domingo, 21 de octubre de 2012

Afición por el deporte

La furia de Rafa

Me encontraba tirado en el sofá, observando asombrado un partido de Rafael Nadal cuando una vez más, y sin previo aviso me encontré perdido en las profundidades de mi ser, buscando una respuesta a la pregunta que instantes antes me había golpeado en el pecho y que incrustada firmemente, amenazaba mis razonados ideales, mi modelada personalidad y hasta había llegado a cuestionar mi ética.

¿Por qué perdía tiempo de mi vida viendo deporte si en principio no me aporta nada de utilidad? Quizá para otras personas esta pregunta sea considerada inocente, tonta, fácil de digerir y de olvidar. Pero durante toda mi vida adulta he vivido conforme a lo que pensaba y ni ahora, ni en un futuro cercano o lejano, concebiré el vivir de otra manera, y es por ello que de esta pregunta tan tonta dependía mi futuro. Y ahí estábamos yo, la silenciosa noche, y Nadal dándole raquetazos a una pelota.

No lo conseguí esa noche pero como suele suceder, la duda ya había sembrado en mí la semilla que poco más tarde maduraría, hasta convertirse primero en pensamiento, para después convertirse en idea y finalmente, en manera de vivir.

Los deportistas me emocionan. Y me emocionan porque todos ellos demuestran tener las suficientes agallas como para atreverse a intentar lograr lo que de pequeños todos ellos han deseado ser, sin importarles cuanto sacrificio haría falta.

Vibro cuando siento en la mirada de Nadal la furia y en cada golpe, el coraje del que hace gala partido tras partido. Me entusiasta Xavi Hernández al verle desterrar su ego partido tras partido, jugando constantemente para otros y nunca para sí mismo; también Andrés Iniesta al verle hacer fácil lo imposible y Carles Puyol por demostrar que no hace falta haber nacido genio para llegar a lo más alto, el echarle huevos a la vida muchas veces es más importante. Admiro la filosofía con la que un campeón nato como Fernando Alonso asimila que por razones externas, aun dando todo lo que tiene dentro, no le es posible ganar carreras y alucino con la inteligencia fría de la que hace uso aun en las ocasiones más extremas. Me fascina la capacidad que ha demostrado Felix Baumgartner para dejar sus instintos más básicos atrás y realizar lo que realmente le apasiona.

En definitiva, aprendo de todos y cada uno de ellos valores y actitudes que un día creí imposible que un ser humano pudiera poseer, y me ayudan a tener personas de carne y hueso en las que puedo fijarme para progresar.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Nacionalismos

Cataluña independiente

Comenzar diciendo que esta, sola y únicamente es mi opinión y que por tanto, debe ser juzgada como tal y no dársele más importancia de la que se debiera.

Todo ser que se sienta más identificado con una región que hermanado con su especie demuestran ser humanos, ya que el sentirse ligado a un grupo o nación debido a la compartición de valores, cultura e historia proviene del tribalismo, que antiguamente fuera una ventaja evolutiva.

Sin embargo, mis creencias y experiencias me fuerzan a querer desprenderme de antiguos instintos, ya no solo inadecuados para el presente, sino peligrosos para la consecución de vidas plenas y felices. Que somos sentimiento y actuamos para conseguir sentimientos positivos y desprendernos de los negativos no es nada nuevo, pero la anterior afirmación no lleva implícita el aceptar cualquier sentimiento que nos aborde como adecuado.

¿Por qué no lo considero un sentimiento adecuado? Por tres razones: porque normalmente contamina el pensamiento lógico-racional-empático que nos hace humanos, porque lo considero un sentimiento totalmente arbitrario y porque nos aleja a unos de otros sin un fin o beneficio concreto. Vayamos por partes.

