domingo, 27 de noviembre de 2011

El club de los poetas muertos


La película gira en torno al pensamiento crítico y a la necesidad interior de propagarlo del profesor de literatura, John Keating, quien no duda en abrir las mentes de los estudiantes para introducirles el concepto Carpe Diem (el texto de la foto).

Y es que ambos son conceptos que se necesitan mutuamente. No es posible ejercer el pensamiento crítico si no se tiene una filosofía de vida en la que tu Yo interior te urja a aprender lo máximo posible, a ser lo máximo posible, a ayudar lo máximo posible y por tanto, a vivir lo máximo posible. Es totalmente necesario el querer vivir plenamente, para poder llegar a tener alguna posibilidad de hacerlo.

Al mismo tiempo, ejercer correctamente el concepto Carpe Diem requiere del pensamiento crítico en la medida de que hace falta romper con las “normas preestablecidas” para tener la posibilidad de vivir al 100%. Es indudable que nos tenemos que adaptar a la sociedad pero siempre desde nuestro yo, sin quebrar nuestra alma para que sea capaz de amoldarse a la realidad. Tenemos que encontrar en qué punto la realidad objetiva y nuestro yo subjetivo pueden enlazarse precisamente para eso, para absorber las cosas buenas que tiene la realidad objetiva referente a nuestro aprendizaje personal, y a la vez, dar a la realidad objetiva lo mejor de nuestro Yo, contribuyendo al futuro de la raza humana y por tanto, de nosotros mismos.

Para que el proceso funcione, debemos saber y entender cuál es nuestro lugar en esa realidad dada y asumir nuestro rol desde entonces. Una vez allí, debemos reflexionar críticamente para que jamás el ser humano tenga que vivir “obligado por tontas viejas costumbres” y alienado por la sociedad. Para que poco a poco el ser humano forme un mundo a su alrededor y no se tenga que amoldar a un mundo heredado del autoritarismo, con demasiados sinsentidos y una cantidad ingente de doble moral.

Otro punto fundamental que se toca en la película, es la discusión entre lo que nos suministra la felicidad, si nos la da la el soñar, el progreso individual, el optimismo, o en cambio nos la da la total sumisión de nuestros sueños a la realidad percibida y por tanto a la anulación de estos si no los creemos posible en el marco de la vida. Ambas percepciones están resumidas en las siguientes frases del guion:

“Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así; y siempre así será”.

"Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños, y te enseñaré a un hombre feliz".

Mi corta experiencia me dice que las emociones y su gestión y control tienen un papel fundamental en la felicidad. La única manera de vivir completamente la vida y por tanto, ser totalmente feliz es soñando y expandir tus alas y tu yo lo más posible. Y quien no sea lo suficiente emocionalmente inteligente como para controlar sus emociones estaría en grandes problemas si no llega a cumplir sus deseos y sueños, y dependiendo de su fuerza mental podría caer en la angustia, tristeza o depresión permanente. De ahí la segunda frase expuesta, que haya personas que la única salida que tengan para no caer en la desesperanza, sea la de desembarazarse de sus sueños y vivir una vida tranquila, llana y mundana.

Concluyendo:

"Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos". Señor Keating.

Carpe Diem.

viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Qué es filosofía?

Trasteando por la red, me he topado con un documental sobre filosofía emitido recientemente por televisión española, donde se les pregunta a cinco contrastados filósofos contemporáneos españoles, que les sugiere a ellos la palabra filosofía.

Aunque todos sabemos que la filosofía no suele ser un tema que suscite fuertes emociones, el documental te va cazando poco a poco y personalmente, es al hablar José Antonio Marina cuando alcanzo el mayor grado de emoción. Coincido plenamente con él, si bien al tratarse todos de grandes filósofos se pueden ir cogiendo “pedacitos” de todos ellos para armar tu propia idea de filosofía y del mundo. Y cuando digo que me emociono, es que me emociono de verdad, porque de alguna manera me encuentro a mi mismo en sus palabras.

A continuación os dejo el documental (dividido en tres partes) y si sucede que no estáis en situación de verlo, debajo además os rescato breves trocitos de monologo que me han gustado del documental.





Fernando Savater (San Sebastián, 1947)

La educación, en contra de lo que ahora oímos, no puede ser un patrimonio exclusivamente de los padres, porque precisamente yo creo que uno de los principales objetivos de la educación es salvar a los hijos de los padres. Osea, salvar a los hijos de la condena de que tengan que ser como sus padres obligatoriamente y presentarles otras alternativas y otras posibilidades.

