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De genios malignos, errores e incertidumbre

Nadie es capaz de asegurar que no estamos siendo manipulados por un genio maligno y de que en momentos concretos de nuestra vida no tengamos ni siquiera oportunidad de obrar consciente e individualmente. Relacionado con lo anterior, he hablado en ocasiones de algo que me fascina, como es lo increíblemente predestinados que estamos por el ADN a ser de una determinada manera. Y aunque a ojos de la gente todo esto sea negativo, se debe aprender a mirar y entender el asunto como lo que realmente es, somos animales y aunque con objetivo de alzar nuestra autoestima se nos ha inculcado que somos la única especie en la que cada individuo es diferente, lo cierto es que tampoco hay dos perros que sean completamente iguales. Debemos convivir con ciertos dilemas existenciales, y quien lo hace adecuadamente y se enfrenta a tales preguntas con valentía y serenidad, acabará teniendo éxito.

Si bien es cierto que debemos vivir con el temor a que nuestro mundo no sea real. Existen ciertas cosas que hacen olvidarnos de este tema o al menos, poder dejar de lado estas cuestiones. Cometer errores es una de esas cosas que te hace sentir vivo. Pues logra que por un periodo de tiempo, si esos errores son asumidos como propios, te hagan rabiar de impotencia, te hagan enfurecer por la derrota, o por el contrario, esos errores pueden servirte como fuente de fuerza e ilusión para alcanzar nuevas metas. En general, los errores hacen sentirte influenciador de cambios y por tanto te ayudan a actuar proactivamente antes los problemas y a sentirte un ser individual ante el mundo.

Por último, la incertidumbre de no saber que va a pasar actúa de manera similar a cagarla, te hace sentirte un robot por el cual circulan mediante extrañas conexiones, nervios que hacen que odies cada parte de tu cuerpo. Para mí es la peor de las sensaciones, la peor de las pesadillas. Se puede vivir sin una pierna, se puede vivir trabajando de minero o se puede ser feliz siendo un niño nigeriano con pocos recursos para vivir. Pero no se puede vivir con incertidumbre. Y el tema del cual se trate puede ser de lo más mundano y sin importancia, a una cuestión de vital importancia. Y para mí, es en momentos como estos en los que desearía la existencia del tal dios maligno. Que hiciera de esta vida, algo con más azar y por tanto con menor relación acción-reacción. Que llene el mundo de incertidumbre. Pues como en muchos casos, los polos opuestos son dos caras de una misma moneda. Si todos los sucesos carecieran de lógica, podrias prever el siguiente suceso. Seguramente se trate de algo que carezca de lógica.

Odio la incertidumbre.

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