domingo, 1 de diciembre de 2013

Contra el marketing


Cartel vendido


Es el pilar sobre el que se sostiene el capitalismo más extremo, ya sea en su versión a nivel de empresa o a nivel de gobierno (propaganda). En nuestra era, estamos siendo espectadores de lujo de cómo se alza imponente y arrasa con toda la débil resistencia que la afronta (nuestras consciencias) auto erigiéndose como verdad absoluta.

No sé qué cualidades definen al ser humano, pero bajo ningún caso debemos trabajar en volverlo más miserable. Soy consciente de que desde el momento en el que se inventó el trueque, en mayor o menos medida, la creación de necesidades ha existido. Pero es sin embargo hoy en día, cuando las formas más se han recrudecido; siendo aceptadas por la sociedad a cambio de que cuando compremos cosas que no nos hacen ningún bien en la vida, sean capaces de apaciguar esa falta de satisfacción personal e ilusión con la que vivimos.

Influencia, persuasión, ¿por qué hemos de dar connotaciones negativas a estas palabras? Todos, sin excepción, utilizamos de forma más o menos consciente técnicas para convencer a los que nos rodean de que acepten nuestras propuestas o nuestros puntos de vista. Intentamos convencer a nuestra pareja para ir a cenar a un restaurante italiano en lugar de a un chino; a nuestros hijos de que lo que hacemos lo hacemos por su bien; a nuestros padres de que no nos arrepentiremos de hacernos ese tatuaje que les horroriza. ¿Es eso malo? No. ¿Conseguimos siempre lo que queremos sólo con intentar venderlo? Tampoco. Lo mismo sucede en áreas del marketing como la publicidad: el mero hecho de ser expuestos a una serie de anuncios en la pantalla del televisor, no implica que vayamos compulsivamente a comprar todo lo que en ellos se nos ofrece. 
En mi humilde opinión lo anterior no es un argumento válido debido a que cuando intentamos convencer a alguien para ir a un chino, no estamos tratando de hacerlo a costa de su felicidad. En cambio, el marketing coge su fuerza al utilizar como blanco de su embestida, diferentes rasgos de la psique humana; la avaricia, la envidia, las adicciones o dependencias, la baja autoestima… son solo algunos blancos en los que el marketing tiene puesto el punto de mira. Causa directa de lo anterior es el ver expuesto tu libre albedrío al estar siendo atacadas áreas de tu vida que la mayoría fracasamos catastróficamente intentando controlar.

Por otro lado, resulta especialmente hiriente leer lo último. Está claro que si solo viéramos un único anuncio una sola vez en la vida, este no nos causaría el mínimo problema. Pero si en vez de ello, nos pasamos desde el primer día de nuestra existencia hasta el último, escuchando melodías y eslóganes totalmente absurdos y observando hipnotizados estudiadas imágenes; es posible que alguna repercusión que otra, tenga en nuestra vida.

No les falta razón, aunque también me gustaría aportar otro punto de vista. Soy el primero que se queja de que el marketing que se practica hoy es mayoritariamente tramposo y manipulador, además de reduccionista. Todo parece limitarse a las funciones de publicidad y ventas, y poco se hace por mejorar la oferta, el producto, el contenido propiamente dicho, que es también una tarea del marketing. Tenemos que volver a las esencias del marketing bien hecho y dejar atrás ese período tan negro en el que el “contenido” ha sido el gran olvidado y nos hemos instalado en la “obsesión-por-la-comunicación”.  
Fuente: http://www.amaliorey.com/2013/08/12/un-marketing-noble-en-5-palabras-post-369
Si no acepto el marketing, no lo hago porque esté emparanoyado, sea un fan de las teorías conspiranoicas o porque sea hippy o anarquista. Quien no es capaz de ver que el resultado de lo que nuestros ojos ven y la manera en la que nuestra mente procesa el día a día, es resultado de una capa de realidad que se le ha colocado a la realidad verdadera, es porque a día de hoy, vive totalmente abducido por esta falsa realidad (Ver el desierto de lo real).

Ciudad Shanghai
El problema más gordo no está en la existencia de un “mod” que exteriormente nos modifique o parcheé nuestro entorno, sino en la no consciencia de las personas de que lo hace. Esa “comunicación” de la que habla el último autor, entendida como todos los esfuerzos por persuadirnos que han hecho todas las compañías sobre nosotros durante toda nuestra vida, hace que el prisma con el que vemos la vida, sea el de toda la inmensa cantidad de basura que tenemos dentro. Es como si viviéramos con unas gafas de realidad aumentada, pero desconociéndolo.


Los que dudan de estos conceptos lo primero que deben saber es que ya, hoy, tienen una marca y dejan una marca, aunque no lo sepan (o no quieran saberlo). Lo que probablemente tampoco sepan es que hay herramientas disponibles para gestionar esta marca que ya dejan, de forma que les ayude a conseguir sus objetivos personales y profesionales… 
El marketing está ya presente en todas y cada una de las acciones cotidianas. Uno se debe vender bien para encajar en un grupo de amigos. Para que una persona se enamore de ti. Para encontrar curro. Para vender una idea. Dependiendo de cómo te quieras posicionar en la sociedad, debes llevar un tipo de ropa u otro y comportarte de manera diferente… ¿De verdad es lo que queréis para vuestras vidas? ¿Que tus “amigos” te acepten por cosas que no eres y a la larga, que toda tu vida social sea un mal chiste? ¿Que una chica se enamore de ti, lo abandone todo para ser feliz a tu lado para que al final, la dejes destrozada por tus invenciones al constatar ambos que no tenéis nada que ver? ¿Qué te traten solo por tus apariencias y trajes de diseño mientras por detrás, no les haces sentir nada más que asco y lastima?

Con este tipo de pensamientos, se llevan lucrando las personas desde siempre. Aunque generación tras generación se les da nuevos y perjudiciales usos. Los periodistas que se dedican a establecer títulos falsos a sus noticias con intención de atraer más lectores, sin importarles un ápice que los lectores se puedan hacer ideas muy equivocadas sobre algo; deberían ser suspendidos y multados, pues hacen creer en hechos falsos y hacen cambiar tu manera de ver el mundo, basándote en una mentira.

Preferiría no meterme en discusiones de niños. Soy consciente de que el marketing en sí mismo no es ni bueno ni malo. Pero también soy consciente de que irónicamente es esta característica la que utilizan para defenderlo y utilizarlo libremente contra la sociedad ¿Por qué no compensa lo bueno que tiene a lo malo? Porque lo bueno nos trae algo de beneficio material mas lo malo nos roba felicidad espiritual (o como os guste llamarla); y esta última, es bastante más difícil de recuperar.

Centro dianaYo propongo despojar al marketing de su armadura invisible y asesinarlo a sangre fría. ¿En serio necesitamos de necesidades? ¿No es paradójico ya solo leerlo? Lo ideal, lo utópico, sería prohibir las películas para que Hollywood deje de inculcarnos los valores de capitalismo, sexismo y sucio patriotismo. Prohibiría los anuncios de televisión y radio, que nos disparan balas al cerebro de sobresaliente acero. Prohibiría los medios de comunicación parciales, censuradores o que tengan intereses externos, ya que son los auténticos generadores de nuestras concepciones sobre el mundo y que por consiguiente, tanto nos influye en nuestra personalidad. Salvaría internet, que aunque es la que más mierda tiene, también es la que por su misma naturaleza, menos poder tiene para ocultarte o modificar a su antojo lo que ocurra.

Ahora bien. Una vez dicho todo lo anterior, como es obvio; reconozco que la censura no es el método adecuado. Pues desde el momento en que obligas a alguien a pensar de una manera, estas fomentando el no pensamiento crítico, promoviendo lo que inicialmente querías eliminar. Por tanto, una vez más es fundamental empezar el cambio desde nosotros mismos, dando ejemplo no solo a nuestros amigos, coetáneos nuestros, sino también a nuestra familia, donde podemos expandir nuestros pensamientos e inquietudes a otras generaciones. ¿Cómo se puede lograr el cambio? Ejerciendo el libre pensamiento y avivándolo en los demás.

¡La tele no es más que una caja tonta! Y como tal, las cosas que salen de ahí, son en su mayoría tonterías y manipulaciones, y no verdades absolutas como una gran parte de la población sigue creyendo, salgan del canal que salgan. Muchas personas dicen utilizar la televisión como un entretenimiento tonto, para el cual no tienen que esforzarse en pensar y comprender lo que sale de ella, pero bajo el hábito de ver programas de salsa rosa, se esconden muchos años de evolución. Muchas personas son yonkis de la telebasura debido a que en tiempos prehistóricos, el conocer “los cotilleos” de los alrededores, significaba tener más posibilidades de sobrevivir. Hemos de luchar contra todos estos aspectos de nuestro instinto animal, que la sociedad actual utiliza a escondidas sin importarles que sea nuestra felicidad la que salga perjudicada.

pensamiento criticoY no solo lo hemos de combatirlo por orgullo y bienestar mental; el pensamiento crítico es la base para un mundo mejor. Un mundo en el que el ser humano no deba plegarse ante los poderes y luchar contra lo preestablecido para conseguir pequeñas dosis de felicidad. Un mundo en el que “por default” la sociedad esté construida en base al ser humano, y el entorno que nos rodeé sea el apropiado para desarrollar todo el potencial humano con el que nacemos.

