miércoles, 12 de septiembre de 2012

Circunstancias

chico triste

Voy a ser claro y directo. Tú no solo no eres absolutamente nadie para (pre)juzgar a alguien, sino que además, no tienes idea alguna de las circunstancias que le rodean. A él le puede costar aprobar las asignaturas porque sus padres lo inflaban a ostias de chiquitín y por tanto, nunca tuvo las condiciones óptimas para su correcto desarrollo. A ella le puede gustar vestir de manera excesivamente informal porque su familia literalmente no tiene donde caerse muerta y busca romper con lo preestablecido.

De igual manera, tú no debes expandir rumores (o verdades) sobre malas decisiones que otros han podido tomar, porque realmente no tienes absolutamente idea de los por qués de esas acciones. No tienes ni idea de lo que la vida le ha podido deparar, de lo que actualmente le puede estar sucediendo, de los condicionantes que le han llevado a tomar esa decisión, de las tragedias que le han podido ocurrir, o en resumen y nuevamente, de sus circunstancias.

Si por mí fuera, quien gratuita, oculta y voluntariamente hace daño a otra persona con lo que habla, merece arder en el infierno. Porque señores y señoras, es verdad que aquí nadie sabe muy bien de qué va esto, como afrontar esta realidad que se nos ha dado pero hay que ser muy estúpido para perder un solo minuto dedicando o difundiendo malas palabras sobre alguien. No solo por la increíble falta de moralidad en la que puedes estar incumbiendo, sino también por la nula, o incluso a largo plazo, negativa aportación de utilidad que dicha acción te suministra.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Haciendo la maleta

Mochila

Ocurre que llega un momento en el que lo sientes. En el que sin llegar a avergonzarte de tu presente, deseas para tu futuro algo distinto y sin alternativa alguna, preso en la cárcel del cuerpo, trabajas tu vida con el fin de hacer de ella algo útil, interesante y digna.

Buscando remediar dicha sensación, dicha tortura, optas por arriesgar e intentas dejar atrás tu antigua personalidad para convertirte en un ser triunfador, desembarazándote de ese miedo a la novedad que sutilmente actuaba como coartada perfecta de la mediocridad.

Comienzas buscando actividades que se amolden a ti, y acabas amoldándote a las actividades que siempre has querido hacer y nunca has tenido valor de acometer. Y entonces encuentras el descanso de tu alma en lugares fascinantes que nunca esperaste presenciar, en actividades, que a modo de terapia, ayudan a desoxidar tu joven corazón, en personas llenas de pura bondad, desinteresada simpatía, bendita locura y verdadero amor que ayudan a que finalmente consigas ganarle la batalla al ego y priorizar antes la felicidad ajena a la propia.

Pero hecha la ley, hecha la trampa. El tiempo se encarga de convertir ese lugar bañado con la luz de la luna en una instantánea, de añorar esa actividad que un día llenó tu ser de confusa vitalidad, de extrañar a esa persona que un día llegaste a amar. Se tiñe todo de un color violeta que no es sino un rosa desteñido por el pasar del tiempo.

Y son aquí y ahora las 4:31 de la madrugada, rodeado de inocente oscuridad y de música celestial cuando apenado por todo lo hermoso que dejé atrás prometo a quien me lea, que viviré sin límites ni fronteras, que lograré todo cuanto quiera y que haré felices a tantas personas como pueda.

Estoy acabando de hacer la maleta, ¿Te vienes conmigo?.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Diario de Ana Frank

El diario de Ana Frank


Annelies Marie Frank, conocida en castellano como Ana Frank (Fráncfort del Meno, 12 de junio de 1929 – Bergen-Belsen, 12 de marzo de 1945) fue una niña judía alemana, mundialmente conocida gracias al Diario de Ana Frank, la edición en forma de libro de su diario íntimo, donde dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó ocultándose, con su familia y cuatro personas más, de los nazis en Ámsterdam(Países Bajos) durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes. El único superviviente de los ocho escondidos fue Otto Frank, su padre. Ana fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y, más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde murió de tifus el 12 de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado.
Texto extraído de la Wikipedia.