En primer lugar, uno se siente vasco o no. Si te sientes vasco el corazón te llevará a pensar que los españoles son gente de cultura salvaje y alocada y de educación inferior. Pero sin duda, no te habrá interesado gastar ni un poquito de tu tiempo en razonar y meditar sobre el vergonzoso apoyo que históricamente los vascos han dado a ETA y que posiblemente en algún momento de tu vida, hasta tú mismo hayas podido sentir alguna vez, influido por supuesto, por tus amigos, familiares y cultura de entonces. Y si no te sientes vasco, ocurrirá exactamente lo contrario, criticarás la cultura vasca y no te pararás a pensar en las vergüenzas de España. Por lo tanto, me veo capaz de afirmar nuevamente que se trata de un sentimiento contaminante, tanto si uno se siente vasco como español, puesto que aun teniendo una opinión formada y razonada sobre el tema, estará inspirada en el sentimiento y no al revés.

Y no es mas “humano” e interiormente más profundo el español que deniega la independencia de un territorio con argumentos absurdos e interesados. Llegados a este punto, todo pueblo tiene derecho a independizarse si así lo quiere, tal y como está recogido en los derechos humanos. Si de verdad Euskal Herria y Catalunya desean independizarse, que a día de hoy no está del todo claro, tienen su total derecho.

En segundo lugar, lo considero arbitrario porque tú tendrás ese sentimiento, si históricamente ha habido ese sentimiento en tu región o conviene económicamente hablando. En ninguno de los dos casos, tu opinión se origina en tu persona, mediante una meditación únicamente personal y por tanto, auténtica. Habrás estado condicionado por tu entorno y como repito constantemente en el blog, refiriéndome a variados temas, mientras se actúe condicionadamente o por instinto, no existirá un verdadero libre albedrío para el ser humano. E insisto, esto vale para las dos partes del conflicto.

Por último y por encima de todo, soy incapaz de ver un futuro de la humanidad no integrado y lo más importante, sin interiorizar dicha integridad. Porque, que hoy en día se esté dando pequeños pasos con dicho fin, fomentando entidades como la Unión Europea y la Liga Árabe, no sirve de nada si no se interioriza un sentimiento de unión con el prójimo, sea quien sea, sea como sea y viva donde viva el prójimo. Y lo más vergonzoso como especie, es que todavía hoy, se opta por educar desde pequeños a los chicos y chicas de manera patriótica, alejando de esta manera toda posibilidad de acercarnos a esta utopía que tiene como meta, un mundo unido, cooperante y en paz.

En mi opinión solo hay una patria, la humana. Y si hubiera vida extraterrestre inteligente, ampliaría esta última afirmación aun más allá.

miércoles, 10 de octubre de 2012

La muerte

hoja marrón en Otoño

Que nuestra naturaleza animal nos provee desde el principio con una serie de herramientas e instintos que nos serán vitales para sobrevivir no es nada nuevo, pero esta afirmación esconde dos verdades. La primera es la que literalmente describe y la segunda, es el hecho implícito a la anterior afirmación de que no estamos innatamente preparados para vivir, ya que algunos de estos mecanismos que tenemos para sobrevivir, no son los apropiados para vivir.

Además, los mecanismos que poseemos para sobrevivir están naturalmente enfocados al corto plazo, mientras que en el mundo actual necesitamos mecanismos que nos ayuden no solo a corto plazo, sino sobre todo a medio y largo plazo; y no a sobrevivir, sino a vivir una buena vida. De forma que cuando antes, ante el peligro, la huida era una posibilidad inteligente, ahora el huir de tus problemas no hace sino empeorar tu situación. Si en el pasado actuabas con la intención de vivir, posiblemente no sobrevivieras más que unos días antes de que un león te cogiera desprevenido y en la actualidad, si actúas con la sola intención de sobrevivir, no vivirás plenamente durante toda la vida.

Y mediante la cadena lógica de afirmaciones expuestas en los anteriores párrafos, llegamos al problema de la sociedad moderna occidental, como hemos de vivir para ser felices sin estar realmente predispuestos a ello. Y aunque esta pequeña introducción, pueda ser punto de partida de casi cualquier tema relacionado con el ser humano, yo voy a hablar sobre la idea de la muerte. Comenzaré a lo grande revelándoos un secreto. ¡La muerte ha muerto!. Y quienes la siguen temiendo no están sino encerradas en nuestro pasado animal.

