viernes, 29 de marzo de 2013

El pensamiento débil

Libro Gianni Vattimo

En aras de continuar con conceptos y pensamientos relacionados con la postmodernidad, y por tanto, anclados en nuestro presente; tras “el desierto de lo real” de Jean Baudrillard y “el amor líquido” de Zigmunt Bauman, llega “el pensamiento débil” del popular filósofo italiano Gianni Vattimo.

La posmodernidad se constituyó contra los grandes relatos y los discursos generales y únicos. Esto es, hoy en día no es posible comprender el presente desde el prisma de la historia europea, desde el punto de vista de la religión cristiana o desde los ojos de los aliados, ganadores de la segunda guerra mundial. De igual manera, reniega contra los discursos totales o totalitarios que tanto daño han hecho a la humanidad. Se trata de una ética de la tolerancia.

Vattimo propone el pensamiento débil como instrumento para superar las deficiencias de la ilustración. No se trata ya de conseguir una sociedad y una calidad de vida digna para el ser humano basados en la convicción de que el progreso es la única vía a seguir; sino de aumentar nuestro valor como individuo mediante la destrucción de la cultura existente, en el sentido de: prejuicios que distorsionan la realidad, costumbres que no aportan nada, la idea de ciencia como reencarnación del Dios muerto que Nietzsche describió, etc.

Se apoya en el razonamiento de que la verdad no es algo dado como un hecho frente a mí, sino como algo consensuado mediante un dialogo. Se trata de expulsar de una vez por todas los dogmas de nuestras vidas. Es necesario entender que el pensamiento débil no impugna ni pretende abolir la Ilustración, último intento de pensamiento fuerte, sino hacer caer a los individuos en un nihilismo controlado. El objetivo es que las personas no se tengan que inclinar ante ninguna autoridad, que no acepten ningún principio como artículo de fe. Sólo cuando se prescinde de la necesidad de lo absoluto resulta posible realizar la propuesta kantiana de ‘atreverse a pensar’ sin certezas previas; es decir, sin hacer trampa.

Vattimo, de pensamiento izquierdista desde que tiene uso de razón, se propone con el pensamiento débil una anarquía no sangrante. Un estado en el que no hagan falta instituciones fuertes que dominen nuestras vidas y nos traten como súbditos del poder. Y es que el pensamiento débil, es además el pensamiento de los débiles, que siempre han sido mayoría y motor de los cambios sociales.

Un Austriaco hace poco me preguntó por qué los españoles (Y se podría decir que los europeos) todavía no han quemado el parlamento. La respuesta, es que seguimos siendo hijos del pensamiento fuerte. Los políticos lo hacen mal, pero creemos que necesariamente debe haber un ente que administre los recursos de un país y los ciudadanos no podemos hacer absolutamente nada para cambiarlo. Por no decir, que ellos trajeron a nuestra actual deidad -la tecnología cotidiana- a nuestras vidas y no solo cumplimos sus dogmas a rajatabla, sino que aceptamos intrínsecamente a su hermano mayor, el capitalismo, que tan bien nos hace sentir cuando le rezamos (compramos ropa que ni de lejos necesitamos).

Todo lo anterior: la política, la ciencia moderna y el capitalismo; no son más que modelos de pensamiento fuerte heredados. Atacar a nuestros políticos y al capitalismo desenfrenado de manera directa supondría implícitamente hacerlo a toda forma de pensamiento fuerte, y hoy en día, no estamos dispuestos a desembarazarnos de lo poco bueno que tiene esta economía de mercado, en pos de sacar de nosotros lo maravillosamente bueno que tenemos dentro de nosotros.

Hay que aligerarse de todas esas literalidades, desarrollarse hacia una condición de mayor espiritualidad y ligereza. - Gianni Vattimo.

martes, 19 de marzo de 2013

Amor líquido

Libro Zygmunt Bauman

Amor líquido es un concepto creado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, desarrollado en su obra Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, para describir el tipo de relaciones interpersonales que se desarrollan en la postmodernidad. Éstas, según el autor, están caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso. Aunque el concepto suela usarse para las relaciones basadas en el amor romántico, Bauman también desarrolla el concepto para hablar en general de la liquidez del amor al prójimo. - Wikipedia.

