Ir al contenido principal

El laberinto sentimental: Parte II

caracter

Lo primero, disculparme por la extensión de la entrada. Sé que es muy pesado a menudo embarcarse en tal vorágine de palabras y mantenerse cuerdo, pero es difícil resumir y a la vez explicar las tesis de un libro tan lleno de información interesante.

Lo que sentimos está determinado por elementos coyunturales y estructurales. Coyunturales son los que cambian continuamente: la situación real, mis intereses momentáneos, el estado en que me encuentro. Los estructurales son más estables y se refieren a lo que con gran vaguedad llamamos temperamento, carácter o personalidad. 
Desde otro punto de vista, se podría decir que lo que sentimos lo determinará nuestro balance sentimental, que no es más que la interacción entre los siguientes cuatro elementos: La situación real, los deseos, las creencias y expectativas, y la idea que el sujeto tiene de sí mismo y de sus habilidades.

Parece lógico pensar, que al sujeto le invade un sentimiento en el momento en el que un hecho choca con sus deseos y proyectos. Si nosotros “pasamos” de los menos favorecidos, ¿acaso nos importará que se mueran 35.000.000 de personas al año por hambre? No.

De la misma manera, lo siguiente es obvio, aunque triste. ¿No es triste acaso que las creencias que nos hayan inculcado de pequeños o que hayamos obtenido de nuestro alrededor más cercano nos afecten y sobretodo, dirijan, hasta el momento de nuestra muerte? Y más teniendo en cuenta lo profundamente arraigadas que están en nosotros, por definición.

En la idea que cada cual tiene de sí mismo o de la evaluación del yo, es donde más me voy a detener puesto que es, con creces, la parte más interesante. Si yo me siento completamente feliz por lo que soy, jamás tendré un sentimiento de envidia hacia lo que ha conseguido ser otro. Y de nuevo nos ocurre que algo sumamente lógico, pueda tener terribles repercusiones, puesto que de lo que pensamos de nosotros mismos, depende gran parte del éxito que tengamos en la vida.

El yo está implicado en todos los sentimientos. Los sentimientos hacia nosotros mismos, el modo como evaluamos nuestra eficacia, o nuestra capacidad para realizar tareas o enfrentarnos con problemas, no es un sentimiento más, sino que va a intervenir como ingrediente en múltiples sentimientos. El modo de contarnos nuestra vida va a determinar nuestros sentimientos. 
Da la impresión de que nuestra energía no es una facultad constante, sino que depende de lo que pensemos sobre nosotros. Si me considero incapaz de hacer algo, me va a costar mucho trabajo hacerlo, si es que puedo.

Pero, ¿Qué determina lo que pensamos de nosotros mismos? ¿Qué determina la intensidad con la que sentimos las emociones? ¿Qué determina lo que somos? La memoria.

La noción de memoria está tan desbaratada que tengo que dedicar unos párrafos a ordenarla. La memoria no es un archivo de información. La memoria es una estructura neuronal capaz de asimilar información, cambiar al hacerlo, y capaz también de producir o reproducir las informaciones. Es un conjunto, pues, de hábitos operativos que intervienen en todas nuestras conductas intelectuales, afectivas, motoras. Vemos desde lo que sabemos, comprendemos desde lo que sabemos, actuamos desde lo que sabemos, creamos desde lo que sabemos. Pero este saber es, sobre todo, un saber hacer. Lo que normalmente se considera la única función de la memoria – repetir la información – es sólo una de sus funciones, y de las más pobres. No tenemos memoria, sino que somos memoria. 

Y por último, vamonos a la parte que más me ha impactado. No solo por la simpleza y claridad con la que explica “lo que somos”, sino por la lógica empleada en todo momento por José Antonio Marina.

Llamaré temperamento a los determinismos biológicos, carácter al contenido aprendido – lo que he llamado memoria personal, que incluye la idea que tenemos sobre nosotros mismos, el self – y personalidad al resultado final de nuestra vida, a nuestro estilo de conducta. 
El temperamento y el carácter causan las ocurrencias del sujeto. Son sistemas que producen información. Forman lo que he llamado “yo ocurrente”, y entre sus ocurrencias se encuentra la idea que el sujeto tiene de sí mismo, el self, que va a servir de intermediario entre el carácter y la personalidad. 
La personalidad, en cambio, es un estilo de obrar. El carácter de una persona puede ser cobarde, pero su personalidad valiente. Es la dialéctica entre el yo ocurrente y el yo ejecutivo, entre las ocurrencias y los proyectos, entre los determinismos y la libertad, lo que constituye la personalidad. Un proceso pues, disputado, accidentado, complejo, emocionante, arriesgado, porque los elementos estructurales – temperamento y carácter- son muy poderosos. Y el yo ejecutivo tiene que negociar la libertad con ellos.