No sería correcto decir que El Diario de Ana Frank me fascinó porque algo realmente te puede fascinar simplemente por el hecho de ser bello y la belleza, en ocasiones, no conlleva esfuerzo y por tanto, merito. Ana me intrigó de una manera envolvente, de menos a más y totalmente inesperada.

La profundidad de sus palabras, razonamientos, ideas, sentimientos, pareceres… es mareante. La calidad de su alma era tal con tan solo catorce años que realmente maravilla a quien la lee porque con inteligencia se puede llegar a nacer pero no con experiencia, y esta mujer parecía que hubiera vivido treinta años. Una de las cosas que irremediablemente captó mi atención fue que simplemente utilizando la razón pudo llegar a conclusiones que el ser humano ha tardado en conseguir miles de años, y ella apenas había vivido 15 años.

Desde el primer momento se intuye que Ana se hallaba en un grado de conciencia muy superior a los que vivieron con ella, y lo hacen con nosotros… Sin embargo, para mí lo importante es que se convierte en uno de los  más claros ejemplos de la historia en cuanto a la capacidad humana de la razón. ¿Se puede con la razón encontrar verdades universales? ¿Puede los designios de la razón llevar al ser humano a una vida mejor? ¿Puede la razón acabar con todo el pack de antiguos prejuicios y modernos sinsentidos actuales que no hacen sino, alienar al ser humano? Yo creo que sí.

A continuación os dejo un par de entradas de El Diario de Ana Frank, que impresionarán a quienes las lean con la luz de la consciencia. En la primera entrada expresa de manera clara, sin dejar lugar a dudas, sus cavilaciones sobre la vida. Y en la segunda entrada demuestra un nivel de introspección y autoconocimiento que hace que se me ponga la carne de gallina.

Jueves, 6 de julio de 1944

Querida Kitty:

Me entra un miedo terrible cuando Peter dice que más tarde quizá se haga criminal o especulador. Aunque ya sé que lo dice en broma, me da la sensación de que él mismo tiene miedo de su débil carácter. Una y otra vez, tanto Margot como Peter me dicen: «Claro, si yo tuviera tu fuerza y tu valor, si yo pudiera imponer mi voluntad como haces tú, si tuviera tu energía y tu perseverancia...»

¿De verdad es una buena cualidad el no dejarme influenciar? ¿Está bien que siga casi exclusivamente el camino que me indica la conciencia?

A decir verdad, no puedo imaginarme que alguien diga «soy débil» y siga siéndolo. Si uno lo sabe, ¿por qué no combatirlo, por qué no adiestrar su propio carácter? La respuesta fue: «¡Es que es mucho más fácil así!» La respuesta me desanimó un poco. ¿Más fácil? ¿Acaso una vida comodona y engañosa equivale a una vida fácil? No, no puede ser cierto, no es posible que la facilidad y el dinero sean tan seductores. He estado pensando bastante tiempo lo que debía responder, cómo tengo que hacer para que Peter crea en sí mismo y sobre todo para que se abra camino en este mundo. No sé si habré acertado.

Tantas veces me he imaginado lo bonito que sería que alguien depositara en mí su confianza, pero ahora que ha llegado el momento, me doy cuenta de lo difícil que es identificarse con los pensamientos de la otra persona y luego encontrar la mejor solución. Sobre todo dado que «fácil» y «dinero» son conceptos totalmente ajenos y nuevos para mí.

Peter está empezando a apoyarse en mí, y eso no ha de suceder bajo ningún concepto. Es difícil valerse por sí mismo en la vida, pero más difícil aún es estar solo, teniendo carácter y espíritu, sin perder la moral.

Estoy flotando un poco a la deriva, buscando desde hace muchos días un remedio eficaz contra la palabra «fácil», que no me gusta nada. ¿Cómo puedo hacerle ver que lo que parece fácil y bonito, hará que caiga en un abismo, en el que ya no habrá amigos, ni ayuda, ni ninguna cosa bonita, un abismo del que es prácticamente imposible salir?