Una vez introducido el tema, os dejo unos representativos extractos sobre lo que se puede leer en este ensayo. Es importante antes aclarar no obstante, que a pesar de que lo que dice parece a primera vista muy básico, tiene su base en pensamientos mucho más desarrollados. Si alguno desea saber más sobre este filosofo-sociologo, al final de la entrada teneis un vídeo donde podréis ver profundizadas sus ideas respecto a esta modernidad liquida en la que estamos sumergidos.

Introducción del libro

Pensemos… ¿Los habitantes de nuestro moderno mundo líquido no están preocupados por una cosa mientras hablan de otra? Dicen que su deseo, su pasión, su propósito o su sueño es “relacionarse”. Pero, en realidad, ¿no están más bien preocupados por impedir que sus relaciones se cristalicen y se cuajen? ¿Buscan realmente relaciones sostenidas, tal como dicen, o desean más que nada que esas relaciones sean ligeras y laxas, siguiendo el patrón de Richard Baxter, según el cual se supone que las riquezas deben “descansar sobre los hombros como un abrigo liviano” para poder “deshacerse de ellas en cualquier momento”? En definitiva, ¿Cómo anudar la relación o cómo –por si acaso– deshacerla sin perjuicio y sin cargos de conciencia? No hay respuestas fáciles a esa pregunta, aunque es necesario formularla, y seguirá siendo formulada mientras los habitantes del moderno mundo líquido sigan debatiéndose bajo el peso abrumador de la tarea más ambivalente de las muchas que deben enfrentar cada día.

Tal vez la idea misma de “relación” aumente la confusión. Por más arduamente que se esfuercen los desdichados buscadores de relaciones y sus consejeros, esa idea se resiste a ser despojada de sus connotaciones perturbadoras y aciagas. Sigue cargada de vagas amenazas y premoniciones sombrías: transmite simultáneamente los placeres de la unión y los horrores del encierro. Quizás por eso, más que transmitir su experiencia y expectativas en términos de “relacionarse” y “relaciones”, la gente habla cada vez más (ayudada e inducida por consejeros expertos) de conexiones, de “conectarse” y “estar conectado”. En vez de hablar de parejas, prefieren hablar de “redes”. ¿Qué ventaja conlleva hablar de “conexiones” en vez de “relaciones”? A diferencia de las “relaciones”, el “parentesco”, la “pareja” e ideas semejantes que resaltan el compromiso mutuo y excluyen o soslayan a su opuesto, el descompromiso, la “red” representa una matriz que conecta y desconecta a la vez: la redes sólo son imaginables si ambas actividades no están habilitadas al mismo tiempo. En una red, conectarse y desconectarse son elecciones igualmente legítimas, gozan del mismo estatus y de igual importancia. ¡No tiene sentido preguntarse cuál de las dos actividades complementarias constituye “la esencia” de una red! “Red” sugiere momentos de “estar en contacto” intercalados con períodos de libre merodeo.

Las "relaciones de bolsillo", explica Catherine Jarvie, comentando las opiniones de Gillian Walton de London Marriage Guidance, se denominan así porque uno se las guarda en el bolsillo para poder sacarlas cuando le hagan falta.

Una relación de bolsillo exitosa es agradable y breve, dice Jarvie. Podemos suponer que es agradable porque es breve, y que resulta agradable precisamente debido a que uno es cómodamente consciente de que no tiene que hacer grandes esfuerzos para que siga siendo agradable durante más tiempo: de hecho, uno no necesita hacer nada en absoluto para disfrutar de ella. Una "relación de bolsillo" es la encarnación de lo instantáneo y lo descartable. Pero su relación no adquirirá esas maravillosas cualidades si no se han cumplido previamente ciertas condiciones. Adviértase que es usted quien debe satisfacer esas condiciones, y ése es indudablemente otro punto a favor de la "relación de bolsillo", ya que su éxito depende de usted y sólo de usted; por lo tanto, es sólo usted quien ejerce el control, y seguirá ejerciendo el control a lo largo de la corta vida de la "relación de bolsillo".

Todo ese unirse y separarse posibilita percibir la existencia simultánea del impulso hacia la libertad y el anhelo de pertenencia, y encubre, si es que no altera completamente, la disminución y privación de esos anhelos.

Chateamos y tenemos "compinches" con quienes chatear. Los compinches, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con "mensajes". En la relación de "compinches", el ir y venir de los mensajes, la circulación de mensajes, es el mensaje, sin que importe el contenido. Tenemos pertenencia... al constante flujo de palabras y oraciones inconclusas (abreviadas, por cierto, truncadas para acelerar la circulación). Pertenecemos al habla, no a aquello de lo cual se habla.

Las palabras, pronunciadas o tipiadas ya no luchan por consignar el viaje de descubrimiento espiritual. Tal como lo expresó admirablemente Chris Moss (en el Guardian Weekend), por medio de "el chat por Internet, los teléfonos móviles, los mensajes de texto", 1a introspección es reemplazada por una interacción frenética y frívola que expone nuestros secretos más profundos al lado de nuestra lista de compras". Quiero comentar que, sin embargo, esa interacción, a pesar de ser frenética, tal vez no parezca tan frívola cuando uno advierte y recuerda que su objeto -su único objeto- es mantener vivo el chateo. Los proveedores de acceso a Internet no son sacerdotes que santifican la inviolabilidad de las uniones. Las uniones no tienen en qué apoyarse salvo en el chateo y los mensajes de texto; la unión sólo se mantiene gracias a nuestra charla, nuestro llamado telefónico, nuestros mensajes de texto. El que deja de hablar queda fuera. El silencio es igual a la exclusión. - Amor Líquido, Zygmunt Bauman.


A continuación el vídeo. Del minuto 30 al 39 habla sobre el amor líquido. Si os habéis sentido intrigados por Bauman echarle un ojo tambien al resto del vídeo, ya que habla sobre el resto de su filosofía, siempre relacionada con la modernidad liquida.


viernes, 15 de marzo de 2013

Roles

León orgulloso

Lo que es una persona, es una mezcla entre lo que es como persona individual, su yo para sí; y lo que es como individuo perteneciente a un grupo: a una familia, a una cuadrilla de amigos, como ciudadano de una región, etc. De los dos, la base que debe sostener a la otra parte es indudablemente el yo, pues sino los pilares sobre los que estaríamos apoyando nuestras vidas serian de arena. Como suele suceder demasiado a menudo, lo que seguramente os parezca una obviedad es uno de esos inexplicables canceres humanos que han permanecido con nosotros desde que ocurriera el pecado original.

Es cierto que somos sociales y que necesitamos de personas que tiñan nuestra vida de color (y no me refiero a tener muchos amigos en Facebook) pero nunca debe ser a costa de tu alma. Los amigos no tienen precio, y por tanto, para ser parte de un grupo no se ha de hipotecar ninguna parte de tu persona. Las personas que realmente valen la pena no te exigen nada a cambio de su amistad. ¿Por qué existen estos problemas? Entre otros, hay dos factores que se deben tener en cuenta a la hora de manejarse en grupos: la presión social y la lucha de egos.

Por el mero hecho de estar en un grupo, de alguna manera correspondes a un rol, ya sea impuesto por un superior o de origen natural y esto de ningún modo es algo contraproducente, ya que estos te son dados dependiendo de tu personalidad y actitudes y aptitudes que posees. Los roles grupales es algo que hemos heredado de la evolución. Sin embargo, existen ciertos roles complicados, venenosos. Son los relacionados con el poder.

El líder de un grupo básicamente es el guía, quien de una u otra manera se preocupa por el bienestar general de los demás, una persona dedicada a servir a los demás. Pero hay quien busca satisfacer su ego por esta vía. Normalmente se tratan de personas que han depositado la base de lo que es, en el grupo y que por tanto, su felicidad y equilibrio emocional dependen completamente de esta esfera. Si alguien hace algún amago de intentar acrecentar su visibilidad dentro del grupo, este líder de corazón negro es forzado por su ego a lanzarse a su cuello. Es el león dominante y jamás permitirá que el trono le sea arrebatado.

Otro ejemplo es el del intelectual. El intelectual es la persona a la que se puede acudir en caso de necesitar saber algo e innatamente a esta persona, el poder ayudar a las personas la hace dichosa. Pero como he dicho antes, si una persona tiene su base de lo que es en el grupo, su gozo no se apoya en el ayudar a los demás, sino en el hacer saber a todo el grupo que él es el que más sabe. Y si alguien intenta hacerle ver que su manera de ver el conocimiento no es la adecuada, o que realmente sabe mucho menos de lo que la gente cree, el mundo se le viene abajo y se enoja profundamente.

