domingo, 25 de septiembre de 2011

El club de la lucha



Ayer estaba aburridito en casa y haciendo un poquillo de zapping, encontré recién empezaba la exquisita película “el club de la lucha”, que hacía mucho tiempo que no veía. La disfrute cantidad porque no me acordaba de muchos detalles a los que hacía referencia la película, donde se ve perfectamente hasta que punto un ser humano puede ser alienado y creer saber lo que necesita en la vida, estando equivocado. A continuación os dejo un pequeño discurso de uno de los protas de la película. Quien haya visto la película recientemente podrá ambientar mejor el siguiente párrafo:

[…] Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia. Desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que un día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos. Lo que hace que estemos muy cabreados. […]

Quien me conoce sabe que nunca he ido en contra del sistema capitalista, no es perfecto pero es lo mejor que tenemos. Sin embargo, nunca he dudado en afirmar que la falta de pensamiento propio es una gran lacra de la sociedad, que si bien el sistema capitalista no ayuda en fomentar, tampoco es el responsable último. Culpables de la falta de personalidad del ser humano son la escasez de espiritualidad e ideales y la búsqueda del placer inmediato, irremediablemente pretendida con ansias a encontrar esa felicidad no perecedera, esa paz interior que tan difícil es de encontrar y que sin embargo, la gente en dos días anhela disfrutar. Esta película retrata esa búsqueda del placer inmediato mediante la forma de consumismo sin sentido, si bien podría haberlo hecho de mil maneras diferentes.

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