Para finalizar, no nos hemos de olvidar que se lucha contra dogmas con el pensamiento crítico, pero antes debemos vacunarnos contra él. Para lograrlo la única cura es adquirir la consciencia de que somos manipulados. La consciencia de que en el mundo de hoy, somos ganado. La consciencia de que no somos considerados un fin en nosotros mismos.

PD: Tenéis a vuestra disposición las URL de las cuales he copiado los textos citados. En ningún momento los he querido sacar de su contexto ni manipularlos a mi favor.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Bajo la lluvia

Me gusta pasear bajo la lluvia porque llena las calles de vida al vaciarla de muertos vivientes. Muertos vivientes que buscan el sol como Zombis carne humana. Muertos vivientes que necesitan del sol para conservar un buen estado de ánimo, como los robots precisan de batería para sobrevivir.

Me gusta la lluvia porque enciende la consciencia de quienes sabemos que no sabemos nada. De quienes somos conscientes de que cada uno de nosotros somos un gran milagro que jamás se volverá a repetir. De quienes en ocasiones, nos sentimos absolutamente abrumados al reconocernos como animales, apenas evolucionados y fracasados en su búsqueda de la felicidad.

Me gusta la lluvia porque resucita al que está muerto y mata al que cree estar vivo sin estarlo. Porque te permite danzar con la consciencia universal al desembarazarte de tu ego. Porque desempolva tu alma y arruina las cuerdas que te convierten en marioneta de la imperfecta naturaleza humana. Porque limpia tu mente de estúpidos pensamiento terrenales.

Me gusta la lluvia porque te demuestra que detrás de la realidad fundada por el ser humano, no hay una base sólida que ayude a mantenerla. Porque te demuestra la no-importancia de lo que creemos importante y nos recuerda a través del enfurecido viento, quienes somos y que no estamos buscando cada uno de nosotros.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Grito a la civilización occidental


Anfiteatro Roma

No olvides que antes de aprender a bailar, has de saber caminar. Que no puedes hacer felices a los demás si tú no lo eres antes. Que la vida es un constante conocerte. Que el día a día te afecta y oxida si no le haces frente. ¡Que debes vivir activamente! Corre hasta extasiarte, pasea bajo la lluvia, baila hasta el amanecer, lee e imagina mundos nuevos, haz el amor hasta perder la consciencia. No te escudes en drogas que solo oculten tus conflictos internos, ni en cara tecnología y redes sociales que no hacen sino encubrir tus problemas personales. Lucha por superar tu adicción a sentimientos negativos. Sé natural; tanto el sedentarismo como la ingesta excesiva de carne te apagan. Vacúnate contra el ego, viaja y comprende que hay más vida tras la puerta de tu portal de casa.

Elige con sabiduría de quien quieres depender sentimentalmente y jamás dejes en mal lugar al amor. No caigas en las falacias del sexo, contrólate para no caer en su adicción pero descontrólate cuando llegue la ocasión. No te relaciones por intereses, sino por la necesidad de vivir una vida completa. No chismorrees sobre otras personas y expandas las posibles malas decisiones que otro haya podido tomar. Sé directo siempre con los demás y porta a la verdad como bandera. ¡Deja de aparentar y esfuérzate activamente por cambiar de ti aquello que deseas! No te ocultes tras mascaras que nada ocultan. Facebook debe ser un instrumento más de comunicación, no la base de tu socialización.

Se consiente de que tu nacionalidad es solo un dato en el DNI y la lengua que hablas una vía de comunicación. No aceptes dogmas. No luches por ser más hombre o más mujer, lucha por ser mejor ser humano. Date cuenta de que las costumbres de nuestra sociedad son mayoritariamente ridículas y sus corrientes de opinión efímeras. ¡Crea tus propios esquemas mentales en pos de entender la realidad! No te obsesiones con tener más conocimiento o cultura que el de enfrente. Tampoco pienses que sabes mucho por conocer un poco de todo. Tomate tu tiempo para meditar sobre tus actos diarios. Ni hace falta disponer de una televisión en casa, ni las tiendas son entidades vivas, sino lugares para hacer comercio. ¡Se consciente de hasta qué punto nuestra civilización es una gran mentira!

domingo, 27 de octubre de 2013

El Principito

Antoine de Saint Exupéry


Capitulo IV
Tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide ha sido visto sólo una vez con el telescopio en 1909 por un astrónomo turco. 
Este astrónomo hizo una gran demostración de su descubrimiento en un congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el astrónomo volvió a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como lucía un traje muy elegante, todo el mundo aceptó su demostración.

Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: «¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?» Pero en cambio preguntan: «¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?» Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: «He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado», jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: «He visto una casa que vale cien mil francos». Entonces exclaman entusiasmados: «¡Oh, qué preciosa es!».

De tal manera, si les decimos: «La prueba de que el principito ha existido está en que era un muchachito encantador, que reía y quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe», las personas mayores se encogerán de hombros y nos dirán que somos unos niños. Pero si les decimos: «el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612», quedarán convencidas y no se preocuparán de hacer más preguntas. Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.

Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números. A mí me habría gustado más comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habría gustado decir:
«Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo.» Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido más real. 
Porque no me gusta que mi libro sea tomado a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí es sólo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores. ¡Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis años! Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo, ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer. - El Principito.

Tal y como acaba haciendo Antoine de Saint-Exupéry, es humano lamentarse de que la apariencia acabe suprimiendo a la esencia. De que las luces de la niñez se apaguen y den lugar a un mundo “coloreado” a escala de grises. De que la imaginación se convierta en poso de vino viejo de botella. 

Bajo la belleza de “El Principito” se esconde la no-belleza que a menudo reina y apaga nuestras vidas. Es frecuente oír decir que la vida es puta, asquerosa y dolorosa. Y verdaderamente en ocasiones lo es, pero la mayoría de las veces somos la raza humana y nuestra estúpida cultura clasista quienes la hacemos así. 

Más tarde, sin apenas caer en cuenta de está sin sensatez, nos preguntamos por qué algunos prefieren suicidarse a vivir (aquellos que todavía son capaces de preguntarse cosas por supuesto). Un dato, solo en España se suicidan 8 personas al día. Y por favor, no te hagas el ofendido por haber sacado a la luz un tema tabú, el no hacerlo solo se trataría de una estupidez más de "gente mayor".

Fuente: El Mundo

miércoles, 9 de octubre de 2013

Nihilismo

Mitologia griega

El nihilismo es otro de esos términos que se ha utilizado de tantas formas y maneras que ha perdido parte de su significado y fuerza. En esta entrada ayudándome de la Wikipedia, voy a describir lo que significa para mí y la razón por la que pienso que a pesar de “su mala reputación”, es necesario para que las personas y sociedades crezcan sanas.

El nihilismo (del latín nihil, "nada") es la corriente filosófica que toma como base la negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida. El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. El nihilismo se puede considerar crítica social, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que éstas participan del sentido de la vida negado por dicha corriente filosófica. El término Nihilista fue utilizado inicialmente por el ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos: "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe". – Wikipedia.

Desde mi punto de vista, Nihilista es quien en primera instancia no acepta ningún tipo de autoridad o de costumbres culturales sino es capaz de encontrarle un sentido lógico a su existencia. Quien en segunda instancia no acepta los valores o ideas que están de moda en su era, ya sea porque simplemente en ese momento gocen de “buena prensa” y sean lo “políticamente correcto”; o porque sus conciudadanos muestren estados menos avanzados de consciencia. Y en tercera instancia quien no acepta que el ser humano o el universo deban tener algún sentido en sí. Cada nivel es diferente y cada uno sabrá donde está posicionado y la razón que le lleva a ello. Tras la chapa, la pregunta que surge es la siguiente ¿Es bueno o necesario ser nihilista?

El nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. Hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman "nihilismo negativo" (También se les conoce como "activo" y "pasivo"). – Wikipedia.

Sobre este marco, se sitúa nada más y nada menos que una de las cuestiones más antiguas de la humanidad. La lucha entre el bien y el mal. La reyerta entre Dios y Diablo. John Locke o Rousseau. Un grupo de personas ven un mundo vil, en el que todas sus aspiraciones infantiles de felicidad y de vivir en un mundo bondadoso se han hecho añicos y que como consecuencia, corrompidos por el dolor y las mentiras, desean destruir para liberar al universo de su dolor. El otro grupo, aun percibiendo un mundo malvado y sin tener confianza ciega en la victoria de las virtudes del ser humano, lucharán por expreso mandato de su alma para que así sea.

