sábado, 19 de mayo de 2012

Probabilidades

Dado del destino

Siguiendo la línea de la anterior entrada (tendencias), aunque por el bien del posible lector, más corta; me dispongo a seguir describiendo no como recibo la información, sino como la interpreto y por tanto, la juzgo.

Antes de comenzar decir que creo que la simpleza y la lógica pura es de lo que está impregnada la vida y que por tanto, pienso que es necesario describirla en sus mismos términos. Ya lo dice la frase: Las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo; los tontos, en cambio, suelen complicar lo simple.

La suerte ha cargado desde siempre con la responsabilidad última de nuestras acciones. Sin embargo, en el otro extremo se sitúan quienes afirman que solo son nuestros actos los que determinan nuestro futuro, que cada acción conlleva una reacción y punto pelota. ¿Hay alguno con más razón que el otro? ¿Parece que sí, verdad? Ni no estudias lo suficiente, no apruebas el examen ¿Qué tiene que ver la suerte ahí?.

La clave es la probabilidad y la posibilidad que tenemos de cambiar las probabilidades de que ocurra prácticamente cualquier cosa. De aprobar un examen, de llegar a los 90 años, de que un amigo tuyo llegue a la cima como deportista profesional, de que algún día el planeta deje de sobrecalentarse, de que se convierta en moda juvenil llevar medias de futbol… Y de hecho, cambiamos las probabilidades de que ocurra una u otra cosa cada día, cada hora, prácticamente cada minuto con cada cosa que hacemos o dejamos de hacer. Así que parece que estamos de suerte ya que el noble arte de vivir activamente hace nuestro, el destino del universo.

Buenas cartas

Pero aunque suene bien, esto no es del todo cierto. Si bien podemos incrementar o reducir las probabilidades de que pase cualquier cosa, no tenemos ni la más remota posibilidad de asegurar que algo vaya a cumplirse con un 100% de probabilidades, por mucho que lo intentemos. Y es en ese interesante tablero donde, desde el momento en que salimos por el útero de nuestra madre, empezamos la partida.

A este hecho se le une la circunstancia de que no somos el único ser vivo con poder para poder manipular el futuro puesto que existen otros 7000 millones de personas. ¿A dónde quiero llegar? En nuestras vidas ya hay demasiada tragedia como para añadirle más leña al fuego. En mi opinión, y de nuevo siguiendo la línea de la anterior entrada, no hay que preocuparse en el suceso, en el hecho, en el resultado, pues solo son sombras de la realidad, una realidad además que está compuesta de múltiples realidades que se entremezclan.

En mi opinión, no debemos juzgar la vida por lo que es, sino también por lo que pudo haber sido y por lo que puede llegar a ser. No hemos de martirizarnos por hechos puntuales debido a dos razones: la primera es que pueden haber resultado ser injustos. Realmente se ha podido tener mala suerte, si bien es cierto que el factor mala suerte se hace menos poderoso cuantas más probabilidades hemos conseguido para lograr algo.

La segunda razón es que el futuro todavía está en nuestras manos. Cuanto más lo trabajemos, más posibilidades habrán de tener éxito en nuestros objetivos. De manera que cuanto más estudiamos para el examen, más probabilidades tendremos de aprobar, sin poder nunca afirmar que “con todo lo que he estudiado seguro que apruebo”, pues en el resultado que al final se dé, están implicados también otros entes que intervienen en el resultado. Por ejemplo, el profesor y la materia que decida preguntar en el examen o lo mal que haya podido dormir el alumno precisamente esa noche.

Y sin embargo, aun envueltos en esta gran maraña de personas, sucesos y probabilidades, se puede afirmar con rotundidad que la vida es justa. A corto plazo es posible la aparición de la mala suerte pero a medio/largo plazo, siempre se acaba equilibrando.