Me parece super interesante instrospeccionarse sobre nuestro temperamento, carácter y personalidad. Sin ninguna duda nos servirá para conocernos un poco más a nosotros mismos y en un futuro, sacarle utilidad a nuestros nuevos conocimientos cuando nos “invada” algún sentimiento indeseado. Que es de lo que se trata, de vivir de la manera más autónoma posible donde no seamos esclavos de nuestros sentimientos y en muchos casos por tanto, condenados al fracaso y a la infelicidad. Cierra la entrada, Marina.

Tengo la esperanza de que si conociéramos bien las partidas del balance sentimental, tal vez podríamos dirigir de alguna manera nuestra vida afectiva, desprendiéndonos de los sentimientos que hacen insoportables nuestras vidas: el miedo, la depresión, la envidia, la angustia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Confianza y tranquilidad

Hasta el imprevisto más grande se puede solucionar en poco tiempo con un buen estado anímico y el más pequeño alargarse y atragantársete con uno inadecuado. Entre los elementos que conforman un buen estado de ánimo, he optado por hablar de la confianza y de la tranquilidad porque son los que en este momento concreto de mi vida más aprecio. Que habitualmente no se den como estado natural de las cosas, no quita para que en la medida de lo posible y sin ofuscarse, se busquen. De la afirmación escrita al principio se pueden obtener una serie de conclusiones sencillas pero fundamentales sobre algunas elecciones que hacemos en la vida. Conviene rodearse de amigos que generen un buen ambiente y por tanto, tranquilidad; para no malgastar ni siquiera una gota de tu energía mental en protegerte del veneno que emiten las malas relaciones. Por supuesto, tener numerosos amigos no es necesariamente bueno. Existen bastantes personas que poseen escasos amigos pero mucho más valiosos que l

El ser humano completo

El convertirse en un ser humano completo debería ser objetivo principal de todas las personas a lo largo de sus vidas. Nacemos animales, primarios, donde lo que nos rige es el cerebro reptiliano. Sin embargo, tenemos la increíble posibilidad de llegar a ser personas, y por tanto, a alcanzar una felicidad de nivel más elevado. Un hombre completo es todo lo contrario a aquella persona que trabajaba en las fábricas de la revolución industrial. Un hombre que durante meses y meses colocaba arandelas en tuercas sin descanso. Este hombre no era considerado un ser humano, sino un animal. Estaba totalmente alienado. En la actualidad, está de moda criticar al hombre occidental por perder mucho tiempo viendo “el sálvame y el fútbol”, pero al igual que sucede cuando se habla mucho y se hace poco, darse cuenta de un mal hábito no sirve de nada si no se investiga no solo porque lo hacemos, sino también que podemos hacer para esquivar este errático comportamiento en nuestras vidas y pod

Ética. Parte 2: Definición y modos de comprender lo moral

El libro en el que me he basado para la parte 2 y 3 de esta serie de entradas se titula “Ética”, de Adela Cortina y Emilio Martinez. Se trata de un libro escrito con propósito educativo y que encaja perfectamente como material básico para las siguientes publicaciones. He modificado parte del texto citado para que se entienda mejor y encaje mejor con la estructura de la entrada. Ética La ética es la rama de la filosofía que estudia la bondad o la maldad de los comportamientos. Tiene como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada. Filosofamos para encontrar sentido a lo que somos y hacemos; y buscamos sentido para colmar nuestras ansias de libertad, dado que la falta de sentido la experimentamos como cierto tipo de esclavitud. Con el objetivo de encontrar dicho sentido a la vida, la ética se dedica a la reflexión sobre la moral. Pretende explicar los concep

Términos y condiciones de uso

Que nadie me escupa cuando menosprecie su conocimiento cultural. Que nadie se enrabie cuando no me posicione a su favor en debates altamente dogmatizados. Que nadie se enoje al leer mis críticas sobre lo poco práctico de actuar en base a una determinada ética. Que nadie se irrite cuando le diga que su relación sentimental le ha condenado por siempre. Que nadie me atice cuando le defina como un estúpido animal preprogramado. Porque será alguien como yo quien le guie cuando muera en vida, cuando se dé cuenta de que la vida no tiene sentido per sé y necesite de consejos no-basados en conocimiento interesadamente absorbido para evitar confrontar el desierto de lo real .

El club de los poetas muertos

La película gira en torno al pensamiento crítico y a la necesidad interior de propagarlo del profesor de literatura, John Keating, quien no duda en abrir las mentes de los estudiantes para introducirles el concepto Carpe Diem (el texto de la foto). Y es que ambos son conceptos que se necesitan mutuamente. No es posible ejercer el pensamiento crítico si no se tiene una filosofía de vida en la que tu Yo interior te urja a aprender lo máximo posible, a ser lo máximo posible, a ayudar lo máximo posible y por tanto, a vivir lo máximo posible. Es totalmente necesario el querer vivir plenamente, para poder llegar a tener alguna posibilidad de hacerlo. Al mismo tiempo, ejercer correctamente el concepto Carpe Diem requiere del pensamiento crítico en la medida de que hace falta romper con las “normas preestablecidas” para tener la posibilidad de vivir al 100%. Es indudable que nos tenemos que adaptar a la sociedad pero siempre desde nuestro yo, sin quebrar nuestra alma para que s