En lo que se refiere a mi persona y a las conclusiones que yo obtengo, decir lo siguiente. A mí siempre se me ha criticado con amarga ferocidad tanto en mi vida personal como en lo referente a este blog por mis ideas negativa-pesimistas. Entradas como las siguientes las corroboran: "Relaciones de pareja", en la que abiertamente expongo e intento desmitificar las bondades de tener pareja; “Alerta roja”, donde explico que muchos de los valores, ideas y conceptos que nos enseñan de pequeños son falsos; “Bienvenido al desierto de lo real” donde expongo que en el mundo moderno, nada de lo que percibimos es verdadero, etc. A veces hasta yo mismo me he preguntado a donde quiero llegar. ¿Pero saben qué? La filosofía también da respuestas.

Y es que antes hemos definido el Nihilismo positivo como ”negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas”, y lo que parece no decir mucho, lo explica todo. ¿ El nihilismo no será una forma bastante más sofisticada y no contaminada por un idealismo barato de UTOPÍA? ¿Querrá decir esto que el hecho de llamarme “pesimista” es desacertado y que lo cierto sea que en realidad ansío la utopía. Yo siempre me he visto así.

Ligado con lo anterior, hay quien teme este tipo de pensamientos argumentando que llevan al relativismo y a que el relativismo puede ser muy peligroso. Y no les quito la razón. Sin embargo, no se trata del razonamiento más ético. Aun siendo el relativismo peligroso, no podemos someter al ser humano a una dictadura porque creamos que así serán más felices, a modo de mentira piadosa. Comprar ropa en grandes superficies se trata hoy en día de homicidio involuntario, debido a las condiciones en las que han trabajado los niños que han hecho dichas ropas, y no hemos de esconderlo con la intención de un “bien mayor”, como es el que la civilización occidental se olvide de su insulsa vida escondiéndose detrás de prendas de vestir.

Quien identifique como relativista a alguien nihilista se equivoca. Yo mismo aun considerándome nihilista, creo por encima de todo en un último fin objetivo y común a cada individuo y sociedad. La felicidad. Y creo que el nihilismo positivo es una gran herramienta para lograrlo.

Como conclusión. Una de las principales razones por las que el mundo es asqueroso es porque los valores que imperan en él son despreciables. Esos valores los han instaurado los grandes poderes del planeta, es decir, las grandes empresas; hijas predilectas del capitalismo más puro. Se podría decir que una oligarquía de poderes han establecido los valores con los cuales se mueven todas las personas. El nihilismo surge en la sociedad por la necesidad de librarse de valores que no se adecuan a la felicidad del ser humano.

martes, 17 de septiembre de 2013

Hemos de intentarlo

Dinero moneda
La reflexión de hoy es breve, simple y poco provocadora pero la he intentado enfocar desde un punto de vista un poco distinto del común.

A todos se nos ha puesto alguna vez la piel de gallina al ver un enérgico discurso con el que se logró motivar una épica victoria. Estamos hartos de reparar en intensas campañas de marketing que desean tocar nuestra fibra sensible apelando a un espíritu de auto superación; y de vez en cuando cae en nuestras manos alguna entrada o texto de Internet pretendiendo introducirnos en la cabeza que quien quiere, puede, sin importar la dificultad de la tarea ¿pero es esto verdad?

Innegablemente una persona solo es capaz de conseguir aquello que intenta pero no se nos escapa a la razón que dependiendo de que metas nos hayamos propuesto, muchas veces cegados por nuestra ilusión, a menudo el alcanzarlas resultan poco menos que misión imposible.

En mi opinión, la totalidad de nuestras acciones se quedan acumuladas en nuestro ser para el futuro y ¿qué son nuestras acciones sino intentos para conseguir algo? Se podría decir que somos el resultado de todos y cada uno de nuestros intentos y no solo de nuestros triunfos. Trabajas y eres feliz siendo enfermero porque una vez intentaste convertirte en médico y no pudiste. Eres un linier profesional de fútbol porque quisiste ser árbitro y no tenías las cualidades adecuadas. Sigues sin ser la pareja perfecta, pero eres un buen partido y posiblemente serás buen marido porque siempre lo has querido. ¿Debemos desmoralizarnos cuando no conseguimos algo? ¿Es esencial el ser un hombre triunfador en todo lo que se propone? Vivimos en una sociedad totalmente enfocada a sacar el máximo rendimiento y competitividad a sus ciudadanos y es por eso que incesantemente escuchamos, procesamos y asimilamos tanta información relacionada con el éxito pero, ¿cuánto de verdad hay en todo esto?

Está de moda decir: somos lo que comemos, somos lo que pensamos, somos lo que hacemos, somos lo que leemos, etc. En mi opinión, nuestro yo actual es fruto de lo que hemos intentado comer, lo que hemos intentado pensar, lo que hemos intentado hacer y lo que hemos intentado leer. Es decir, somos lo que intentamos. No todos están preparados para leerse un libro de Nietzsche y entenderlo pero lo que te describe no es el acabar de leerlo, sino el mismo intento sincero de hacerlo. Es lo que nos define como ser.

Creo que somos algo más que éxitos o fracasos. Creo que somos algo más que resultados objetivos y cuantificables. Creo que no hace falta tener “éxitos rotundos y comprobables” en la vida para haber tenido una vida exitosa. Vale mucho más poder comprender la esencia de un concepto, persona o cosa con tu consciente raciocinio y/o poder sentir esa esencia con el corazón, pero no haber conseguido monetizar de alguna manera el resultado; que no ser capaz de llegar a su esencia de manera profunda y real, y haber tenido algún tipo de éxito. De igual modo, hace más bien al mundo una persona que altruistamente ayude a los demás sin tener la posibilidad de hacerlo en abundancia que una persona que done grandes cantidades de dinero sin ser capaz de sentir la necesidad y ansiarlo plenamente.

Para finalizar, si damos por correcta la idea de que somos lo que de manera sincera y con determinación intentamos, inmediatamente nos viene a la mente su consecuencia directa. Si no tenemos los huevos de intentar hacer cosas nuevas o en algún momento de nuestras vidas intentar cambiarnos a nosotros mismos debido al acojono que podamos sentir, no somos nada.

viernes, 30 de agosto de 2013

La gran obra maestra

Cortina obra de teatro

Acto 1: El ciclo sin fin

Todo camino tiene final aunque solo se trate del comienzo de otro. De igual manera, todas las personas que desfilan por nuestras vidas acaban desapareciendo para que otras puedan ocupar su lugar. Esta serie de encuentros y desencuentros son innegociables e ineludiblemente modifican el devenir de nuestras vidas. A menudo hacen del día una noche eterna, haciéndonos recordar la mediocridad de nuestras existencias.

Tanto nos ilusiona como nos ennegrece, pero esta última característica pesa más que la primera. Con el pasar del tiempo, las despedidas acaban lentamente succionándonos toda gota de vida del cuerpo hasta convertir nuestras pretensiones de descubrir nuevos mundos, en ansia de morir súbitamente y sin sufrimiento.

Acto 2: Federica

Y entonces llega, sin importar lo que hicieras para rehuirlo. Desgraciadamente el hado ya lo había decidido. Su perfecta sonrisa, inocente personalidad, insinuante cuerpo, delirante sensualidad y exótico acento italiano se ciñen a tu alma en un tira y afloja en el que la cuerda química que os une, no tardará en dejar mostrar sus efectos secundarios.

Tu corazón se agranda y su sangre desbordada ataca a todo tu ser, que acaba por neutralizar todo sistema de defensa mental. Como un virus, toda célula de tu cuerpo va infectando a la próxima con una única finalidad, prepararte para afrontar tu destino.

La ilusión contra el miedo. La voluntad de permanecer en pacifica soledad contra la necesidad innata de amar y ser amado. La lucha por el dominio de un alma entre el frio, constante y dominador intelecto; y la salvaje, bestial e incontrolable sed de cumplir los deseos más impuros que una mujer hace nacer en un hombre.

Acto 3: Comedia y drama

La función teatral es proyectada al gran público y va cogiendo tintes de obra maestra. Nuestras lagrimas se las lleva el viento y en su lugar, nos devuelve la carcajada más sonora y contagiosa de la historia. Ya no podemos parar de reír.

¿Cómo Santiago puede ser la meta y a la vez la causa de tan espantoso sufrimiento? ¿Qué sentido tiene viajar a ninguna parte? La ironía se torna líder invulnerable de la batalla y no queda más opción que rendir pleitesía al caballo ganador.

