martes, 18 de enero de 2011

De cobardes

Normalmente soy el primero que intenta disfrutar de las cosas buenas de la vida y dejar de lado las no tan buenas, pero hay ciertas actitudes que no soporto y me enervan. No soy capaz de aguantar a quienes no son sinceros con los demás y quienes no son sinceros consigo mismos, en cualquier ámbito de la vida.

Quien no es sincero con los demás, no es feliz. El ser humano es un ser sociable por naturaleza, que necesita del cariño, compresión, ayuda y amor de los demás para ocupar un lugar en el mundo. Quien no es sincero con el tiempo te desilusiona y te quedas con la sensación de haber perdido el tiempo. Difícilmente tendrá amigos de verdad que le trasmitan su cariño y por tanto, jamás conseguirán sentirse seres humanos en su plenitud. Pero hay algo que es todavía peor.

Quien no es sincero consigo mismo no solo no es feliz, sino que conseguirá que tú tampoco lo seas, aunque no sea su intención. Este ser difícilmente podrá tomar una buena elección, lo que le conllevara al fracaso en la vida. Y no solo eso, los amigos de este tipo de gente frontalmente actuaran como sus amigos de cara a ellos, ayudándolos en la medida de lo posible pero generalmente no podrán confiar en ellos para ciertas cosas pues no sienten que la otra persona esté capacitada para entender ciertos problemas. ¿Quien va a confiar o pedir ayuda a alguien que no se entiende ni a él mismo?

¿Por lo tanto? ¿Por qué no ser sincero si solo contiene cosas negativas no serlo? La respuesta es clara, quien no es sincero con los demás es un cobarde, puesto que no hay nada más valiente en la vida que confiartu más intimo secreto a un amigo o amiga.

Quien no es sincero consigo mismo, lo dice todo de su autoestima, no se ve capaz de afrontar la realidad y la evita. Crea una subpersonalidad y exteriormente la emplea, aunque interiormente se entristezca al no poder actuar como realmente quisiera esa persona.

Quienes alguna vez hemos tratado con gente no sincera, hemos aprendido que cuanto más alejados nos mantengamos de ellos, mejor nos irá en la vida.

2 comentarios:

  1. Una buena reflexión, pero un poco dura. En mi opinión creo que lo que primero hay que plantearse es el por qué una persona no es sincera (miedos, inseguridades, carencias...y un largo etc de razones). Después habría que ver como ayudarla (cariño, confianza, terapia...y otro largo etc). Está claro que una persona que no es sincera con los demás(y por tanto tampoco consigo misma)no puede hacer feliz a nadie, y lo peor de todo es que va a ser la persona misma la que más sufra. Pero dicho esto, todos los "insinceros" merecen una oportunidad. Si no la saben aprovechar, entonces como bien dices tú, que se aparten de nosotros lo máximo posible. Es mi experiencia personal, no soy muy sincera( pero el psicólogo me está ayudando un montón!).
    Un saludo, y perdona por el rollo que te he soltado, pero me has hecho reflexionar...
    Buen domingo!

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  2. Hola Aurora!

    Lo primero, se que he sido un poco duro y quizás me ha faltado el detalle de explicarme un poco mas.

    Nadie en el mundo es igual o similar a otra persona y por lo tanto generalizar (como yo he hecho en esta entrada) no esta bien por mi parte, ¡puesto que me puedo confundir en el 50% de los casos y acertar en el otro 50%! Pero a donde quiero llegar es a lo siguiente.

    Obviamente tooooodo el mundo merece segundas y terceras oportunidades, porque como bien dices, lo mas posible es que tenga una causa. Pero es aquí donde llega lo interesante creo yo. Hay quien siendo insincero (digamos por naturaleza), hace todo lo posible por cambiarlo, lo cual tiene el mas grande de mis respetos, y hay quien se dedica a hacerlo pasarlo mal a los demás (ya sea mintiéndoles, rompiendo promesas o lo que sea). Con los primeros Aurora, no dudes en que estaría encantadisimo de intentar ayudar y por que no, les perdonaría mas de una vez, si realmente sufren y hacen lo posible por cambiar.

    ¿Perdonarte? ¡No seas tonta! Estoy encantado de haber leído tu comentario, de hecho, a mi tambien me has hecho reflexionar un poquillo, ¡lo cual me gusta!.

    ¡Un saludo muy grande Aurora!

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