Si tiramos una moneda 10 veces, puede suceder que salgan ocho caras y dos cruces, por lo que ha salido solo un 20% de cruces. Esto traducido a mi mundo probabilístico, sería algo así como aquel corredor que tras prepararse duramente para una carrera consiguió obtener un 80% de probabilidades de tener éxito. Finalmente al arrojar el destino los dados, sucede que no gana la carrera debido a una inoportuna torcedura de tobillo.

No obstante, si tiramos la moneda 1000 veces, saldrán 552 caras y 448 cruces, esto es, casi un 50% para cada grupo, lo cual explica que el mundo de las probabilidades sea justo y que no se pueda culpar a la mala o buena suerte de la situación presente, ya que a lo largo de la vida, la buena y mala suerte se compensa por completo, desterrando al componente suerte a la insignificancia.

lunes, 14 de mayo de 2012

Tendencias

sucesos encadenados

Sin duda, todos percibimos el mundo de diferente forma y es en gran medida un factor que decanta nuestra personalidad ante el mundo y el modo en el que nos vamos a defender y actuar para someterlo.

Me siento en condición de afirmar que no me atraen los sucesos cotidianos que suceden en el mundo. La bolsa se desploma. Más de 40 muertos y 170 heridos en dos explosiones en Damasco. Asesinato de violencia machista en Badajoz. Una mujer ha dado a luz a 10 hijos en Vietnam. Una sonda acaba de aterrizar en Marte. Científicos españoles están cerca de encontrar la vacuna contra el VIH. Se tratan únicamente de hechos aislados, pero los hechos no tienen constancia, masa, relevancia… Los hechos van y vienen y la gran mayoría de veces carecen de sentido, de un origen o un porqué. ¡Lo verdaderamente importante son las ideas! Los hechos solo son una consecuencia de ellas.

Quienes se suponen tienen el timón del mundo, los políticos, han sido elegidos por nosotros y nuestros ideales, con la intención de asemejarlo a la idea que tenemos de mundo perfecto. Quizás no nos enfoquemos tanto a un mundo ideal y sí a conseguir ser personas perfectas y por tanto, busquemos ser o acercarnos al superhombre de Nietzsche, o solo pretendamos estar más cerca de la casa de Dios de San Agustín de Hipona. Lo que sin duda es cierto, es que la filosofía está más viva y presente que nunca.
Según la idea predominante en las sociedades surgen tendencias y es aquí donde me dispongo a enfocar mi discurso. Que un partido político instale el copago farmacéutico no me gusta o deja de gustarme por el hecho en sí. Si se ha de pagar o no unos euros más al año no importa. Sino la tendencia que encubre.

Sanidad gratuita universalSi un gobierno ha creído lícito debilitar parte de nuestro sistema sanitario por el bien de un país, y por tanto le da más importancia a la economía, está mostrando de qué pie cojea. Y proyectando esta tendencia a su máxima expresión, si el sistema sanitario en algún momento tiene una importante crisis, habrá más posibilidades de que lo deje caer a que busque nuevas formas de financiarlo. Por tanto, no estoy totalmente en contra de dicha ley por esos euritos de más, sino por él futuro e idea que el gobierno tiene para España. Si algún día desapareciera la sanidad gratuita se estaría cometiendo delito sobre la raza humana y por tanto cada paso que se dé hacia ello, en mi opinión se convierte también en ilegal y casi denunciable.

El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.
- Constitución de la OMS

