Ir al contenido principal

¿Eres la ostia?

Te creías la persona más atractiva, inteligente, con estilo, altruista, con la mejor sonrisa y amante de todo el universo y es entonces cuando surge una disputa de difícil solución. Te sientes cansado de tener que andar detrás constantemente de esa persona, tan pesada a veces, para que la relación funcione y aunque tu intención no es cerrar la relación, decides darle un aviso. Seguidamente es cuando piensas egoístamente que esa persona no llegara a ningún lado sin ti. ¿Cómo lo va a hacer si es un pobre ser? ¿Si a todo a lo que ha llegado últimamente es gracias a mi apoyo y a mi grandeza como persona? Yo la rescaté de un destino pobre y la convertí en la reina de corazones. Pues finalmente, no solo siguió adelante sin ti, sino que esa persona lo hizo con fuerzas renovadas y transformada en otra persona. Aprendió a vivir sin ti y progresó a pasos agigantados sin tu ayuda.

Te creías el único líder de tu equipo en alguna disciplina. Siempre has sabido competir mejor que los demás y como es natural por tu innata calidad, a la conclusión del partido vienen a felicitarte por tu gran partido, y es que impregnas al equipo y sus integrantes un aire de ilusión y ferocidad que hace que se te tenga en muy alta estima. Un día, cansado de perder, te marcas un farol y dejas entreabierta la posibilidad de no jugar la siguiente temporada con el equipo. ¿No es que me considere Maradona pero, si no han conseguido ganar conmigo, como lo van a hacer sin mí? Yo fui quien más contribuyo en la sombra para lograr esas últimas victorias y siempre sin atribuirme el merito. Pues no solo te reemplazaron y el equipo la próxima temporada mejoro grandiosamente, sino que el ambiente del equipo mejoró notablemente y ahora son quienes encabezan la clasificación.

¿Cuán importante eres? Olvídate de tu soberbia, de tu orgullo y del todo el apego que te tengas a ti mismo. Olvídate de quien eres y piensa en con quien estas, pues son quienes te dan lo que eres y no al revés. El eje del mundo no está a tu alrededor, sino en el del otro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valores capitalistas y otras mentiras

Durante - lo que podríamos definir – el primer siglo de vida del modelo económico-social actual, la cantidad de clase media aumentó sin duda pero en estos tiempos locos actuales, se podría decir que, entre los integrantes de dicha clase, ¿sigue incrementándose el nivel de felicidad tal y como sí ha pasado durante el siglo pasado? La respuesta seguramente es negativa, diferenciando en todo caso felicidad de bienestar.
La economía capitalista necesita del incremento constante del PIB anual para que funcione y esto a largo a plazo, solo es posible mediante el surgimiento de revoluciones, como por ejemplo, la revolución industrial o la reciente revolución en las IT (Information technology) en el siglo XXI. ¿Pero qué pasará cuando el ritmo de revoluciones decrezca? Parece lógico pensar que algún día ocurrirá. Pienso que poco a poco, las épocas de crecimiento cercano al crecimiento 0 serán más frecuentes, con lo que ello conlleva implícitamente para la creación y eliminación de empleo. Sien…

Occidente en confusión

Que humanista me defina mejor que pacifista no significa que no condene la beligerancia. En la guerra no gana nadie y fomenta un odio que se hereda y trasmite a las siguientes generaciones. En estos momentos me pesa el alma y para combatir esta sensación, me dispongo a escribir sobre dos puntos que me parecen relevantes para recobrar la armonía con nosotros mismos y el resto de seres humanos.
Es absolutamente primordial tener más empatía que nunca no solo con los árabes que vivan entre nosotros, sino con todos los inmigrantes con los que nos cruzamos y conocemos, puesto que posiblemente no serán días fáciles para ellos. La tragedia de París es el escaparate ideal para que los políticos con ideales ultra nacionalistas saquen con orgullo su bandera anti inmigración y hagan incrementar odios xenófobos entre la población.
Cuando nos toca a nosotros sufrir el terror y la barbarie de la guerra, que durante el 99,99% de nuestra vida ni la olemos; el miedo y el odio se abalanzan sobre nuestr…

Bienvenido al desierto de lo real

El hecho de que los humanos reflexionemos sobre la realidad no es cuestión de azar. Muchas, y me atrevería a afirmar que en alguna parte de sus vidas todas las personas, han experimentado la sensación de que se nos escapa algo. De que debe haber algo que dé sentido a todo esto o que directamente estemos siendo engañados, ya sea por un ente exterior o por nuestra propia mente, y sea por ello que no consigamos quitarnos de encima esta melancolía existencial o nostalgia que nos abarca en ocasiones. "Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí ¿Sabes de lo que estoy hablando?" - Morfeo.
La frase que da título a la entrada, es producto de Jean Baudrillard, filósofo postmoderno francés que alcanzó popularidad debi…

Introspección fortuita

No puedo parar. No ha habido manera posible de escapar de ello durante toda la tarde, algo a lo que no puedo dar nombre. Es una sensación puñetera, pues no viene de algún hecho vivido recientemente, sino que me temo que se trata de algo mucho más complejo.
Se trata de un sentimiento que trae consigo unas ganas terribles por vivir, aunque no de cualquier forma. Quiero vivir de forma que ayude a los demás a ser mejores. Quiero haber sido capaz de haber hecho a una persona feliz. Me siento casi obligado a hacer algo por el mundo, en respuesta a la posibilidad de vivir que se me ha proporcionado. Quiero hacer sentir orgulloso a esa misteriosa fuerza que a todos y a absolutamente todo lo mueve hacia adelante.
Cuando me hundo en mí mismo en busca de tal sensación, ella huye. Me viene a la cabeza que quizás esa extraña sensación sea la respuesta a una eterna pregunta, una respuesta que nunca se dejara encontrar y que juega conmigo a sabiendas de que nunca lo haré.
Mientras os narro esta e…

Confianza y tranquilidad

Hasta el imprevisto más grande se puede solucionar en poco tiempo con un buen estado anímico y el más pequeño alargarse y atragantársete con uno inadecuado.
Entre los elementos que conforman un buen estado de ánimo, he optado por hablar de la confianza y de la tranquilidad porque son los que en este momento concreto de mi vida más aprecio. Que habitualmente no se den como estado natural de las cosas, no quita para que en la medida de lo posible y sin ofuscarse, se busquen. De la afirmación escrita al principio se pueden obtener una serie de conclusiones sencillas pero fundamentales sobre algunas elecciones que hacemos en la vida.
Conviene rodearse de amigos que generen un buen ambiente y por tanto, tranquilidad; para no malgastar ni siquiera una gota de tu energía mental en protegerte del veneno que emiten las malas relaciones. Por supuesto, tener numerosos amigos no es necesariamente bueno. Existen bastantes personas que poseen escasos amigos pero mucho más valiosos que los treinta …