Drama y comedia salen al estrado a efectuar sus reverencias. Hay que tener mucho talento para esconder la verdad con tanto salero. Nunca dejaron de ser la misma persona actuando con disfraces diferentes.

Acto 4: Finisterre

De repente todo tiene sentido. El mar nunca se escondió. Fuimos nosotros quienes optamos por huir de él. Como también huimos interminablemente de la felicidad. El ser humano necesita de la desdicha a modo de carburante para continuar adelante.

¿Las personas? Todas somos la misma en busca del mismo objetivo: Hacer un buen papel.
¿El amor? Una herramienta más del azar para dominarnos.
¿Sufrimiento? No es más que la escasez de humor a la hora de presenciar la gran obra de nuestras vidas.
¿La vida? El camino con aditivos que no nos aportan nada.

Finalmente el camino concluye ma ne inizia un altro.

miércoles, 3 de julio de 2013

Relaciones de pareja

Pareja casarse

Para seguir con la tónica de las últimas entradas, la de hoy tampoco os dejará indiferentes. Cada vez más, entiendo lo necesario que es tanto para uno mismo, como para los demás; dar a conocer no ya una opinión sobre un hecho puntual, sino una filosofía que sirva como marco, guía y dirección de una vida entera. Por supuesto, no me estoy refiriendo únicamente a hacerlo en la red; resulta sanísimo el decirse las cosas a la cara, sin intermediarios, sin mentiras piadosas, sin mala fe.

Principalmente, lo que trato de exponer hoy es que una pareja te proporciona sentimientos agradables en el presente, pero difícilmente perdurarán más de un tiempo. Esta obviedad me crea la necesidad de meditar sobre lo adecuado o no de tener pareja.

En mi opinión, una pareja obstaculiza de manera enorme la evolución del ser, condicionando gravemente su grado de felicidad presente y futura. Para empezar, en una relación se ha de utilizar gran parte del tiempo de una persona en mantener un diálogo continuo con la pareja y pasar tiempo con ella. Inevitablemente los pensamientos del individuo tenderán a ir hacia ella, dejando a un lado sus propios quehaceres, deseos personales y aspiraciones en la vida. También, se ha de desterrar el ego de uno mismo para adaptarse al otro y con el pasar del tiempo, se cae en el sinsentido de acabar haciendo solamente lo que al otro le gusta, dejándose totalmente de lado a uno mismo.

Además, otra cuestión potencialmente mortal es la dependencia sentimental a la que voluntariamente una persona ha de someterse cuando decide estar con alguien. Uno deja de ser dueño y señor de sus sentimientos al suministrarle la llave de su corazón a su pareja y por tanto, ser feliz deja de ser una decisión unipersonal. Se trata de una consecuencia que puede resultar fatal, ya que el tener dominio sobre lo que se siente en cada momento, es una de las claves en la vida.

Dependencia sentimentalMás madera. Muchas veces el enamorarse y comenzar una relación, parece que hace a uno asentarse psicológicamente pero personalmente pongo en tela de juicio la anterior afirmación. Indudablemente este sentimiento se da debido a que previamente, la persona en cuestión se sentía algo alocada, sin rumbo fijo y sobretodo, con muchas ganas de encontrar aquello que falta en su vida. Una vez con novia, se ve reducida esa ansia de vivir desequilibradamente y momentáneamente le asaltan sentimientos de paz interior, tranquilidad y como no, amor por la vida. Sin embargo, está instalando los cimientos de su vida en la arena del desierto.

El autodominio, como apunta la misma palabra, tiene que ver con uno mismo; y de nada sirve que sean los demás los que le estén proveyendo de los sentimientos que busca. La vida va y viene, y cuanto un individuo más se esfuerce en mantenerla constante, más energía gastará inútilmente; pues las personas no solo nacen y mueren irrevocablemente, sino que fluyen y evolucionan día tras día. Lo único que perdura en el tiempo, son las ganas que cada persona tiene individualmente de ser feliz.

A pesar de todo, acepto de manera sincera no tener ni remota idea de a dónde quiero llegar con este tema. Aun siendo un pensamiento que no es en absoluto nuevo para mí, no he tenido bemoles a desarrollarlo por miedo a las consecuencias que eso pueda acarrear en mi vida. ¿Busco rechazar el mito impuesto por la Iglesia de que el amor nos salvará de la condena eterna? ¿De verdad prefiero que proliferen las relaciones sexuales de una noche, o simplemente pretendo arrasar con todo lo que nos aleje de nuestro pequeño mundo espiritual? ¿No es acaso el amor simplemente la cara bonita de la tenencia de relaciones sexuales, principalmente egoístas debido al carácter individual de los instintos que a todos nos impulsan? ¿No estaré acaso borrando de la faz de la Tierra emociones que hacen de la vida algo excitante y que vale la pena vivir? ¿Conviene alcanzar un término medio a sabiendas de que a la gran mayoría de la humanidad nos hace, o peores personas, o simplemente más desdichadas?

Para concluir, expresar que creo en las bondades del amor y en su poder constructor de vida y felicidad, pero desgraciadamente también creo en el poder destructivo del apego y dependentismo. En consecuencia, pienso que es más saludable evolucionar tu ser de manera orgánica, es decir, utilizando solamente tus propios medios; a hacerlo de manera inorgánica, esto es, mediante la entrada en tu vida de un objeto/sujeto externo.

lunes, 24 de junio de 2013

Alerta roja: Parte II de II

Personas con cariño

Esta entrada es la continuación de “Alerta roja: Parte I de II”.

Si algo me caracteriza es el intentar permanentemente hacer coincidir mi manera de pensar con mi manera de actuar pues, ¿De qué sirve la filosofía, tanto la que se adquiere mediante la lectura de autores clásicos, como la que se extrae utilizando el propio intelecto o corazón; si no es para lograr vivir de una manera mejor? La práctica de la filosofía es vital para el que osa llamarse libre pensador. No obstante, no es un camino de rosas. Yo mismo he de admitir que a veces me asusto cuando observo objetivamente a donde me dirijo, ya que siento que cada vez me alejo más del mundo terrenal. No tengo pensamientos que me liguen a una patria, cultura, civilización, especie, ideales o personas.

Pero esto no ocurrió de la noche a la mañana. Fue en la adolescencia, cuando progresivamente se me hizo más fácil socializarme con las demás personas; hasta llegar a un punto donde podía llegar a conseguir en determinadas situaciones que los demás se sacrificaran por mí y que me alabasen por cosas que realmente no soy. Entonces me miraba al espejo y creía ver a una persona que tenía éxito en la vida, me sobrevaloré y creí entender los beneficios que tiene el socializarse. Nada más lejos de la realidad, ya que bajo la apariencia de que tenía más poder y autonomía, se escondía la derrota existencial que supone el necesitar moverme en el mundo siempre con la mirada fija en el otro.

Por suerte o desgracia, tras algún desencuentro con la pareja o grupo de amigos, uno se da cuenta de que inconscientemente le ha dado al “caer bien a todo el mundo” más importancia de la que tiene. Se da cuenta de que quizás no merece la pena el situar su yo por debajo de el del grupo, que su misión debe ser intentar tirar de él y no dejarse llevar por la cultura de este. Tras meditar se comprende que el error ha estado en querer buscarse a uno mismo por medio de los demás, pues que los demás le adoren o le odien poco tiene que ver con lo que realmente es o deja de ser.

Dibujo hombre llorando
Me gustaría aclarar antes de seguir que en ningún momento me estoy refiriendo a que lo adecuado sea ser asocial o antisocial; simplemente creo que hay que saber distinguir la delgada línea entre la verdadera y sana vida social de la dañina para el alma. La buena se logra entendiendo que no se tiene por qué tener 500 amigos para ser feliz, sino que con unos cuantos menos basta si llenan nuestra vida de emociones y felicidad. La mala vida social se caracteriza por que nos incita a sentimientos negativos como la envidia y tristeza. Esto ocurre debido a que al relacionarnos con la sola intención de hacer crecer nuestra influencia en la sociedad, al ver que otras personas tienen más cosas o son mejores que nosotros (que siempre las hay y habrá), nos entristecemos.

Requisito principal para tener una sana vida social es primero comprender que tanto quererse a uno mismo como amar a los demás, van de la mano. No se puede hacer una cosa sin hacer la otra. Una vez que esto se entiende, se emprende un viaje a lo más hondo de uno mismo, que dura toda la vida y que le hace reflexionar sobre qué es lo que cada uno quiere para tu vida en todos sus ámbitos. Pues una vez que se rechaza actuar constantemente mirando de reojo a los demás, se abre un mundo sin limitación alguna, dentro del cual es sencillo sentirse perdido.

Yo digo no a tener 500 amigos y no llevarnos verdaderamente bien con ninguno. Yo digo no a menospreciar nuestra importancia en la vida, creyendo que en lo que piensen los demás de nosotros, está la clave para ser feliz. Yo digo no a la creencia de que lo correcto es hacer lo que la cultura nos dicta al oído. No es fácil decir no a lo que el resto del planeta dice sí; nos hace sentir diferente y da canguelo, pero con el tiempo, sentimos como ese mar salvaje en el que no zambullimos cuando tratamos de manejarnos en la sociedad, se amansa sobremanera, nos sentimos en paz con nosotros mismos y en justa comunión con los de nuestro alrededor y naturaleza del ser humano.

Todo lo anterior es el resultado de una filosofía de vida que pensamiento tras pensamiento, y experiencia tras experiencia se ha ido formando en mí ser. Y es que nuestros actos son nietos de nuestros ideales e hijas de nuestros pensamientos. Por ello, lo que realmente nos lleva a actuar de una u otra manera es la opinión que cada uno tiene sobre la felicidad humana.

Dibujo ser humano
En mi humilde opinión, lo que nos hace felices no es algo que elijamos, sino algo que en mayor o menor medida nos viene dado. Y nos viene dado porque primeramente, somos naturaleza pura y dura por mucho que nos joda; no elegimos ni nacer, ni morir, ni nada de nada. Y segundamente porque esa naturaleza nos tiene algo reservado, que varía de animal a animal. Una serpiente no tiene las mismas inquietudes que una vaca, y una vaca no tiene las mismas inquietudes que un ser humano. Entre una vaca y un ser humano hay muchísimas similitudes y algunas diferencias, pero precisamente son estas últimas las que más importancia tienen, ya que en ellas se puede fugazmente vislumbrar lo que la naturaleza ha deparado que natural e innatamente sea el ser humano, y por tanto, lo que nos vaya a hacer felices.

Quienes con muy buenos argumentos creen que quienes pensamos que actualmente nos falta felicidad, lo hacemos por nostalgia a un idealizado pasado que nunca sucedió; les digo que no estoy de acuerdo. Ellos dicen que ahora tenemos más salud, que por lo tanto vivimos más, que tenemos muchos más medios a nuestra disposición, que nos podemos mover libremente por el mundo sin problema, que las comunicaciones han hecho posible mantener relaciones a distancia y que por la suma de todo lo anterior, vivimos mejor que antes y sanseacabó. Pero siguen sin tener en cuenta lo más importante, lo que nos hace humanos, lo que naturalmente nos hace feliz.

Antes claro que vivían mucho menos y de peor manera, pero vivían respetando su naturaleza y por tanto, así mismos; y al cumplir su razón de ser, se sentían llenos por dentro. Pero ocurrió que un día las preguntas existenciales empezaron a invadir las mentes de los seres humanos, y el número de ellas no hacía sino incrementarse sin parar. Desde ese momento, todo cambió. Y es que, ¿Por qué diablos (mal)vivimos esta vida? Si tenemos en cuenta que esta necesidad tan angustiosa de resolver preguntas cogió fuerza hace 2000 años, puedo afirmar que en el pasado vivían mejor porque no llevaban consigo este vacío que tanto nos pesa a los seres humanos, esta necesidad innata de respuestas, que nos hace terriblemente desdichados y que ninguno de los grandes avances con los que contamos ahora, nos ha ayudado a llenar.

Como resumen: Debemos de respetar nuestra humanidad para ser felices. Esta humanidad implica sociabilidad y sí, actualmente supuestamente somos más sociales que nunca, pero esta sociabilidad moderna deja de lado temas cruciales para nuestra felicidad, como el dar y recibir sincero amor y profunda amistad; y por el contrario, ensalza la ansia por sentirnos superiores a los demás. Y hasta que no entendamos que llevamos en los genes la necesidad de experimentar emociones positivas, y que esto se logra siendo éticos y viviendo acorde con lo que pensamos; creeremos que el mundo es una mierda y aun peor, que solamente vivir es ya una condena, al estar eternamente atados a esa sensación de que hay algo maravilloso que se nos escapa.


jueves, 20 de junio de 2013

Alerta roja: Parte I de II

Luz roja

Es inevitable. La vida se va sucediendo y ante lo que a primera vista es totalmente externo a nosotros y potencialmente peligroso, con la educación que recibimos la contrarrestamos y nos vamos forjando un carácter que será nuestro escudo y arma contra la vida, pues no solo nos vale para defendernos de las arremetidas de esta, sino que también es una de las principales vías de acceso a la felicidad. La educación que recibimos está capitaneada por la frase “amigos hasta el infierno” y es que debido a su finalidad integradora y amistosa, parece lo bastante digna no solo para movernos en torno a ella, sino para inculcársela también a nuestros hijos.

Sin embargo, a medida que crecimos con ella no solo en nuestra mente, sino que también en el ambiente; vimos que algo no encajaba bien en el mundo que pretendíamos para nuestra vida. Lo primero con lo que choca esta filosofía social, es con los valores que nos han intentado inculcar desde muy pequeños, ya que la consecuencia mas directa a dicha filosofía es que la mentira esté omnipresente en el ambiente social. Parece lógico pensar que obviamente no todas las personas nos caerán igual de bien y en ocasiones, puede que sea más sensato y sano, simplemente no tener trato con las que no apreciamos.

Tratar de mantener una buena relación con personas a las que interiormente despreciamos o que en el mejor de los casos, no nos importe su felicidad, hace que entre los dos surja una neblina consensuada que haga posible tenerla más o menos vigilada pero que cuando lo deseemos, nos sirva como escondite ante este “amigo” que tan poco deseamos que se nos acerque. Para esta labor, que mejor herramienta que Facebook, en la cual nos es posible saber la vida entera de un “amigo” y (mal)hablar de el a sus espaldas, generando así una atmósfera muy dañina para el ambiente social de nuestra ciudad. A la vez, tal y como nos aconsejaba nuestra madre; tenemos tantos “amigos” cómo nos es posible, cumpliendo la premisa “amigos hasta en el infierno”, que es a lo que nuestra ciudad se empieza indudablemente a parecer. Una ciudad que cada uno colaboramos en corromper un poco más según aportamos a que nos sea menos social, y por tanto, humana.

Ciudad sumergida en la niebla
Pero realmente el problema adquiere importancia cuando pasa al siguiente nivel, es decir, cuando no solamente actuamos de este modo nosotros o el de enfrente, sino cuando se generaliza esta actitud y pasa a ser patrón común de la sociedad, siendo entonces cuando civilizaciones enteras se oscurecen bajo una neblina muy densa que bajo la apariencia de una atmósfera pesada y racional, se esconden las envenenadas por nuestros valores, gotas de lluvia que poco a poco irán corrompiendo incluso a personas sinceras y honestas según caen a la superficie.

Finalmente como consecuencia, cuando la sociedad en su conjunto ha mamado de esta savia podrida largo tiempo; los eslabones más altos de la sociedad; es decir, los políticos, tienen tan interiorizado estas maneras de actuar, que las utilizan ya no por hacer el mal, sino de manera legítima.

Tras concluir nuestra educación, nos introducen en el mundo adulto mediante frases como las siguientes: “Tienes que arrimarte a Pepito que puede que en el futuro te proporcione trabajo” o “Tu novia tiene que ser de alta clase y moverse por este ambiente tan cool”. Lo cual nos sorprende porque de pequeño oímos algo en el colegio parecido a que las personas son fines en sí mismos y no medios, pero lo dejamos pasar porque al fin y al cabo, nuestros padres solo buscan lo mejor para nosotros. Pero lentamente va penetrando la idea en nuestra cabeza y tras una o dos decepciones que a todos nos da la vida, acabamos “dándonos cuenta” de que seguramente nuestros padres tenían razón.

Para entonces, la idea que tenemos del mundo en la mente entra en una etapa en la que implosiona debido a su desgarramiento de la realidad. Nos han enseñado a ver el mundo de una forma que no tiene nada que ver con la realidad natural, pero estamos tan seguros de nosotros mismos que creemos conocer perfectamente los mecanismos que hacen funcionar el universo. Nuestra vida coge una dirección de la cual no nos desharemos ya nunca y somos felices junto con nuestros elegidos amigos y convenida mujer. Ahora no solo entendemos las relaciones sociales sino que las manejamos a nuestro beneficio. La profecía se ha auto cumplido. La neblina ya lo ocupa todo, finalmente ha penetrado en nuestra mente. Los zombies filosóficos llegan a su máxima expresión, en la que una persona sin tener ni puta idea de nada, se cree que lo sabe todo. Lo que nos quedaba de humanos, se ha ido para no volver.

Ascendemos en el curro y conseguimos poder en nuestra sociedad. Pero muy poco a poco se hace evidente que el mundo que creemos ver y sentir es frío y bastardo. No somos capaces de explicarnos a nosotros mismos qué nos pasa. Emitimos todo nuestro odio contra los políticos, a quienes nos viene bien considerar responsables de nuestra insulsa vida. Los más ágiles de alma, en lo más profundo, quizás intuyan que más allá de la vida que han llevado los 35 años anteriores, mas allá de lo que son capaces de percibir por sus sentidos e intuir por su mente, hay un mundo entero que se les escapa, totalmente desconocido. Sin embargo, todo se basa en vagas e inconclusas sensaciones debido a que, mucho tiempo atrás, decidieron dejar atrás ese desevolucionado mundo humano. Nuestros sentidos se encuentran ahora realmente atrofiados debido a su no uso durante todos estos años.
Señal roja
Entonces, incapaces de desconectar del sistema al que nosotros mismos nos hemos atado contra la pared, se nos enciende una lucecita de urgencia dentro de nosotros que nos implora humanidad. Nos arrodillamos antes nosotros mismos pidiéndonos misericordia para el que solo ha intentado vivir de la mejor manera posible. Como consecuencia a la búsqueda de algo que nos haga sentir medianamente vivos y arraigados a nuestra breve estancia en La Tierra, llega la paternidad o maternidad y a partir de entonces “te cambia el mundo”.

Sin embargo, no todo es tan bonito. Desde pequeños la neblina ha penetrado en nosotros y establecido en nuestra mente y el niño que concebimos no es fruto de la felicidad, sincero amor y ternura con los que todos nacimos pero que preferimos desterrar cuando éramos pequeños, sino hijo de aquella neblina que voluntariamente aspiramos en la adolescencia, de ese sistema al que tanto odiamos pero psicológicamente estamos ligados. Y aunque esto no es decisivo, ya que el hijo no ha de salir necesariamente al padre o a la madre, los genes del niño actuarán en su contra. Por supuesto, criaremos al niño con todas nuestras fuerzas y dedicándole todo nuestro tiempo, tanto tiempo que nos olvidaremos de que nosotros también somos personas y necesitamos de tiempo de ocio, y de amigas y amigos con los que conversar y divertirnos. Ya que nosotros no hemos podido vivir la mejor de las vidas, lucharemos para que nuestro hijo si lo haga.

Al igual que de la neblina que voluntariamente pusimos sobre el del frente, surgió la oscuridad que finalmente sumergió nuestras ciudades en las tinieblas; de la inquietud de que existe algo maravilloso que se nos escapa, nace el estado de confusión en el que actualmente se encuentra la sociedad. El ser humano se encuentra en alerta roja.


viernes, 19 de abril de 2013

Agentes del Caos

El bien y el mal

Confieso ser humanista. No solo creo en un utópico mundo altruista, sino que sé que lo es pues he viajado lo suficiente como para sumergirme en las profundidades del alma humana.

No es la primera vez que escucho o leo a personas en los siguientes términos: es sano ser egoísta, primero debe ir uno y después los demás; la tolerancia esta sobreestimada, todo no es digno de respeto; las redes sociales han sido lo mejor que nos ha podido pasar, ahora ya no tengo necesidad de reprimir lo que soy.

Quienes afirman lo anterior, a los cuales personalmente denomino agentes del caos, lo hacen escupiendo a las personas que se esconden dentro de la burbuja que la sociedad ha creado. Van contra las personas que son tolerantes porque consideran que no tienen ninguna intención de armar un argumento y discutir sobre lo que es ético y lo que no lo es; es decir, prefieren ser tolerantes a tener que averiguar si las condiciones de vida en las que viven ciertas sociedades son las correctas. Van en contra de personas que creen y dicen ser altruistas, pero que en realidad, comparten sus pertenencias por pura costumbre y enseñada educación y no por un gesto sincero que le aporte paz interior. Van contra personas que defienden la moral de esta era moderna porque está de moda, sosteniendo que dichas personas interiormente no son ni siquiera capaces de concebir lo que significa.

humanos colaborandoLos detractores de las anteriores actitudes no razonadas lo llaman buenismo. Y efectivamente tienen razón en que son actitudes totalmente pasivas y no sentidas profundamente; se tratan de personas ciegas. Ahora bien, si realmente desprecias dicha manera de proceder, rebátelo y esfuérzate por cambiar la situación espiritual de tus allegados, ¡Hazlo a viva voz!. Por otro lado, el buenismo se basa en el humanismo como movimiento filosófico y cultural, y se trata de un ideología activa, con rasgos que la identifican y multitud de personas que la desarrollaron. Si no eres partidario de dicha corriente discútela a este nivel. El que la gente de la calle sea consciente o no de lo que piensa y siente es otro asunto que merece ser discutido aparte. No es lógico argumentar que el egoísmo y la intolerancia son beneficiosos y éticamente plausibles basándote en la ceguera inconsciente de la sociedad. Y aunque así fuera, a la gente ciega de convicciones no hay que meterlos a todos en una isla y dinamitarla, sino guiarlos. Yo mismo he escrito varias entradas sobre dicha no consciencia: Bienvenido al Desierto de lo Real, Creencias o El Guerrero Espiritual.

Quisiera aclarar no obstante, que no estoy en contra de que haya personas que piensen así. Sin embargo, si estoy asustado por el aumento de personas que sí lo hacen. A día de hoy, no es un pensamiento peligroso pero lo que es objetivamente irrefutable, es que si la sociedad acaba aceptando este tipo de pensamientos, estaría acercándose a una inclinación ultra derechista. Con las desgracias que eso suele acarrear para el colectivo. Paso a refutar concretamente lo que afirman los agentes del caos en el segundo párrafo.

Primero, ser egoísta es natural pero no es una actitud inteligente. Por un lado, no obtendrás más beneficios que teniendo mentalidad altruista ya que personas que puedan ganarse la vida por si solos hay muy pocos y dudo que tú, único supuesto ser consciente de la sociedad, puedas ser uno de ellos. Por otro lado, tus relaciones no se basarán en la confianza y cariño mutuo, sino en los intereses y por tanto, serán totalmente falsas. Cuando alguien se acerque a ti no se te estará acercando porque le caigas bien, sino porque busca algún beneficio de ti. Por mucho que el sentido común te lo haga replantear, ser egoísta no te va a beneficiar personalmente.

”planeta Tierra
Segundo, la tolerancia puede llegar a ser puñetera pero es la base del nuevo paradigma mundial. No todo es digno de respeto, pero sin respeto no hay relación social que dure más de dos días. Los que critican el buenismo creen estar por encima de la burbuja de la sociedad, y sin embargo, es falso pues a menudo son los primeros en creer en prejuicios culturales, ya que generalizan y caen de esta forma, en un error ético mayúsculo. Les gusta mucho departir sobre los musulmanes y de su moral, como si supieran algo de ellos, como si hubieran convivido con uno solo de ellos. Lo cierto es que son escusas basadas en lo que leen y escuchan de terceros para legitimar su odio por la gente, parece ser que son libre pensadores para lo que les conviene.

Tercero, la élite de la sociedad actual es experta en condicionarte a pensar de una u otra manera y coincido en que es una vergüenza que hasta esté bien visto. Sin embargo, la sociedad no reprime a nadie. Lo más posible es que hallas estado acojonado toda tu vida por lo que los demás puedan pensar de ti, ya que se sale de los cánones de la cuadrilla, ¿Es esto opresión?. Si no tienes huevos a actuar como realmente deseas en la vida real es porque seguramente, careces de la inteligencia emocional necesaria tanto para recibir los golpes que te da la vida de una manera sana, como para comprender lo que piensan los demás y por qué lo hacen. Esto es, empatizar.

Habrá quien leyéndome se crea superior a mí y me califique como una oveja más del rebaño. Le diré que precisamente debido a mi manera de pensar, mi vida social no ha sido un camino de rosas, pues quien verdaderamente cree en lo que piensa, su consciencia le obliga a aplicarlo en la vida real, con las consecuencias que esto pueda acarrear. Es innegable que la gente siempre mira raro a quienes nos alejamos de lo normal, pero es que es normal que nos miren raro. Si realmente confiamos en nuestros razonamientos lo que debemos hacer es esforzarnos triplemente para que nos acepten tal y como somos; tanto la familia, como amigos y pareja sentimental. No voy a decir que el mundo virtual sea de cobardes, porque no estaría haciendo justicia a los beneficios de los que nos provee, pero lo que es rotundamente verdadero es que el mundo real es para valientes. Pues que hay más valiente que sonreír a quien te prejuzga. 

Pero lo que más me choca, es que caeís en un sin sentido. Tacháis la sociedad de vacía y falsa, pero vamos a ver, si es tu intolerancia, poco poder de acción, tu escondite en las cloacas de internet, rabia y egoísmo, ¡lo que hace que la sociedad sea así! Es tu mentalidad de vida destructora la que corrompe al gentío. Te quejas contra los prejuicios existentes en la sociedad y tú eres el primero que lo generalizas todo para dar fuerza a tus ideas. Si lucharás por la construcción de un mundo unido, no solo de respeto, sino de simpatía y comunión entre todas las personas otro gallo cantaría, pero claro, no hay huevos a construir un puente donde antes solo había mierda.