Cuando converso sobre el independentismo con amigos y conocidos no temo darles la razón, porque en muchísimos temas, y creerme que son muchos, la tienen. Pero sabéis, no encaja con mi ideal de vida. Y aunque el hecho en sí no me cause indignación, ¿qué sería de la Tierra si estuviera compuesto en su totalidad de cuasi microestados? En su máxima expresión los estados prácticamente serian nuestro clan y en vez de que el ser humano tienda a relacionarse, unirse y ayudarse como en principio realiza la labor, La Unión Europea (501 millones de personas en busca del beneficio común, casi nada), lo generado posiblemente tienda a ser de carácter exclusivo, y por tanto, egoísta, cada clan únicamente buscaría su propio beneficio. No querría firmar ningún tratado en el que tenga que aportar dinero a un fondo común que fuera reinvertido en los países menos favorecidos, como si ocurriera con España en el pasado reciente. Mi idea de ser humano es uno en el que su totalidad, cualquiera que sea la raza, cualquiera que sea el país, sea no solo compañero del otro, sino también parte el otro. Un mundo en el que simplemente no solo no existan diferencias en lo referente a los derechos humanos que poseemos, sino que nos ayudemos entre nosotros para que ningún ser humano tenga que morir de hambre para que los demás vivamos bien. La unión fomenta la empatía mientras que el separatismo choca de frente con todo mi ideal de humanidad.

Por otro lado, las tasas de las universidades van a aumentar de precio. El hecho en sí no es alarmante, se podría llegar a pensar que así los estudiantes se lo tomarán más en serio y no malgastarán el dinero recogido por nuestros impuestos. Pero joder, a poco que se siga la tendencia, si se le ocurriera a algún gobierno volver a subir dichas tasas, el 5% de la población dejarían de poseer medios para poder tener una formación y de nuevo estaríamos denegando a seres humanos la posibilidad de acceder al derecho humano de educarnos. Ah, el 5% de 45000000 serían 2500000 personas condenadas a malvivir por el bien de nuestra economía.

Camara de vigilancia¿Más ejemplos? Los que queráis. El Reino Unido aprueba que la policía pueda monitorear la ciudad mediante todas las cámaras instaladas en ella. El hecho puede resultar hasta relajante, ¡Londres se convertirá en la gran ciudad más segura del mundo! ¿Pero a costa de qué? De perder la privacidad, y esto es algo que jamás se debe de permitir. De nuevo es el ser humano quien sale perjudicado, quien perdería parte de su esencia, de su libertad y pasaría a convertirse en… ¿un robot? En una ciudad donde se considera lícito utilizar tal sistema de cámaras, ¿cuánto creéis que se puede tardar en que los presidentes de las grandes compañías obtengan acceso a dichas cámaras y puedan observar en todo momento lo que hacen sus trabajadores durante su día a día? No podríamos salir de noche con la pareja entre semana o realizar esfuerzos innecesarios durante la semana porque esto acarraría que no descansaríamos lo suficiente como para rendir al 200% en el trabajo y amigo mío, hemos de sacrificarnos únicamente por el bienestar de nuestra nación y por supuesto, si la tendencia no se rompe, poco a poco nos iremos convirtiendo en propiedad del jefe que nos paga.

Cualquier pequeña mejora en algún arma de fuego, desembocará en 10, 100 o 1000 años en un arma capaz de destruir el mundo apretando un solo gatillo. Cualquier pequeño recorte en nuestros derechos con intención de mejorar nuestras maltrechas economías, puede desembocar en que en un futuro la economía sea lo único que prime en el mundo y por tanto, que los gobiernos alcancen tal poder como para hacer lo que sea necesario para encarrilarla.

Me rondan por la cabeza cantidad de ejemplos más pero creo que no vale la pena ir más allá.

¿Qué soy exagerado? Preguntarles a los nativos que solo contaban con flechas en sus guerras, decirles que hace 65 años (imaginaros ahora) una pequeña bomba borró del mapa ciudades enteras.

Espero que podáis entender a lo que me quiero referir con lo de la proyección máxima de una tendencia. Me preocupa la tendencia que los gobiernos están siguiendo para luchar contra la crisis y lo que pueden ser capaces de hacer en 100 años cuando no hayan más recursos terrícolas que explotar, cuando todo lo que tenía el Planeta Tierra se haya consumido y la única herramienta que quede para poder manipular la economía… seamos nosotros.

Grandes mentes discuten ideas; mentes promedio discuten eventos; mentes pequeñas discuten personas. Eleanor Roosevelt.