domingo, 13 de noviembre de 2011

Espíritu rebelde

Mi espíritu es rebelde, mi mente incansable y mi corazón libre. Soy terco e inmanejable, me gusta tener todo bajo control y siempre necesito buscarle un sentido a las cosas.

Pero pasa que nacemos, crecemos, y entre pitos y flautas acabamos el bachiller. Nos formamos y empezamos a trabajar. Y nos pasamos 45 años ahí. Trabajando. Nos levantamos, vamos a trabajar, cenamos y a dormir. Durante 45 años. Luego enfermamos y morimos. La gente normalmente lo acepta (¡Que remedio!) y cumple su tarea. Guay. Pero a mí me cuesta un poco mas sentirme una marioneta del destino.

Tiempo atrás sucedió que por casualidad, hubo una gran explosión (vamos, lo más normal del mundo, que haya una explosión donde antes no había nada) y en una fracción muy pequeñita de tiempo se creó el universo, aunque aun en un estado muy denso y caliente. A esta enigmática explosión le siguieron muchas más cosas… raritas. Entre ellas, surgieron en medio del espacio unas manchas circulares llamadas planetas, que poco a poco fueron acumulando muuuuchos componentes químicos y físicos que supuestamente habían sido en su origen creados por la explosión de… de lo que fuera, y por tanto, también habían surgido de la nada.

Más tarde, ¡también por cuestión de azar, naturalmente!, apareció el agua procedente de meteoritos y más tarde de donde no había vida… surgió vida. Osease, pequeños bichitos que se movían por si solos. Excelente. Y luego no solo evolucionaron los organismos raros estos, sino que de la nada, de nuevo, surgió el pensamiento. Lo cual fue una suerte porque si no fuera por ello, hoy en día no tendríamos iPads ni todo tipo de artilugios que nos hacen inmensamente felices.

¿Y toda esta entrada para qué? Simplemente confesarme/ros que a mi realmente no me va la vida en esto, pensar, cuestionar, escribir, imaginar, reflexionar, aprender sobre lo que me rodea, etc. Os lo prometo. Pero sí que es cierto que en cierta manera, no puedo aceptar vivir esta vida y pasarlo o ver pasarlo tan mal en algunos momentos a desconocidos, amigos o familiares sin nada que lo justifique. Mi personalidad no lo acepta, y menos aun mi corazón.

1 comentario: