martes, 4 de octubre de 2011

Amor, emociones y adicciones: Parte II

¿Solución al drama humano? Desaparecer, evadirnos de nuestra identidad. Cuando digo desaparecer, no me refiero a que desaparezcamos físicamente. Lo que quiero decir es que nos vayamos del área del cerebro que está relacionada con la personalidad, que tiene que ver con nuestra relación con la gente, con nuestra relación con los sitios y con las cosas, el tiempo y los acontecimientos. Dejar de existir en los centros asociativos del cerebro que reafirman nuestra identidad, que reafirman nuestra personalidad. Morir. Sentirse vacío, desechar las vanas opiniones y los deseos mundanos para sentirse llenos de vida; de paz y de armonía con el entorno y nuestro cuerpo.

La típica persona que vive su vida y la considera aburrida o monótona, lo hace porque no ha intentado adquirir conocimientos o información que la estimulen. Están muy hipnotizadas por el entorno, a través de los medios de comunicación, a través de la televisión, a través de la gente que vive y crea ideales que todos intentan cumplir y que no pueden hacerse realidad en lo referente al aspecto físico y a los patrones de belleza y de valor porque son meras ilusiones y al final casi todo el mundo se rinde y vive la vida en la mediocridad y quizás vivan esa vida pero su alma en cambio, no.

Sus ansias de vivir quizás nunca lleguen a salir a la superficie para poder llegar a ser otra cosa. Pero si alguna vez lo hacen, se preguntaran a sí mismos si hay algo más o porque estoy aquí, cual es el objetivo de la vida, a donde voy, que pasa cuando muero… Empezarán a preguntarse esas preguntas, y a flirtear con la idea de que quizás sufren una crisis nerviosa, pero lo que en realidad pasa, es que empiezan a desmoronarse sus conceptos antiguos sobre la forma de ver la vida en el mundo.

El cerebro no para de crear conexiones neuronales a conceptos nuevos, de forma literal. En última instancia eso nos cambia de dentro hacia fuera, ¿y si cambias de mente tomaras otras decisiones? ¿Si tomas otras decisiones te cambiara la vida? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿A que soy adicto? ¿Que adicción química perderé? ¿Qué persona, lugar, cosa, momento o acontecimiento a los que soy adicto debo perder para progresar? De ahí deriva el drama humano. La única forma de hacerse bien a uno mismo no es mediante lo que se le hace al cuerpo, sino lo que se le hace a la mente.

Esta entrada se corresponde a la segunda parte de "Amor, emociones y adicciones".

Tanto en esta segunda parte como en la primera, me he servido de un documental que vi recientemente y como complementaba mis siempre, ideas abstractas, con conocimientos científicos y por tanto objetivos, decidí que era ideal para esta entrada. El titulo del documental es "Y tu que sabes". ¡Un abrazo!


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