lunes, 30 de mayo de 2011

Las batallas silenciosas

Las batallas silenciosas solo las puede ganar quien no se molesta en hacer ruido. Quien hace del silencio su escudo y de sus actos la espada.

Son largas y demuestran constancia. Como el ir y venir sin cesar de las olas contra las piedras, sabedoras de que tarde o temprano las reventaras en pedazos. Como la muerte sabe que tarde o temprano ganara su particular batalla.

Son batallas contra ti mismo (autosuperacion), pero también pueden ser batallas contra otra persona (el demostrarle a alguien que eres el mejor) o simplemente contra el mundo (las actuales acampadas).

Resultan grandemente desgastadoras y desmoralizadoras, y a menudo debido a la naturaleza de la misma, no hay persona en quien apoyarse para que te eche una mano, pues eres tú y solo tu quien debe superarse. Uno debe sonreír aunque le escaseen las fuerzas, aunque en ese momento, vaya perdiendo la batalla. No demuestra la fuerza física, dada por la naturaleza, sino la fuerza de tu alma, la que has ido ganando y desarrollando a lo largo de tu vida. La fuerza que te impulsa hacia adelante en esta vida.

Son batallas donde solo priman los hechos. Si debes demostrarle a alguien lo responsable que eres, eso mismo, debes serlo. No solo decir que lo eres. Y normalmente cuesta sudor y lágrimas demostrárselo a alguien. Si debes demostrarle a alguien la fuerza de voluntad que tienes, eso, debes hacerla ver, no decirla. Si quieres demostrarle a alguien tu valía, debes demostrárselo, no decírselo.

Lo que ha ocurrido con la acampada en Barcelona es un gran ejemplo de una gran victoria en una de estas batallas. El intento agresivo por parte de los Mossos d'Esquadra de echar a los indignados de la plaza Cataluña, solo ha servido para darles un set a favor de los últimos. Es su silencio quien les ha dado la victoria. Es la constancia y el bien hacer, los motivos por los que han ganado. Si se quiere que algo dure en el tiempo, la manera de lograrlo ha de ser asi, pues todo lo que se consigue con las armas, se pierde con las armas. Igual que el que te quiere por dinero o prestigio, te deja por la misma razón.

Podemos situar en esta misma esfera las figuras de Gandi, Jesucristo o la Madre Teresa de Calcuta. Posiblemente débiles físicamente pero moralmente intachables y con tanta fuerza de voluntad que consiguieron cambiar al mundo solo con sus actos silenciosos y pacificos.

Las batallas silenciosas son las verdaderas batallas en la vida, gánalas y estarás un poco más cerca de optar a la felicidad, piérdelas y estarás un poco más cerca del fracaso.

Sin ningún genero de duda, la batalla más importante de la vida es aquella que se pelea diariamente en los silenciosos aposentos del alma.

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