Todos vivimos sin saber por qué ni para qué, todos vivimos con la mira puesta en la felicidad, todos vivimos vidas diferentes y sin embargo iguales. A los tres nos han educado en un buen ambiente, podemos estudiar, tenemos la posibilidad de llegar a ser algo en la vida, tenemos motivos suficientes para pensar que llegaremos a ser felices, pero... nos lo tendremos que ganar a pulso. Y eso es algo que no se consigue con facilidad. Ganarse la felicidad implica trabajar para conseguirla, y hacer el bien y no especular ni ser un holgazán. La holgazanería podrá parecer atractiva, pero la satisfacción sólo la da el trabajo.

No comprendo a la gente a la que no le gusta el trabajo, pero lo mismo me pasa con Peter, que no tiene ninguna meta fija y se cree demasiado ignorante e inferior como para conseguir cualquier cosa que se pueda proponer. Pobre chico, no sabe lo que significa poder hacer felices a los otros, y yo tampoco puedo enseñárselo. No tiene religión, se mofa de Jesucristo, usa el nombre de Dios irrespetuosamente; aunque yo tampoco soy ortodoxa, me duele cada vez que noto lo abandonado, lo despreciativo y lo pobre de espíritu que es.

Las personas que tienen una religión deberían estar contentas, porque no a todos les es dado creer en cosas sobrenaturales. Ni siquiera hace falta tenerle miedo a los castigos que pueda haber después de la muerte; el purgatorio, el infierno y el cielo son cosas que a muchos les cuesta imaginarse, pero sin embargo el tener una religión, no importa de qué tipo, hace que el hombre siga por el buen camino. No se trata del miedo a Dios, sino de mantener alto el propio honor y la conciencia. ¡Qué hermoso y bueno sería que todas las personas, antes de cerrar los ojos para dormir,: pasaran revista a todos los acontecimientos del día y analizaran las cosas buenas y malas que han cometido! Sin darte casi cuenta, cada día intentas mejorar y superarte desde el principio, y lo más probable es que al cabo de algún tiempo consigas bastante. Este método lo puede utilizar cualquiera, no cuesta nada y es de gran utilidad. Porque para quien aún no lo sepa, que tome nota y lo viva en su propia carne: ¡una conciencia tranquila te hace sentir fuerte!

Tu Ana M. Frank

Martes, 1 de agosto de 1944

Querida Kitty:

[…]

Ya te he contado alguna vez que mi alma está dividida en dos, como si dijéramos. En una de esas dos partes reside mi alegría extrovertida, mis bromas y risas, mi alegría de vivir y sobre todo el no tomarme las cosas a la tremenda. Eso también incluye el no ver nada malo en las coqueterías, en un beso, un abrazo, una broma indecente. Ese lado está generalmente al acecho y desplaza al otro, mucho más bonito, más puro y más profundo. ¿Verdad que nadie conoce el lado bonito de Ana, y que por eso a muchos no les caigo bien? Es cierto que soy un payaso divertido por una tarde, y luego durante un mes todos están de mí hasta las narices. En realidad soy lo mismo que una película de amor para los intelectuales: simplemente una distracción, una diversión por una vez, algo para olvidar rápidamente, algo que no está mal pero que menos aún está bien. Es muy desagradable para mí tener que contártelo, pero ¿por qué no habría de hacerlo, si sé que es la pura verdad? Mi lado más ligero y superficial siempre le ganará al más profundo, y por eso siempre vencerá. No te puedes hacer una idea de cuántas veces he intentado empujar a esta Ana, que sólo es la mitad de todo lo que lleva ese nombre, de golpearla, de esconderla, pero no lo logro y yo misma sé por qué no puede ser.

Tengo mucho miedo de que todos los que me conocen tal y como siempre soy, descubran que tengo otro lado, un lado mejor y más bonito. Tengo miedo de que se burlen de mí, de que me encuentren ridícula, sentimental, y de que no me tomen en serio. Estoy acostumbrada a que no me tomen en serio, pero sólo la Ana «ligera» está acostumbrada a ello y lo puede soportar, la Ana de mayor «peso» es demasiado débil. Cuando de verdad logro alguna vez con gran esfuerzo que suba a escena la auténtica Ana durante quince minutos, se encoge como una mimosa sensitiva en cuanto le toca decir algo, cediéndole la palabra a la primera Ana y desapareciendo antes de que me pueda dar cuenta.

