta, primero debe ir uno y después los demás; la tolerancia esta sobreestimada, todo no es digno de respeto; las redes sociales han sido lo mejor que nos ha podido pasar, ahora ya no tengo necesidad de reprimir lo que soy.
Quienes afirman lo anterior, a los cuales personalmente denomino agentes del caos, lo hacen escupiendo a las personas que se esconden dentro de la burbuja que la sociedad ha creado. Van contra las personas que son tolerantes porque consideran que no tienen ninguna intención de armar un argumento y discutir sobre lo que es ético y lo que no lo es; es decir, prefieren ser tolerantes a tener que averiguar si las condiciones de vida en las que viven ciertas sociedades son las correctas. Van en contra…

Ganar doblemente

Como tantas otras veces, charlando con Juan en un ambiente distendido salió a relucir el tema de la edad y es que, ¡Que rápido pasa el tiempo! Voy a cumplir 24 años y todavía no he hecho nada en la vida. Le comenté mis inquietudes y su rápida respuesta me rompió los esquemas, pues fue nombrándome hitos que yo había conseguido en la vida, hitos que como bien me afirmaba él, pocas personas a lo largo y ancho del mundo pueden decir que han conseguido.
Claro, yo aun desconcertado le dije que si, que no le faltaba razón pero que al fin y al cabo, no los consideraba grandes conquistas porque no me habían costado sangre, sudor y lagrimas. Pero tras decirlo recapacité y me autocorregí. Decir que no he tenido que esforzarme para lograr esos objetivos es completamente falso. Entonces la pregunta se alza por si sola, ¿Por que demonios no tengo la sensación de haber logrado cosas? La respuesta es sencilla, terriblemente lógica. No siento que haya hecho grandes cosas porque inconscientemente no c…

Un día más, un día menos

Aun cuando te estés esforzando por sobrevivir, irremediablemente te estarás acercando a tu muerte. Al igual que cuando te encuentres esperando la muerte, no te quedará mas remedio que sobrevivir un rato mas. La contradicción es total y la conclusión inequívoca. No somos nadie. 
Hemos de ser omniscientes de esta situación que se nos da y tratar sin demora de hacerle frente. No hay nada mas penoso que acercarte a tu muerte sin ilusión, y a mi parecer la única manera de acabar la vida ilusionado es habiendo vivido con gusto. ¡Ojo! Vivido, que no sobrevivido.
El gusto de haber cumplido en La Tierra habiendo dejado a tus hijos perfectamente preparados para cuando tú ya no estés, el gusto de haber disfrutado de todo cuanto quisiste disfrutar y haber logrado todos tus hitos propuestos durante tu vida profesional. La ilusión de saber que no dejas nada aquí atrás y de que estás perfectamente mentalizado para lo que venga después de morir.
Como se suele decir, nunca hemos de perder el horizonte. S…

Impotencia

Yo soy la Alfa y la Omega. Mi pensamiento abarca toda posibilidad. Mi capacidad de maniobra es infinita y hablo en clave de sol. Sol que desaparece al observar incrédulo a Adam y Eva, antaño unidos; degollados por la desesperación de quien es todo amor pero es incapaz de amar.
En mi ilimititud sé qué hacer para propagar la dicha. Tengo el poder de ahuyentar los sentimientos venenosos que acuden a la rutinaria cita nocturna con mi pareja de baile. Poseo la cualidad de sentir la armonía y armonizar los muy distintos y distantes elementos que hay en esta más que ensayada obra de teatro. Puesto que armonía simplemente es convivir yo, los demás, y la naturaleza que rodea un mundo, que es mucho menos material y verdadero de lo que son actualmente en la Tierra los espíritus humanos.
Una vez subí al cielo y aprendí del paraíso, la receta para que la humanidad sonría en comunión, en vez de buscar su júbilo en la derrota del de enfrente. Y sin embargo, el vacío me atrapa en su desprecio por la v…