Existe una máxima que se cumple a rajatabla; quien no solo sinceramente cree, sino que además se esfuerza activamente por el bien común, es una persona feliz. Quien por lo contrario se siente asqueado con la vida, y le echa la culpa de sus males a la sociedad, es una persona triste, rota, incompleta.

Actúa de tal modo que puedas igualmente querer que tu máxima de acción se vuelva una ley universal. – Immanuel Kant.

lunes, 15 de abril de 2013

Ganar doblemente


doble tirada

Como tantas otras veces, charlando con Juan en un ambiente distendido salió a relucir el tema de la edad y es que, ¡Que rápido pasa el tiempo! Voy a cumplir 24 años y todavía no he hecho nada en la vida. Le comenté mis inquietudes y su rápida respuesta me rompió los esquemas, pues fue nombrándome hitos que yo había conseguido en la vida, hitos que como bien me afirmaba él, pocas personas a lo largo y ancho del mundo pueden decir que han conseguido.

Claro, yo aun desconcertado le dije que si, que no le faltaba razón pero que al fin y al cabo, no los consideraba grandes conquistas porque no me habían costado sangre, sudor y lagrimas. Pero tras decirlo recapacité y me autocorregí. Decir que no he tenido que esforzarme para lograr esos objetivos es completamente falso. Entonces la pregunta se alza por si sola, ¿Por que demonios no tengo la sensación de haber logrado cosas? La respuesta es sencilla, terriblemente lógica. No siento que haya hecho grandes cosas porque inconscientemente no considero que haya tenido que sacrificar mi felicidad en hacerlas. Es decir, he disfrutado haciéndolas. ¡Eureka!

Ya solo queda preguntarme, ¿Por qué cojones tengo este sentimiento asentado tan dentro de mi? ¿Por qué relaciono mi éxito en la vida con el estar estresado hasta las trancas y no tener tiempo ni para echar una pachanga con los amigos? Porque la cultura de esta sociedad dice que sin sacrificio no hay recompensa ¿He sacrificado yo algo? No. He ahí el quid de la cuestión. Y sin embargo, según mi conversación con Juan parece ser que he logrado bastantes victorias.

La sociedad, inducida por el poder de las grandes corporaciones afirma que si no te atas con cadenas a las obligaciones de la vida, como por ejemplo al trabajo, y si no vas por la calle serio, concentrado y queriendo aparentar que eres el puto amo, es que eres un vago de la ostia, un pasota, casi un anarquista. Yo no concibo la vida de esta manera ya que se puede ganar doblemente si no solo consigues tus objetivos, sino que lo haces desbordando alegría existencial.

Y me remito a enseñanzas que me ha dado la vida y concretamente, el Camino de Santiago. La felicidad no se encuentra en la meta, sino en el camino hacia ella. Y quien no lo tiene interiorizado de esta manera, debe tener cuidado pues puede introducirse en una espiral desenfrenada donde su único objetivo en la vida sea cumplir sus metas a toda costa sin pararse ni siquiera a disfrutar de sus temporales victorias. Convirtiéndose en un esclavo de esta alocada sociedad, en que las élites mundiales nos lo han impuesto tan sutilmente, que ni siquiera nos hemos inmutado.

domingo, 7 de abril de 2013

Un día más, un día menos


rastro en la playa


Aun cuando te estés esforzando por sobrevivir, irremediablemente te estarás acercando a tu muerte. Al igual que cuando te encuentres esperando la muerte, no te quedará mas remedio que sobrevivir un rato mas. La contradicción es total y la conclusión inequívoca. No somos nadie. 

Hemos de ser omniscientes de esta situación que se nos da y tratar sin demora de hacerle frente. No hay nada mas penoso que acercarte a tu muerte sin ilusión, y a mi parecer la única manera de acabar la vida ilusionado es habiendo vivido con gusto. ¡Ojo! Vivido, que no sobrevivido.

El gusto de haber cumplido en La Tierra habiendo dejado a tus hijos perfectamente preparados para cuando tú ya no estés, el gusto de haber disfrutado de todo cuanto quisiste disfrutar y haber logrado todos tus hitos propuestos durante tu vida profesional. La ilusión de saber que no dejas nada aquí atrás y de que estás perfectamente mentalizado para lo que venga después de morir.

Como se suele decir, nunca hemos de perder el horizonte. Somos polvo de estrellas, tan brillantes como efímeros. Hemos de deshacer el tabú sobre la muerte y no temerla, sino respetarla en todo su esplendor. Esto nos ayudará a mantenernos humildes pero lanzados a sacarle todo el jugo a esta experiencia. También a tomar las elecciones adecuadas teniendo muy en cuenta que en muchas ocasiones, no hay vuelta de hoja.

Por último, tan importante como darse cuenta de la importancia del día a día  es comprender que no hemos de dejarnos embaucar por lo que aparentemente parece estar contra nosotros. Hoy en día no faltan continuas lamentaciones sobre el estado de la economía actual, pero que las cosas vayan mal nunca es motivo suficiente como para ir de un lado a otro con cara de perro. Que en este momento el mundo vaya para atrás, de ninguna manera es excusa para no intentar progresar en nuestra vida con una sonrisa de oreja a oreja. De otra manera, aun habiendo personas que realmente deseen hacerte feliz, serás desdichado eternamente, ya que únicamente se trata de una decisión personal tuya el ser o no feliz en esta vida.

Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar. - Paulo Coelho.

miércoles, 3 de abril de 2013

Impotencia

chico enojado


Yo soy la Alfa y la Omega. Mi pensamiento abarca toda posibilidad. Mi capacidad de maniobra es infinita y hablo en clave de sol. Sol que desaparece al observar incrédulo a Adam y Eva, antaño unidos; degollados por la desesperación de quien es todo amor pero es incapaz de amar.

En mi ilimititud sé qué hacer para propagar la dicha. Tengo el poder de ahuyentar los sentimientos venenosos que acuden a la rutinaria cita nocturna con mi pareja de baile. Poseo la cualidad de sentir la armonía y armonizar los muy distintos y distantes elementos que hay en esta más que ensayada obra de teatro. Puesto que armonía simplemente es convivir yo, los demás, y la naturaleza que rodea un mundo, que es mucho menos material y verdadero de lo que son actualmente en la Tierra los espíritus humanos.

Una vez subí al cielo y aprendí del paraíso, la receta para que la humanidad sonría en comunión, en vez de buscar su júbilo en la derrota del de enfrente. Y sin embargo, el vacío me atrapa en su desprecio por la vida y me mata sin matar. Me corrompe el alma sin tocarla y drena la savia de mis venas. Entonces es cuando mi corazón se desata y con el fuego que escupo lo arraso todo a mí alrededor, un todo que dista mucho de estar en armonía y sin embargo, posee el potencial de estarlo.

Así es que destruyo por impotencia. Impotencia que es asesina de inocentes y leales servidores de la conciencia. Conciencia que en su siguiente nivel, me regala consciencia existencial y como la pescadilla que se muerde la cola, me hace capaz de ver de manera escandalosamente nítida la espiral de destrucción que causa dicha impotencia, verdadera culpable del caos cósmico.

Vivo a medias entre la gracia y la desgracia. Cada día subo al cielo y desciendo al infierno. Soy Dios y Satanás en un bucle que se repite sin fin.

viernes, 29 de marzo de 2013

El pensamiento débil

Libro Gianni Vattimo

En aras de continuar con conceptos y pensamientos relacionados con la postmodernidad, y por tanto, anclados en nuestro presente; tras “el desierto de lo real” de Jean Baudrillard y “el amor líquido” de Zigmunt Bauman, llega “el pensamiento débil” del popular filósofo italiano Gianni Vattimo.

La posmodernidad se constituyó contra los grandes relatos y los discursos generales y únicos. Esto es, hoy en día no es posible comprender el presente desde el prisma de la historia europea, desde el punto de vista de la religión cristiana o desde los ojos de los aliados, ganadores de la segunda guerra mundial. De igual manera, reniega contra los discursos totales o totalitarios que tanto daño han hecho a la humanidad. Se trata de una ética de la tolerancia.

Vattimo propone el pensamiento débil como instrumento para superar las deficiencias de la ilustración. No se trata ya de conseguir una sociedad y una calidad de vida digna para el ser humano basados en la convicción de que el progreso es la única vía a seguir; sino de aumentar nuestro valor como individuo mediante la destrucción de la cultura existente, en el sentido de: prejuicios que distorsionan la realidad, costumbres que no aportan nada, la idea de ciencia como reencarnación del Dios muerto que Nietzsche describió, etc.