Antonio Escohotado (Madrid, 1941)

No sabemos lo que somos porque lo que somos lo vamos a averiguar siendo, es decir, siempre a posteriori.
Admiro a las personas principalmente por su capacidad para andar. Querría ser recordado por el amor a la verdad. Como amor a lo que las cosas son, pero no como un ser que esta prescrito, sino que se va construyendo. Ahí en el límite con el precipicio por delante y sin embargo, cuántos de nosotros se han inventado unas alas y surcan el aire para confort y orgullo de los demás.

Victoria Camps (Barcelona, 1941)

Pienso que no tiene sentido concebir la filosofía como una mera especulación, como una especie de gimnasia intelectual sobre problemas que están totalmente desconectados de lo que ocurre en la realidad. Yo creo que la filosofía hoy si consigue hablar un lenguaje que la gente entienda, que sea un lenguaje que trate de referirte a los problemas reales, que no sea abstracto y que además aborde esos problemas que tenemos, puede ayudar a entender que es lo que nos falta.

José Antonio Marina (Toledo, 1939)

Creo que la filosofía en este momento tiene que ser un servicio público, creo que la sociedad necesita de ese proceso de reflexión sobre lo que pasa, sobre lo que hace y sobre lo que se dice porque sino, podemos perder el rumbo con mucha facilidad. Tenemos demasiada información, todo pasa demasiado deprisa, utilizamos pocos argumentos y utilizamos excesivamente clips publicitarios, eslogans políticos y frases contundentes. Todo el mundo busca una especie de efecto emocional a través de las palabras y eso es muy malo, y más aun, muy peligroso. Necesitamos que la ciudadanía, toda la ciudadanía desarrolle el pensamiento crítico porque es vital para sobrevivir y cuanta más información tengamos, más necesario porque no sabremos distinguir bien la información buena de la mala.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Espíritu rebelde

Mi espíritu es rebelde, mi mente incansable y mi corazón libre. Soy terco e inmanejable, me gusta tener todo bajo control y siempre necesito buscarle un sentido a las cosas.

Pero pasa que nacemos, crecemos, y entre pitos y flautas acabamos el bachiller. Nos formamos y empezamos a trabajar. Y nos pasamos 45 años ahí. Trabajando. Nos levantamos, vamos a trabajar, cenamos y a dormir. Durante 45 años. Luego enfermamos y morimos. La gente normalmente lo acepta (¡Que remedio!) y cumple su tarea. Guay. Pero a mí me cuesta un poco mas sentirme una marioneta del destino.

Tiempo atrás sucedió que por casualidad, hubo una gran explosión (vamos, lo más normal del mundo, que haya una explosión donde antes no había nada) y en una fracción muy pequeñita de tiempo se creó el universo, aunque aun en un estado muy denso y caliente. A esta enigmática explosión le siguieron muchas más cosas… raritas. Entre ellas, surgieron en medio del espacio unas manchas circulares llamadas planetas, que poco a poco fueron acumulando muuuuchos componentes químicos y físicos que supuestamente habían sido en su origen creados por la explosión de… de lo que fuera, y por tanto, también habían surgido de la nada.

Más tarde, ¡también por cuestión de azar, naturalmente!, apareció el agua procedente de meteoritos y más tarde de donde no había vida… surgió vida. Osease, pequeños bichitos que se movían por si solos. Excelente. Y luego no solo evolucionaron los organismos raros estos, sino que de la nada, de nuevo, surgió el pensamiento. Lo cual fue una suerte porque si no fuera por ello, hoy en día no tendríamos iPads ni todo tipo de artilugios que nos hacen inmensamente felices.

¿Y toda esta entrada para qué? Simplemente confesarme/ros que a mi realmente no me va la vida en esto, pensar, cuestionar, escribir, imaginar, reflexionar, aprender sobre lo que me rodea, etc. Os lo prometo. Pero sí que es cierto que en cierta manera, no puedo aceptar vivir esta vida y pasarlo o ver pasarlo tan mal en algunos momentos a desconocidos, amigos o familiares sin nada que lo justifique. Mi personalidad no lo acepta, y menos aun mi corazón.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Fantasmas en Copenhague

Todo se vuelve negro desesperanza, el sudor me acorrala en un callejón sin salida. El frio, causa y a la vez síntoma de mi estado mental, se apodera de mi cuerpo incapacitando mi reacción y la angustia reinante en mi corazón me paraliza lentamente el cuerpo. Copenhague me posee.

Nada se puede ya hacer para desterrar al terror, nuevo señor feudal de mi espíritu, quien tras haberse escondido eficazmente en lo más profundo de mi alma en el pasado, vuelve con la sola intención de pedirme una vez más su tributo.

La sirenita, será de nuevo esta noche mi pareja de baile y mi propia mente, mi amante de cama.