O sea, que la Ana buena no se ha mostrado nunca, ni una sola vez, en sociedad, pero cuando estoy sola casi siempre lleva la voz cantante. Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy... por dentro, pero lamentablemente sólo yo pienso que soy así. Y ésa quizá sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de que la gente me considere una persona feliz por fuera. Por dentro, la auténtica Ana me indica el camino, pero por fuera no soy más que una cabrita exaltada que trata de soltarse de las ataduras.

Como ya te he dicho, siento las cosas de modo distinto a cuando las digo, y por eso tengo fama de correr detrás de los chicos, de coquetear, de ser una sabihonda y de leer novelitas de poca monta. La Ana alegre lo toma a risa, replica con insolencia, se encoge de hombros, hace como si no le importara, pero no es cierto: la reacción de la Ana callada es totalmente opuesta. Si soy sincera de verdad, te confieso que me afecta, y que hago un esfuerzo enorme para ser de otra manera, pero que una y otra vez sucumbo a ejércitos más fuertes.

Dentro de mí oigo un sollozo: «Ya ves lo que has conseguido: malas opiniones, caras burlonas y molestas, gente que te considera antipática, y todo ello sólo por no querer hacer caso de los buenos consejos de tu propio lado mejor.» ¡Ay, cómo me gustaría hacerle caso, pero no puedo! Cuando estoy callada y seria, todos piensan que es una nueva comedia, y entonces tengo que salir del paso con una broma, y para qué hablar de mi propia familia, que en seguida se piensa que estoy enferma, y me hacen tragar píldoras para el dolor de cabeza y calmantes, me palpan el cuello y la sien para ver si tengo fiebre, me preguntan si estoy estreñida y me critican cuando estoy de mal humor, y yo no lo aguanto; cuando se fijan tanto en mí, primero me pongo arisca, luego triste y al final termino volviendo mi corazón, con el lado malo hacia fuera y el bueno hacia dentro, buscando siempre la manera de ser como de verdad me gustaría ser y como podría ser... si no hubiera otra gente en este mundo.

Tu Ana M. Frank

domingo, 2 de septiembre de 2012

Carta de amor

carta de amor

Felicitas, 
Te entrego esta carta con la intención de hacerte entender lo bien que me has caído y lo profundo que has calado dentro de mi en tan solo dos días. 
No solo eres la personas mas cariñosa, simpática y atractiva que he conocido en mucho tiempo; sino que además eres valiente y demuestras ganas de vivir y de experimentar la vida a cada paso que das y por eso creo que te admiro. 
Te pido perdón por no haber estado mas tiempo contigo hoy pero debo confesar que tengo miedo a encapricharme de ti. ¡Tengo una manía muy fea! y es que a las personas a las que considero que realmente valen la pena, les abro mi corazón demasiado pronto y eso me aterroriza. 
Solo queda desearte la mejor de las aventuras en estos mas de dos meses que te quedan recorriendo Europa. Deseo con mi alma que hagas ciento de nuevos amigas y amigos y que vuelvas a tu Argentina, si cabe aun, todavía mas madura y por supuesto, feliz de lo que eres ahora (¡si eso es posible!). 
Sabes que si algún día tienes que, o simplemente te apetece volver a pasarte por San Sebastian, aquí hay un donostiarra que te abrirá sus puertas. No importa la situación, ni si es mañana, o dentro de veinte años. 
Te desea lo mejor en tu viaje, y en tu vida, 
Alejo Vazquez.

Aunque existan razones suficientes para abandonar la fé en el ser humano, yo seguiré creyendo en él, pues de vez en cuando encuentro a personas que logran abrir ese pequeño baúl cerrado a fuego dentro de mí, capaces de sacar de allí todo cuanto necesito para ser feliz.

Y el ser plenamente consciente de que posiblemente no me la vuelva a cruzar en mi vida, no es excusa para no hacerle saber lo grandiosa que es, pues bastan dos días para que el recuerdo perdure toda una vida.