Se apoya en el razonamiento de que la verdad no es algo dado como un hecho frente a mí, sino como algo consensuado mediante un dialogo. Se trata de expulsar de una vez por todas los dogmas de nuestras vidas. Es necesario entender que el pensamiento débil no impugna ni pretende abolir la Ilustración, último intento de pensamiento fuerte, sino hacer caer a los individuos en un nihilismo controlado. El objetivo es que las personas no se tengan que inclinar ante ninguna autoridad, que no acepten ningún principio como artículo de fe. Sólo cuando se prescinde de la necesidad de lo absoluto resulta posible realizar la propuesta kantiana de ‘atreverse a pensar’ sin certezas previas; es decir, sin hacer trampa.

Vattimo, de pensamiento izquierdista desde que tiene uso de razón, se propone con el pensamiento débil una anarquía no sangrante. Un estado en el que no hagan falta instituciones fuertes que dominen nuestras vidas y nos traten como súbditos del poder. Y es que el pensamiento débil, es además el pensamiento de los débiles, que siempre han sido mayoría y motor de los cambios sociales.

Un Austriaco hace poco me preguntó por qué los españoles (Y se podría decir que los europeos) todavía no han quemado el parlamento. La respuesta, es que seguimos siendo hijos del pensamiento fuerte. Los políticos lo hacen mal, pero creemos que necesariamente debe haber un ente que administre los recursos de un país y los ciudadanos no podemos hacer absolutamente nada para cambiarlo. Por no decir, que ellos trajeron a nuestra actual deidad -la tecnología cotidiana- a nuestras vidas y no solo cumplimos sus dogmas a rajatabla, sino que aceptamos intrínsecamente a su hermano mayor, el capitalismo, que tan bien nos hace sentir cuando le rezamos (compramos ropa que ni de lejos necesitamos).

Todo lo anterior: la política, la ciencia moderna y el capitalismo; no son más que modelos de pensamiento fuerte heredados. Atacar a nuestros políticos y al capitalismo desenfrenado de manera directa supondría implícitamente hacerlo a toda forma de pensamiento fuerte, y hoy en día, no estamos dispuestos a desembarazarnos de lo poco bueno que tiene esta economía de mercado, en pos de sacar de nosotros lo maravillosamente bueno que tenemos dentro de nosotros.

Hay que aligerarse de todas esas literalidades, desarrollarse hacia una condición de mayor espiritualidad y ligereza. - Gianni Vattimo.

martes, 19 de marzo de 2013

Amor líquido

Libro Zygmunt Bauman

Amor líquido es un concepto creado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, desarrollado en su obra Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, para describir el tipo de relaciones interpersonales que se desarrollan en la postmodernidad. Éstas, según el autor, están caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso. Aunque el concepto suela usarse para las relaciones basadas en el amor romántico, Bauman también desarrolla el concepto para hablar en general de la liquidez del amor al prójimo. - Wikipedia.

Una vez introducido el tema, os dejo unos representativos extractos sobre lo que se puede leer en este ensayo. Es importante antes aclarar no obstante, que a pesar de que lo que dice parece a primera vista muy básico, tiene su base en pensamientos mucho más desarrollados. Si alguno desea saber más sobre este filosofo-sociologo, al final de la entrada teneis un vídeo donde podréis ver profundizadas sus ideas respecto a esta modernidad liquida en la que estamos sumergidos.

Introducción del libro

Pensemos… ¿Los habitantes de nuestro moderno mundo líquido no están preocupados por una cosa mientras hablan de otra? Dicen que su deseo, su pasión, su propósito o su sueño es “relacionarse”. Pero, en realidad, ¿no están más bien preocupados por impedir que sus relaciones se cristalicen y se cuajen? ¿Buscan realmente relaciones sostenidas, tal como dicen, o desean más que nada que esas relaciones sean ligeras y laxas, siguiendo el patrón de Richard Baxter, según el cual se supone que las riquezas deben “descansar sobre los hombros como un abrigo liviano” para poder “deshacerse de ellas en cualquier momento”? En definitiva, ¿Cómo anudar la relación o cómo –por si acaso– deshacerla sin perjuicio y sin cargos de conciencia? No hay respuestas fáciles a esa pregunta, aunque es necesario formularla, y seguirá siendo formulada mientras los habitantes del moderno mundo líquido sigan debatiéndose bajo el peso abrumador de la tarea más ambivalente de las muchas que deben enfrentar cada día.

Tal vez la idea misma de “relación” aumente la confusión. Por más arduamente que se esfuercen los desdichados buscadores de relaciones y sus consejeros, esa idea se resiste a ser despojada de sus connotaciones perturbadoras y aciagas. Sigue cargada de vagas amenazas y premoniciones sombrías: transmite simultáneamente los placeres de la unión y los horrores del encierro. Quizás por eso, más que transmitir su experiencia y expectativas en términos de “relacionarse” y “relaciones”, la gente habla cada vez más (ayudada e inducida por consejeros expertos) de conexiones, de “conectarse” y “estar conectado”. En vez de hablar de parejas, prefieren hablar de “redes”. ¿Qué ventaja conlleva hablar de “conexiones” en vez de “relaciones”? A diferencia de las “relaciones”, el “parentesco”, la “pareja” e ideas semejantes que resaltan el compromiso mutuo y excluyen o soslayan a su opuesto, el descompromiso, la “red” representa una matriz que conecta y desconecta a la vez: la redes sólo son imaginables si ambas actividades no están habilitadas al mismo tiempo. En una red, conectarse y desconectarse son elecciones igualmente legítimas, gozan del mismo estatus y de igual importancia. ¡No tiene sentido preguntarse cuál de las dos actividades complementarias constituye “la esencia” de una red! “Red” sugiere momentos de “estar en contacto” intercalados con períodos de libre merodeo.

Las "relaciones de bolsillo", explica Catherine Jarvie, comentando las opiniones de Gillian Walton de London Marriage Guidance, se denominan así porque uno se las guarda en el bolsillo para poder sacarlas cuando le hagan falta.

Una relación de bolsillo exitosa es agradable y breve, dice Jarvie. Podemos suponer que es agradable porque es breve, y que resulta agradable precisamente debido a que uno es cómodamente consciente de que no tiene que hacer grandes esfuerzos para que siga siendo agradable durante más tiempo: de hecho, uno no necesita hacer nada en absoluto para disfrutar de ella. Una "relación de bolsillo" es la encarnación de lo instantáneo y lo descartable. Pero su relación no adquirirá esas maravillosas cualidades si no se han cumplido previamente ciertas condiciones. Adviértase que es usted quien debe satisfacer esas condiciones, y ése es indudablemente otro punto a favor de la "relación de bolsillo", ya que su éxito depende de usted y sólo de usted; por lo tanto, es sólo usted quien ejerce el control, y seguirá ejerciendo el control a lo largo de la corta vida de la "relación de bolsillo".

Todo ese unirse y separarse posibilita percibir la existencia simultánea del impulso hacia la libertad y el anhelo de pertenencia, y encubre, si es que no altera completamente, la disminución y privación de esos anhelos.

Chateamos y tenemos "compinches" con quienes chatear. Los compinches, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con "mensajes". En la relación de "compinches", el ir y venir de los mensajes, la circulación de mensajes, es el mensaje, sin que importe el contenido. Tenemos pertenencia... al constante flujo de palabras y oraciones inconclusas (abreviadas, por cierto, truncadas para acelerar la circulación). Pertenecemos al habla, no a aquello de lo cual se habla.

Las palabras, pronunciadas o tipiadas ya no luchan por consignar el viaje de descubrimiento espiritual. Tal como lo expresó admirablemente Chris Moss (en el Guardian Weekend), por medio de "el chat por Internet, los teléfonos móviles, los mensajes de texto", 1a introspección es reemplazada por una interacción frenética y frívola que expone nuestros secretos más profundos al lado de nuestra lista de compras". Quiero comentar que, sin embargo, esa interacción, a pesar de ser frenética, tal vez no parezca tan frívola cuando uno advierte y recuerda que su objeto -su único objeto- es mantener vivo el chateo. Los proveedores de acceso a Internet no son sacerdotes que santifican la inviolabilidad de las uniones. Las uniones no tienen en qué apoyarse salvo en el chateo y los mensajes de texto; la unión sólo se mantiene gracias a nuestra charla, nuestro llamado telefónico, nuestros mensajes de texto. El que deja de hablar queda fuera. El silencio es igual a la exclusión. - Amor Líquido, Zygmunt Bauman.


A continuación el vídeo. Del minuto 30 al 39 habla sobre el amor líquido. Si os habéis sentido intrigados por Bauman echarle un ojo tambien al resto del vídeo, ya que habla sobre el resto de su filosofía, siempre relacionada con la modernidad liquida.