viernes, 24 de diciembre de 2010

Falso espíritu navideño

Y llegaron las navidades. Un periodo de tiempo donde todos nos volvemos mejores personas y disfrutamos de la proximidad de nuestros seres queridos. Las ciudades se vuelven iluminadamente cristianas y nos envuelve en un halo de engañoso espíritu navideño. Un tiempo en el que cualquier transeúnte ajeno al bullicio estacional, creería firmemente que celebramos 365 días al año el nacimiento de Jesucristo en Belén.

Pero con intención de analizar ese puntual espíritu navideño y los valores que predica, decir que estamos viviendo una época donde los valores humanos están siendo menospreciados. Ahora cualquier persona que hable sobre valores, por lo general se le considera anticuada o pasada de moda. Los valores los estamos redefiniendo para que encajen en nuestra nueva forma de vivir, en esta sociedad cada día más liberalista, donde lo que está de moda, son aquellos valores que nos permitan ser libres, y que nos ayuden a evadir responsabilidades.

Parecerá simplista, pero todos, todos, todos los problemas que existen en el mundo actual se deben a nuestra gran falta de valores. Y es que analizando nuestra vida diaria, todo está impregnado de mierda, de mentiras, de crueldades, de cuernos, de zorras, de cabrones, de malas personas, de individualismos, de competencia, de racismo, de puñaladas de amigos que no esperabas, de personas que desean malos deseos para sus no tan amigos o enemigos…

La gente, para variar, intenta excusarse en los demás. ¡La gente de la calle no para de poner a parir a los políticos por lo malos que son! Qué decir de las críticas hacia nuestros amigos, conocidos o enemigos… ¡a todas horas! (si es que nosotros somos perfectos claro). También, por supuesto, siempre andamos buscando chismorreos actualizados, de los cuales podamos reírnos y porque no, burlarnos y propagarlos a la velocidad de la luz con la intención de joderle la vida al protagonista del rumor.

¿Pero en qué coño nos estamos convirtiendo?

Creo que la navidad tiene que ser momento de reflexión. Y a poder ser, un punto de inflexión. Estoy harto de la falsedad, de la insinceridad, de la falsa amistad y del falso cariño, harto. Joder, el cambio en el mundo tiene que empezar por nosotros mismos, los demás no van a dar nada por nosotros, desde lo más hondo de nosotros, desde lo mas profundo de nuestro alma. Pensar, reflexionar y cambiar. Porque nadie nace excesivamente más sincero que nadie, porque nadie nace interiormente más sabio que nadie, simplemente hay personas que han reflexionado sobre que quieren ser en la vida, se lo propusieron alguna vez, y lo consiguieron en mayor o menor nivel.

La navidad, en mi opinión, no debería tratarse de sentirse más felices, sino de hacer más felices a los demás.

domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Vivimos?

Resulta que no basta nacer para estar vivo. Se requiere de una opción consciente de querer hacerlo y de el ejercicio activo de esa decisión. La vida es un regalo que nos llega caído del cielo, pero en nuestras manos está el ejercitarla o el irnos quedando lentamente aletargados para ir cayendo dulcemente ¿hasta la demencia senil?

martes, 14 de diciembre de 2010

Baile de disfraces

Vivimos, ¿Oyes? Pero solo vivimos exactamente ahora. Abrimos los brazos y decimos que existimos. Pero se nos aparta y se nos mete dentro del oscuro saco de la historia. Porque somos de una vez, de usar y tirar. Participamos en un eterno baile de disfraces, en el que las mascaras van y vienen, hoy por mi, mañana por ti, el viejo desaparece de la fila. Nos habríamos merecido algo mejor, Hans Thomas. Tú y yo habríamos merecido que nuestro hombres se grabaran en algo eterno, en algo que no se borra en el gran cajón de arena.

Fuente: El misterio del solitario

domingo, 12 de diciembre de 2010

Si existe un Dios

Veamos Hans Thomas. Si existe un Dios que nos ha creado, entonces de alguna manera somos artificiales a sus ojos. Charlamos, regañamos y peleamos. Nos abandonamos los unos a los otros, y nos morimos dejando solos a los demás. ¿Entiendes? Somos muy cojonudos, hacemos bombas atómicas y cohetes que llegan a la luna. Pero ninguno de nosotros se pregunta de dónde venimos. Simplemente estamos aquí y no nos cuestionamos nada más.

Fuente: El misterio del solitario

viernes, 3 de diciembre de 2010

Encuentro en 4º fase

- Entonces escúchame bien, Hans Thomas. Imaginémonos que un día sales al jardín y descubres un pequeño marciano entre los manzanos. Digamos que es un poco más pequeño que tu, y en lo que respecta a si el hombrecillo es amarillo o verde, lo dejo a tu imaginación. El forastero se queda mirándote fijamente, como se suele mirar a seres de otro planeta. La cuestión es cómo reaccionarias tu.
Estuve a punto de decir que le habría invitado a un desayuno del planeta Tierra, pero dije que seguramente me hubiese entrado tal pánico que me hubiera puesto a gritar como un loco.
Mi viejo asintió con la cabeza, evidentemente satisfecho por mi respuesta. Al mismo tiempo, comprendí que tenía algo más que decir.
- ¿No crees que también le preguntarías quien era ese hombrecillo y de donde vendría?
- Naturalmente – Conteste.
- ¿No se te ha ocurrido nunca pensar que tú mismo podrías ser uno de esos marcianos?
- O un terrestre, si quieres. En realidad, no importa gran cosa como llamemos al planeta en que vivimos. Lo importante es que tú eres un hombrecillo de dos patas que anda a gatas por un planeta del universo.
- Exactamente como ese marciano.
Mi viejo asintió y continuó.
- Aunque no te tropieces con un marciano en el jardín, puede ocurrir que lo hagas contigo mismo. El día en que eso te ocurra, a lo mejor también te pones a gritar como un loco. No faltaría más, pues no todos los días descubres que eres un extraterrestre de carne y hueso sobre una pequeña isla del universo.
Entendía lo que quería decir, pero no resultaba fácil añadir nada. Lo ultimo que dijo sobre el marciano fue:
- ¿Recuerdas que vimos una película que se llamaba encuentro?
Asentí. Era una extraña película, sobre gente que descubre un platillo volante de otro planeta.
- El ver una nave espacial de otro planeta se llama encuentro en la primera fase. Si además se ve a seres de dos patas salir de la nave. Se llama encuentro en la segunda fase. Pero al año siguiente de ver encuentro, vimos otra película.
- Que se llamaba encuentros en la tercera fase.
- Exactamente. Eso es porque tocaron a esos seres de otro sistema solar. En ese contacto directo con lo desconocido lo que se llama encuentro en la tercera fase. ¿Vale?
- Vale.
Permaneció sentado, mirando la plaza con todas las terrazas y siguió diciendo.
- Pero tú, Hans Thomas, tú has vivido el encuentro en cuarta fase.
Me debí de quedar totalmente perplejo.
- Porque tú eres un misterioso ser del espacio- dijo mi viejo con énfasis. – Tú eres ese misterioso ser, y tú lo conoces desde dentro.
Yo estaba alucinado pero comprendí que mi viejo tenía razón.

Fuente: El misterio del solitario