Dichas personas erran en su enfoque de vida de manera sustancial, puesto que no solo no nos ayuda a vivir, sino que nos perjudica de manera notable. El miedo a morir es un sentimiento terriblemente contagioso y contraproducente debido a que es antesala del miedo a arriesgarnos, por tanto, del miedo a esforzarnos y por último, acaba siendo antesala del miedo a vivir. Esto acarrea la perdida de la gran capacidad de interacción sobre el mundo que nos hace humanos, y al deshumanizarnos, empiezan los omnipresentes problemas psicológicos que acabaran por hacernos sentir primero apáticos, después depresivos, para acabar siendo carroña de la sociedad.

Quienes mirando a su futuro, miran la muerte como un suceso desgraciado y se pasan día tras día proclamando el “ojalá pueda vivir por lo menos hasta los 100 años”, no se dan cuenta de la insignificancia del morir o no, respecto a la idea de ser feliz acostándote cada noche con la sensación de sentirte realizado. Esa sensación que puede ser causado por ver crecido, madurado y logrado el éxito en su vida a tu hijito o hijita, o por haber participado de alguna manera en la felicidad ajena, o simplemente por haber vivido a muerte con tus ideales de vida.

Resumiendo, el sentirse realizado se consigue mediante la consecución del proyecto de vida que nosotros mismos nos hemos propuesto. ¿Realmente te sigue pareciendo tan importante el vivir más?. Para los avispados que siguen pensando “¡a mí me gustaría ser feliz pero viviendo muchísimos años!”, les digo que la felicidad mayormente te la proporciona el pasado y si no has podido ser feliz y por tanto, disfrutar de la vida al llegar a los 50-60 años, el vivir 30 años más, por un lado, no te va a servir para nada y por otro lado, si has conseguido haber sido feliz y sentirte completo como ser sentimental que eres, dudo que te vaya a importar mucho el vivir mucho mas o no.

Hablando ahora personalmente… nunca he temido a la muerte. No consideraría una desgracia el morirme mañana pues hasta el día de hoy, he vivido una vida perfecta y en armonía conmigo mismo. Estoy orgulloso de mí mismo. Me considero realizado por el pasado y grandemente motivado para el futuro. ¿Quiero vivir más?. ¡Claro, ni he empezado todavía a cumplir mi proyecto de vida y como he dicho antes, de este proyecto depende gran parte de la felicidad!. Tengo mis motivaciones y realmente pienso que puedo ser de utilidad al mundo. ¿Debo tener miedo a morir?. Si somos capaces de dejar de lado el instinto de supervivencia, es algo ridículo. Absurdo. Un sin sentido. Miedo se puede tener a vivir eternamente en el infierno, o a que se te muera un hijo, ¡Pero no a la nada!. En este sentido tampoco entiendo a cierto sector religioso. ¿Realmente (y pensarlo fríamente) no os parecería un autentico coñazo el vivir en un cielo idealizado eternamente?. ¡¡¡Ni aunque me paguen!!!.

La realidad está compuesta de una cantidad infinita de elementos pero en contraposición a ella, existe la realidad humana, que se trata básicamente de sentimientos y emociones. Eres feliz o infeliz, disfrutas o sufres, te sientes auto realizado o depresivo, etc. Y esto es lo único que realmente nos importa. Para su logro o esquivo es por lo único que cada día nos levantamos, nos desgastamos y nos volvemos a acostar. ¡Para lo único!. ¿Vivir 20 años más?, ¿Me va a hacer feliz eso?. Una vez has sido feliz, la muerte pierde su total importancia. Al vivir más, simplemente estarás haciendo un favor a tu especie sobreviviendo tal y como estás programado para hacer, pero es algo totalmente neutral para ti como persona y ser evolucionado que eres.

PD1: Absolutamente todo lo que he dicho vale solamente para los habitantes que viven en una buena situación económica. En ningún momento he querido quitar drama a la penosa situación en la que viven y mueren tantos millones de personas.