¿Por qué es mejor basarse en nuestro yo interior? Porque en el momento en el que lo que eres no lo establece el grupo, la presión social desaparece del mapa. Eres quien eres, quien deseas ser; y si en un grupo no hay lugar para tu persona, no sientes necesidad alguna de vender tu alma, simplemente te alejas de quien sabes, no están hechos para ti.

lunes, 11 de marzo de 2013

Coherencia existencial

Chaval con rostro preocupado

Confieso que a veces me es complicado comprender a las personas y es por eso que me hallo en busca de alguna respuesta que me ayude en dicha tarea. Para hacerlo, veo necesario antes encontrar algo en el ser humano que nos sea individualmente propio: la residencia del alma. De manera que entendiendo lo que somos, pueda llegar a comprender lo que hacemos.

Mi punto de partida es que si realmente soy algo más que materia extensa, debería llegar a un punto donde eso que soy, lo fuera de por sí. Que realmente halla algo dentro de mí, que me sea propio, que me sirva para afirmar que no por haber nacido en los dominios de una constelación u otra, en los EEUU o en una tribu australiana, fuera a ser una persona radicalmente diferente. Es decir, que mi libre albedrio no solo se corresponda con tener autonomía de acción, sino también con tener la libre elección de ser lo que quiera, de ser un auténtico yo. Que la consciencia que tenemos de nosotros mismos, no sea un mero engaño de la mente.

La historia nos sugiere que lo que somos, que es el motivo de porque las personas actúan de una u otra manera (lo que no soy capaz de entender), se podría definir como una mezcla entre lo que sentimos espiritualmente que somos (Vía interior) y nuestros pensamientos sobre el mundo (Vía exterior). Pero en una era en la que desechamos la espiritualidad, lo que queda en nosotros es lo que pensamos. Hoy en día somos lo que pensamos racionalmente. Si yo pienso que el apego a la familia es dañino y que no se deben comer animales porque sufren, entonces la mezcla de esos pensamientos hace que se pueda decir que lo que soy, es un yogui.

”Buscando paz interiorAhora bien, veamos hasta qué punto es verdad esta afirmación. La mente esta todo el rato en funcionamiento. Esto lo podemos experimentar con simples ejercicios de meditación, solo hace falta intentar no pensar en nada para darse cuenta de la gran cantidad de pensamientos que involuntariamente nos abordan. Mientras andamos, mientras trabajamos, mientras hablamos con alguien, etc. ¿Pero qué clase de pensamientos produce nuestra mente? Únicamente los que están en consonancia con nuestras creencias. Por tanto, los pensamientos no los elegimos nosotros pero bueno, si al menos pudiéramos elegir las creencias, ¡ni tan mal!

Entonces, pasemos al siguiente nivel. La pregunta ahora es ¿son las creencias fruto de eso que somos de por sí, o son resultado de algo exterior a nosotros? Está claro que hay creencias que las aceptamos para nuestro yo más profundo tras razonarlas, meditarlas, racionarlas, y tras todo tipo de pensamiento activos y críticos. Guay, pero acaso estas creencias adquiridas no las estamos aceptando a través de otras creencias que ya poseemos? Quiero decir, yo me siento uno con la madre tierra, y de ahí, tras un largo ejercicio de supuesta introspección, me doy cuenta que la única manera en la que se ha de vivir, es comiendo solo de lo que pueda plantar y trabajar yo en el campo.

¿Todas las creencias las adoptamos activamente? No. Desde que nacemos hasta los 12 años absorbemos como una esponja de todo lo que vemos a nuestro alrededor y todo queda grabado hasta el momento de nuestra muerte profundamente muy dentro de nosotros; en el inconsciente. Si nuestra madre nos ha tratado con mucho cariño creeremos en el amor y los sentimientos. Si hemos vivido maltratados, el universo nos parecerá frio, un universo donde los sentimientos no existen y únicamente nos podremos fiar del raciocinio. Las creencias últimas de nuestro ser no las elegimos nosotros nunca porque aun siendo conscientes del por qué de nuestras creencias, y tras el supuesto de que fuéramos capaces de borrarlas completamente de nuestro ser, las nuevas creencias serian fruto de experiencias vividas durante la vida.

Una simple lectura, un evento extraordinario, un amor roto, la cultura que te rodea. Dependiendo de cada pequeño detalle, del puro azar; la vida te habrá influenciado a tener ciertas creencias inconscientes o conscientes. ¿O crees que alguien que ha nacido en un país anglosajón tiene las mismas creencias que nosotros acerca de lo adecuado o no de tener apego a tus hijos? ¿Dónde nos deja eso a lo que somos? Cuándo pensamos en que es una abominidad echar a tus hijos de casa a los 18 años sin estar preparados para la vida, ¿lo está pensando lo que realmente eres o es fruto del azar, que por haber nacido en un sitio y no en otro te ves forzado a pensar?

Estamos a la deriva en un océano infinito y no encontramos nada porque no hay nada que encontrar. ¿Seguís creyendo en lo que pensáis? En mi opinión, existen verdades absolutas pero no están a nuestro alcance. Es verdad que España invadió Sudamérica, pero desde el mismo momento en que sucede, deja de ser verdad. Solo sucedió de una determinada forma, con un determinado número de soldados, en un día soleado o lluvioso, de noche o de día; pero desde el segundo 0,1, dependiendo a que soldado le preguntes, te relatará de una u otra forma lo que ocurrió, por qué ocurrió, como ocurrió, etc… por lo que, si lo que se supone que sabes, es desde el instante 0,1 imperfecto, imagínate en el instante 10000000000. Puedes saber que una tostadora quema si la tocas, pero no sabes porque; y si lo sabes, no sabrás porque existe esa sensación de quemazo en tu mano; y si lo sabes, no sabrás que es física y químicamente el calor en realidad. Y es que el conocimiento es así de puñetero. Todo es uno. Y si no lo conoces todo, no sabes nada al 100%. Obviamente existe el conocimiento parcial, pero nunca conocimiento verdadero o nada que se le acerque. En el mejor de los casos se tratará de una medio mentira, y las mentirijillas a medias son las peores.

Explosion de la Tierra
El conocimiento es un intento imperfecto de saber lo que son las cosas. Solo optamos a saber matemáticas. Incluso la física nos da la espalda. Stephen Hawkings, en su libro "El gran diseño" dice que las constantes universales son prácticamente generadas aleatoriamente y que solo uno de los 3482384982394823 universos que se crean de la nada, llegan a sobrevivir más de un microsegundo debido al no equilibrio entre las fórmulas matemáticas que están detrás de todo. Este es un mundo entre tantos otros que pudieron haber sido.

Volviendo a la cuestión inicial, si en la modernidad las personas únicamente son sus pensamientos y mente racional, y como conclusión de esta serie de argumentos podemos afirmar que no somos algo de por sí, sino que seguimos siendo una parte minúscula más en la evolución, como animales o plantas; con intelecto sí, pero ¿que será el intelecto para la siguiente evolución del ser humano? ¿Lo considerarán tan importante como lo hacemos nosotros? ¿Por qué pensamos que somos el producto final de la evolución? ¿Por qué esa arrogancia? ¿Por ese sentimiento de superioridad frente a los demás seres si ni siquiera somos nada de por si? Me pone de los nervios.

Tú, humano. No debes sentirte orgulloso por lo inteligente que eres o lo mucho que sabes, porque es algo que nos viene dado o no; y sí sentir repugnancia por lo poco que estás haciendo por dejar a las generaciones futuras un mundo mejor donde vivir. Por qué tienes tantas ganas de hacerte oír tan alto, si ni siquiera has elegido que decir.

Cuando lo que somos se disuelve en dicho océano, y lo que es, nos es negado. A uno solo le queda enfrentarse a la vida con humildad. No lo sabemos todo porque no conocemos nada.

PD: No es la primera vez que utilizo palabras descalificadoras contra el conocimiento, pero es importante que entendáis que únicamente criticó la importancia que hoy en día le da la gente de la calle. Como si tenerlo por tener fuera a ayudarles a ser más felices, a ser mejores personas o a hacerlo mejor o peor en la vida. El conocimiento es un medio para conseguir fines, no un fin en si mismo.