PD2: Nunca he sufrido la pérdida de un familiar cercano, por lo que si ocurriese, existe la posibilidad de que mi punto de vista varíe. Pero si ocurriera y dicho desde la no experiencia, lloraría por lo felices que nos hemos hecho el uno al otro y no por la desgracia de dejar de vivir, que como he dicho y es el núcleo de esta entrada, no lo considero una desgracia en sí misma.

martes, 2 de octubre de 2012

Ciencia

Particula

Durante los días 28 y 29 de septiembre, tuve la oportunidad de acudir y disfrutar de Amazings 2012, dos días en Bilbao repletos de ponencias a mano de populares divulgadores en la red, estableciendo como base el rigor científico. Sin duda disfrute como un niño, aprendí sin esforzarme y me reí a carcajada limpia. Pero en medio de toda esta orgía de ciencia y divulgación, había instantes en los que mi corazón se sintió apenado, en la que un sentimiento de tristeza y confusión me abordó.

La ciencia es verdad, conocimiento y sin duda progreso pero, ¿Es la ciencia portadora de realidad? Si y no. Al igual que el que posee conocimientos no se convierte en sabio, que un científico conozca el modelo estándar de física de las partículas, tampoco quiere decir que conozca la realidad, pues a nadie se nos escapa que la realidad humana está compuesta de múltiples realidades, tales como la biológica, cultural, sexual, espiritual, etc., etc.

Duele oír a algunos científicos menospreciar o incluso relegar a los antiguos o modernos filósofos a meros teóricos, a meros charlatanes. Filósofos fueron los primeros científicos y prácticamente cualquier ciencia es hija de la filosofía. Y no lo digo en sentido metafórico.

Filósofo es no solo quien ama al saber, sino quien además lo busca incesante y necesariamente. Filósofo es aquel que intuye la complejidad existente en todas las realidades, antes ni siquiera de saber de su existencia. Filósofo es aquel que busca y crea conocimiento donde no lo había a base de puro raciocinio. A diferencia del conocimiento científico este conocimiento también puede ser de índole personal, aquel que entiende por mera introspección e intuición que cada acción que realizamos deja antes huella en nosotros que en el mundo puede ser considerado filosofo. En definitiva, filósofo es aquel que intuye y descubre la realidad simplemente razonando. Uno de sus mayores exponentes fue Demócrito.  ¿Cómo demonios pudo intuir la existencia de los átomos en el 400 a.C.?.

Los científicos ciertamente pueden ser filósofos o pueden no serlo. Si tienes un acelerador de partículas realmente monstruoso y conoces que existen partículas que todavía quedan por descubrir, es de suponer que las descubrirás con tiempo y paciencia. Desde luego que dichos científicos tendrán que ser mentes sublimes, pero no tienen que ser grandes pensadores.

La filosofía es vista por algunos como la habilidad de hablar y no decir nada. ¡Pero ojo! La ciencia es por antonomasia la gran generadora de conocimiento vacío. El conocer la fórmula del agua o por qué las palomitas se hacen en el microondas no sirve absolutamente de nada si no te ayuda a comprender la profundidad del mundo donde vivimos. Es conocimiento basura. La filosofía, en cambio, es un proceso. El proceso de pensar, moldear tu interior y entender el exterior mientras lo haces. El proceso de descubrir realidad sin saber dónde buscar o que aparatos utilizar.

También la filosofía genera conocimiento vacío. Quienes han estudiado o leído a filósofos no se convierten en filósofos por ello y sin embargo, muchos de ellos se enorgullecen de ser grandes pensadores, lo cual es irremediablemente mentira sino se dedican a darle sentido a lo que han leído. Sin embargo debo lanzar una lanza a favor de la filosofía. Estaremos de acuerdo en que hoy en día, existen bastantes más personas que se sienten orgullosos de sus breves, poco profundos, y a veces hasta engañosos conocimientos de ciencia que de filosofía histórica, ¿verdad?.

En resumen. Ni quien cree ser filosofo, ni quien dice poseer conocimientos sobre alguna ciencia tiene ante el espejo a alguien a quien adular, pues ninguno de ellos posiblemente entienda ni remotamente el sentido pleno de la palabra, existencia. A fin de cuentas, Ser sabio no significa saber más sino saber usar los conocimientos, y necesariamente estos conocimientos concretos necesitan ser combinados con las demás realidades para algún día, llegar a entender por qué carajo nos precipitamos aquí abajo sin quererlo ni beberlo.